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IU sale de su X Asamblea convencida de que es "alternativa real de gobierno"

  • El texto recibe un apoyo abrumador: 98,7% de los votos de los delegados
  • IU se dirige "a todo el pueblo" para organizar una "rebelión democrática"
  • La federación compendia todas sus medidas económicas, políticas y sociales
  • Declaración política de la X Asamblea de IU (en PDF)

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La X Asamblea Federal de IU apoya de forma aplastante caminar para convertirse en "alternativa de gobierno"
Vista general del plenario de la X Asamblea Federal de IU que ha reelegido este domingo a Cayo Lara como líder por cuatro años. El cónclave se ha celebrado durante todo este fin de semana en el hotel Auditórium de Madrid. En la tribuna se puede ver a Marga Sanz, coordinadora de IU en el País Valencià. EFE EFE

De la convulsa IX Asamblea Federal, en 2008, Izquierda Unida salió con un compromiso marcado a sangre y fuego: refundación. La federación se daba un tiempo para refundarse, para cambiar, para converger con los otros.

Cuatro años después, de la X Asamblea que ha concluido este domingo, queda otro gran compromiso. Una hoja de ruta pactada por todas las familias, redactada a varias manos y sin conflictos, y que pasará a la historia de IU como la Declaración de Madrid [consúltala aquí]. La federación quiere ser "algo más" que el "referente político de las luchas": "Se trata de poner plenamente la organización de IU al servicio del movimiento popular para ser alternativa real de gobierno".

IU escribe así, en letras de oro, en la resolución política que resume en siete folios los largos documentos que se han discutido durante todo el fin de semana, el principal "mensaje" que la formación de Cayo Lara quiere lanzar a la sociedad: se siente tan fuerte como para proclamar que sus alternativas no son utópicas, tanto como para sostener que anhela articular un "bloque social y político" que reúna a "la mayoría social", a "todo el pueblo", capaz de llegar al Gobierno y, desde allí, "transformar" la sociedad. El apoyo al texto ha sido masivo: 604 votos a favor (98,69%), 2 en contra y 6 abstenciones.

La idea se expresa de varios modos a lo largo de la resolución. De esta, por ejemplo: "La expresión de la alternativa ha de ser un bloque social y político capaz de articular a muchas personas, sectores y colectivos, que pivote en torno a un programa político transformador y que esté dispuesto a gobernar desde el interés de la mayoría social trabajadora para que el pueblo tome en sus manos su propio destino". De manera indisimulada, la formación de Lara se mira en el espejo de Syriza, la coalición que en las últimas legislativas se hizo con el galón de segunda fuerza en Grecia y a la que hoy los sondeos colocan incluso como primera opción.

Camino recorrido desde las generales 2011

Es un salto que IU no había dado hasta ahora en su historia. Acostumbrada durante años a la pequeñez de los resultados electorales, se conformaba con llamar a la "resistencia", a la lucha, a la propuesta de la alternativa. Sin embargo, desde las generales de 2011, donde pasó de dos a 11 diputados, Lara ha venido insistiendo en que IU debía hacerse mayor y creerse de verdad que podía convertirse en una fuerza "hegemónica" de la izquierda.

Como gota malaya, ese convencimiento ha ido calando en la organización. Se ha ido plasmando en todos los documentos aprobados desde entonces y ahora quedan ya sancionados definitivamente por el máximo órgano de poder de IU, la asamblea federal.

"Escribir 'queremos gobernar', una palabra detrás de otra, costaba decirlo", dice un dirigente

Lo expresaba ayer uno de los redactores del documento a RTVE.es: "Es cierto que no es la primera vez que IU dice que quiere disputar la hegemonía al neoliberalismo, pero escribir 'queremos gobernar y podemos hacerlo', una palabra detrás de otra, nos ha dado siempre vértigo, costaba decirlo. Y ahora lo hemos hecho".

