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Miles de tunecinos se manifiestan contra el Gobierno tras el asesinato de un líder opositor

  • Se concentran frente al Ministerio del Interior para pedir la dimisión de Laridi
  • Chukri Bel Aid era una figura ascendente, muy crítica con el Gobierno islamista
  • Un policía ha muerto por los enfrentamientos

Ver también:  Revueltas en Túnez

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Asesinado del líder laico de izquierdas en Túnez

El asesinato del líder opositor tunecino Chukri Bel Aid, una figura secular muy popular y crítica con el Gobierno islamista, ha provocado una ola de protestas en todo el país que ha acabado en graves enfrentamientos entre los manifestantes y la policía.

Un millar de tunecinos se ha concentrado frente al Ministerio de Interior para pedir la dimisión del ministro Ali Laridi. La Policía ha empleado gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, que han respondido lanzado piedras a las fuerzas de seguridad, en la céntrica avenida Habib Burguiba. En otro punto de la capital, un grupo de personas ha prendido fuego a la sede del partido gobernante islamista Al Nahda, al que la familia de Bel Aid ha acusado del crimen.

Un policía ha muerto de "una lesión en el pecho causado por piedras lanzadas durante la operación para dispersar a los manifestantes" en la capital , según el comunicado del Ministerio del Interior. Es el único saldo de víctimas ofrecido hasta ahora.

"Laridi lárgate" y "Gobierno lárgate" son las dos frases más coreadas por los participantes que comenzaron a concentrarse apenas tres horas después de la muerte de Bel Aid.

Las protestas se han extendido por todo el país. Las más simbólicas se han producido en Sidi Bouzid, cuna de la revuelta contra el régimen de Ben Alí, y en Gafsa, una cuenca minera donde Bel Aid cuenta con un gran apoyo.

En Sidi Bouzid, la policía también ha lanzado gases lacrimógenos contra los manifestantes que trataban de tomar por asalto una comisaria de policía. "Más de 4.000 personas están protestando ahora, quemando neumáticos y tirando piedras a la policía", ha relatado Mehdi Horchani, un vecino de la localidad a la agencia Reuters. "Hay un gran enfado", ha añadido.

Sfax, Susa, Monastir, Siliana, El Kef , Kebili y Medenin, han sido también escenarios de protestas contra el Gobierno que, ha pedido calma y unidad ante el temor a un estallido de violencia.

El Gobierno pide "calma y unidad"

El presidente tunecino, Moncef Marzouki, ha afirmado que "es absurdo empezar a esgrimir teorías" sobre la autoría del ataque. "Este atroz asesinato de un líder político que conozco (...) es una amenaza, es una carta que no va a ser recibido", ha condenado Marzouki en un discurso ante el Parlamento Europeo que ha emocionado a los eurodiputados, muchos de los cuales han derramado alguna lágrima.

Pese a las dificultades del proceso de transición en Túnez, el presidente tuenecino ha señalado que "la revolución seguirá siendo pacífica, sin recurrir a las armas". Y ha agregado que pedirá al pueblo de Túnez "que mantenga la calma, que no cedan a provocación y deje a las fuerzas de seguridad hacer su trabajo".

Bel Aid, secretario general de la agrupación de izquierda Partido de los Patriotas Demócratas Unificados (PPDU), ha sido asesinado este miércoles cuando salía de su casa en un barrio de clase alta de la capital tunecina, según han explicado fuentes de su partido. Falleció en una clínica del barrio de Al Naser, donde fue trasladado tras recibir dos disparos.

El primer ministro, Hamadi Yabali, miembro de Al Nahda, también ha instado a la "calma y a la prudencia" en unas declaraciones a una emisora de radio nacional en las que ha calificado lo ocurrido de "acción criminal y terrorista" cuyo objetivo es "todo Túnez y su revolución". Asimismo, ha negado cualquier implicación en el asesinato.

El PPDU de Chukrianunció el pasado 26 de septiembre junto a otros once partidos la creación del "Frente Popular por los Objetivos de la Revolución", dirigida por el Partido de los Obreros Comunistas de Túnez. La plataforma nació con la intención de contrarrestar la "amenaza de la dinámica hegemónica del Gobierno", tal y como anunciaron en su momento sus fundadores.

Sindicalista clandestino con Ben Alí

Al igual que el resto de la oposición, Bel Aid era muy crítico con las Ligas para la Protección de la Revolución (LPR) creadas por grupos salafíes y simpatizantes del partido gobernante islamista Al Nahda, vencedor de los comicios de septiembre de 2011

Tras el ataque el pasado sábado contra la sede del PPDU en la ciudad de El Kef, en el suroeste del país, Bel Aid reduplicó sus ataques contra las ligas, a las que acusaba de estar detrás de los asaltos contra varias sedes de partidos políticos. Bel Aid también denunció la inacción de la Policía ante las agresiones contra partidos opositores y sus líderes.

Anoche mismo, en un programa de televisión volvió a cargar contra el Ejecutivo y el Ministerio de Interior a quienes de nuevo reprochó su pasividad ante estas agrupaciones.

Bel Aid fue uno de los principales líderes en la clandestinidad de los movimientos sociales y sindicales de la cuenca minera de Gafsa, durante los últimos años del régimen de Zin El Abidín Ben Alí, en los que su movimiento era clandestino.

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