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Entre la espada del asalto y la pared del asilo

  • Una ley  permite quitarle el estatus diplomático a la embajada de Ecuador
  • La medida puede poner en riesgo a las embajadas británicas en el extranjero
  • Dejar a Assange libre en la embajada puede sentar otro precedente peligroso

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Tras el asilo concedido a Julian Assange por parte de Ecuador, poco o nada cambia aparantemente para Reino Unido: el fundador de WikiLeaks seguirá en la embajada sin poder salir, aunque la policía tampoco podrá entrar para detenerle.

Esto es así en virtud de la Convención de Relaciones Diplomáticas de Viena de 1961, que establece la "regla de invioabilidad" de las embajadas, una norma que todos los países respetan porque ellos mismos están interesados en ella (si entrar en la embajada de otro país sus propias misiones diplomáticas estarían en riesgo de sufrir una intevención similar).

Sin embargo, la perspectiva de que un fugitivo de la justicia, cuyas apelaciones han sido rechazadas, reclamado por un país socio de la Unión Europea y en el punto de mira de Estados Unidos, pueda esquivar su extradición de esa manera coloca a Londres en una situación diplomática incómoda.

Prueba de ello ha sido la carta enviada por el Foreign Office al ministro de Exteriores de Ecuador el pasado 15 de agosto, que 'rescata' del olvido una ley de 1987 que establece una excepción a esta norma al abrir la puerta a la revocación del estatuto diplomático de una embajada.

"Debe ser consciente de que hay una base legal en Reino Unido, la ley de Locales Diplomáticos y Consulares de 1987, que nos permitiría tomar acciones para arrestar al señor Assange en la actual local de la embajada. Esperamos sinceramente que no tengamos que llegar a este punto, pero si no puede resolver el tema de la presencia del señor Assange en su local, es una opción abierta para nosotros", dice el texto.

La norma se aprobó en un contexto muy concreto, según recuerda la BBC: la muerte de la policía Yvette Fletcher durante una protesta a las afueras de la embajada libia en Londres en 1984 por un disparo procedente del interior del edificio.

Conflicto legal

Entonces, el Gobierno de Margaret Thatcher argumentó que era necesario el poder de revocar el estatus diplomático a embajadas que no son usadas con ese propósito sino en "apoyo de actividades terroristas".

La norma pone como condición para la retirada de la sede diplomática al hecho de que se haga "en cumplimiento de la ley internacional" y se vincula la entrada en la embajada a una serie de "consideraciones materiales" como "la seguridad de los ciudadanos, la seguridad nacional y la planificación de la localidad y el país".

Según explica el experto legal Carl Gardner en un artículo en The Guardian, "el cumplimiento de la ley internacional" puede ser un problema para Reino Unido dado que la Convención de Viena requiere que Reino Unido le dé a Ecuardo una nueva sede de su misión, pero más aún el hecho de que Ecuador considere que la presencia de Assange no incumple ninguna de esas consideraciones materiales y, más aún, que el Gobierno ha ejercido su poder de manera impropia al aplicar la ley de una manera que no era la que contemplaban los legisladores en 1987.

Más aún, el propio canciller ecuatoriano al anunciar el asilo político a Assange ha adelantado uno de los argumentos que quieren utilizar: el "doble rasero" de Reino Unido, que denunció ante la ONU la violación de su embajada en Teherán, que fue duramente condenada por el Consejo de Seguridad.

El portavoz del Foreign Office ha asegurado que aún no se ha tomado una decisión al respecto de la revocación de la embajada de Ecuador, pero este hecho, como recuerda la BBC, no supondría de manera inmediata que la Policía británica pudiese entrar en el edificio para detener a Assange.

Y es que disputas legales llevarían el caso a los tribunales, probablemente el Tribunal Supremo, lo que alargaría aún más el caso e impediría a Reino Unido la detención hasta que se resuelva al caso, tal y como señala el experto de The News Statesman David Allen Green.

"Mientras el gobierno británico pretende ejercer el poder ejecutivo de la ley de manera preventiva, cualquier acción ejecutiva es en principio susceptible de recurso al Tribunal Supremo. Aquí se podría producir un recurso de Ecuador contra el Gobierno británico que implicaría complejos puntos en la ley nacional e internacional", señala.

Además, los propios diplomáticos británicos rechazan que se produzca una acción en este sentido, dado el riesgo que puede suponer para su trabajo en el exterior.

"Creo que el Foreign Office se ha extralimitado ligeramente. Si vivimos en un mundo donde los gobiernos puede revocar arbitrariamente la inmunidad y entrar en las embajadas entonces la vida de nuestros diplomáticos y la posibilidad de desempeñar su trabajo normalmente en lugares como Moscú, donde tratabaja, o Corea del Norte, será casi imposible", ha asegurado Tony Brenton, exembajador de Reino Unido en Moscú, a la BBC.

Con todo, Assange violó la ley británica al buscar asilo en la embajada cuando ya había sido decidida su extradición y la propia Convención de Viena establece que las misiones diplomáticas deben respectar las leyes locales y en ningún caso interferir en los asuntos internos de la nación de acogida.

Efectos diplomáticos

Ante esta situación, el futuro de Assange dentro de la embajada ecuatoriana parece, al menos a corto plazo, seguro.

Su caso no sería el primero de un solicitante de asilo que pasa mucho tiempo encerrado a la espera de un "paso seguro" -y que se sumaría ya a su largo arresto domiciliario-: el cardenal Josezf Mindszenty estuvo 15 años en la embajada de Estados Unidos en Budapest desde la represión soviética de 1956 hasta que logró exiliarse a Austria.

Reino Unido no parece dispuesto a facilitarle la salida y considera que tiene la "obligación legal" de detenerle pese al asilo.

Ecuador puede darle un estatus diplomático para intentar sacarle en avión a través de un vehículo oficial, pero la Policía Metropolitana de Londres, aunque no puede legalmente buscarle dentro de ese coche, está capacitada para hacerlo cuando lo abandone.

Una artimaña con la que se especula es que pudiese pasar por las valijas diplomáticas, una bolsa o saco de cualquier tamaño destinado al traslado de documentos u objetos de uso oficial.

Estas valijas pueden cruzar las fronteras sin ser registradas pero, al estar limitadas a materiales y documentos dificultaría, que Assange se escondiera en una de ellas para salir del Reino Unido.

Por su parte, al gobierno británico, tal y como explica Gardner, le queda una última 'bala' en la recámara: romper relaciones diplomáticas con Ecuador, expulsar a su embajador, cerrar la embajda y entonces sí, detener a Assange.

"Romper relaciones diplomáticas es una decisión diplomática de calado y dudo que los tribunales quieran interferir en ella, pero eso sería una decisión diplomática muy importante", ha recordado.

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