IU se mete de lleno así en la "cultura de gobierno", una realidad que también ha encarrilado la experiencia de Andalucía, la comunidad más poblada de España. Allí la federación cogobierna con el PSOE. Y, a juzgar por la última encuesta del Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA), no sufre desgaste, uno de los temores que todavía pululaban en la organización.

Agotamiento de la Carta Magna 1978

IU prologa su ambición pasando revista a la coyuntura. Subraya que esta no es "una crisis más del sistema capitalista", sino que "todo el sistema económico, social y cultural es el que está en crisis" y el que está provocando "depresión y sufrimiento". Reitera que no vale "esta Unión Europea", que tras las políticas de ajustes y austeridad lo que se pretende es desmantelar el Estado del bienestar, "recortar derechos y libertades", dotarse de "gobiernos sumisos y parlamentos adormecidos en los que se oculta que existen alternativas reales" y "quitar poder" a los ciudadanos "a todos los niveles" para concedérselo al poder financiero. "Es un rescate a la banca y no a las personas", se resume.

Ha sido también decisiva la buena valoración del cogobierno andaluz

Por todo ello, IU entiende que se ha "agotado" la Constitución de 1978 y que urge que "las fuerzas del trabajo ganen la hegemonía en un proceso constituyente que abra la puerta a otra salida de la crisis", "derrotando al bipartidismo". "Por eso llamamos a la rebelión, porque hay que pararlos", apremia el texto.

A partir de ahí, la federación reproduce sus propuestas alternativas en todos los campos. En el bloque económico, petición de un referéndum sobre los recortes (como también piden los sindicatos y la Cumbre Social), auditoría de la deuda soberana para saber qué parte es "ilegítima", la priorización de la "creación de empleo" desde lo público, la "defensa de los servicios sociales" (educación, sanidad y dependencia, entre otros), la "racionalización del gasto público", el mantenimiento de las pensiones, derogación de las reformas laborales, aprobación de una "reforma fiscal progresiva" e intensificación de la lucha contra el fraude...

¿Qué propuestas? Intervención del Estado en la economía, defensa de lo público, auditoría de la deuda...

Desde el punto de vista político, "construcción de una República federal y solidaria que incorpore el derecho a decidir de los pueblos", la igualdad "real" entre hombres y mujeres, la intervención del Estado en la economía o el desarrollo de un nuevo modelo productivo.

Y desde la perspectiva social, garantía del derecho a la vivienda, dación en pago, no a la "privatización de la educación" ni de la sanidad y aprobación de una renta mínima de inserción.

Reto de ser organización de masas

En el epílogo de la Declaración de Madrid, IU formula su compromiso: convertirse en una "gran organización de masas" para "dar respuesta a la ofensiva del capital y para lograr que el pueblo tome en sus manos los destinos del país y haga pagar la crisis a sus autores, a los especuladores y a los estafadores financieros".

La materialización, remacha la resolución, vendrá a partir de la "rebelión democrática y social frente a este auténtico golpe antidemocrático" que conduzca hacia la "construcción de un modelo diferente de sociedad", el llamado "socialismo del siglo XXI".

La federación reclama ser una "gran fuerza de masas"

IU no se dirige sólo a su granero electoral clásico, sino que su llamamiento es deliberadamente amplio. No sólo a la izquierda, sino a "todo el pueblo": los que se han movilizado en las huelgas generales, el 15-M, los parados, los trabajadores, las mujeres, los jóvenes "sin casa, sin curro, sin pensión y sin miedo", los intelectuales, los científicos, los cargos públicos...

El techo que se marca IU es, por tanto, muy ambicioso. Un reto que, sin embargo, sus dirigentes creen tocar con las manos, visto el viento a favor de las encuestas y la perspectiva de ascenso y el estancamiento de los socialistas. El tiempo dirá, dentro de cuatro años, en la XI Asamblea, si ese objetivo de erigirse como "alternativa real de gobierno", ha cristalizado. Si IU alcanza, como quiere Lara, su mayoría de edad.

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