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Pekín reconstruirá las murallas que destruyó

  • Críticas por la alta inversión para la reconstrucción de vestigios culturales
  • Lian Sichang, el gran arquitecto chino, se opuso a la destrucción de las murallas
  • Ahora su propia casa ha sido demolida y es objeto de especulación urbanística

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Imagen de un barrio demolido junto a un área residencial de Pekín.
Imagen de un barrio demolido junto a un área residencial de Pekín.

Pekín planea reconstruir las puertas de la muralla que rodeaba a la ciudad y otros edificios históricos que cayeron para dar paso a carreteras o complejos urbanísticos cuando empezó la eclosión de la Nueva China a partir de su llamada “Guerra de Liberación” en 1949.

Desde el Centro de Protección del Patrimonio Cultural de Pekín se advierte de que hay que preservar el pasado de la ciudad y lo hace después de que hace menos de un mes una constructora destruyera la casa de Lian Sicheng, el gran arquitecto y urbanista que se opuso a la destrucción de las murallas para la construcción del segundo anillo circulatorio de la capital.

Colaborador junto a Le Corbusier en el diseño y creación de la sede de Naciones Unidas en Nueva York, estaba considerado, junto a su mujer, Lin Huiyin, como unos de los padres de la arquitectura moderna china.

El gobierno de Pekín ha confirmado, a pesar de las críticas que está recibiendo a través de la Red, que reconstruirá seis edificios históricos a lo largo de las viejas murallas, incluyendo varias torres como las de Zuo’anmen y You’anmen y otra más en la puerta sur de Pekín de la ciudad interior.

Reconstrucción de la ciudad

Según publica el Beijing Youth Daily “habrá un memorial en Tianqiao, junto al Templo del Cielo para recordar el viejo puente de piedra en el antiguo distrito de ocio de la dinastía Qing (1644-1911) y el edificio Yanchi de Di’anmen, donde vivían los sirvientes imperiales de la dinastía manchú”.

Los datos facilitados por el rotativo indican que Pekín se gastará este año mil millones de yuanes, unos 158 millones de dólares para proteger sus vestigios culturales más importantes aún a pesar de que varios expertos hayan criticado el plan del gobierno, por entender que va contra la norma de conservar el objeto original intacto, como es el caso, dicen esos expertos, de los edificios históricos de otros países.

Lo cierto es que la polémica está servida. Muchos ciudadanos se preguntan para qué hacer esto ahora. En la década de los cincuenta no fueron escuchadas las palabras de Lian Sichang y la piqueta se llevó cientos y cientos de años de historia.

Con casi cinco mil años de patrimonio arquitectónico, China tiene el más amplio linaje continuado de arquitectura en la historia de la humanidad.

Sin embargo, la modernización que vive ha revolucionando su discurso arquitectónico y el tejido urbano y las antiguas tradiciones urbanísticas han dado paso a rascacielos de cristal presuntamente lujosos.

Réplicas de los antiguo

En China la práctica totalidad de sus gobiernos han regulado la protección de las viejas ciudades y edificios históricos, pero muchos urbanistas parecen no tener el menor reparo en disfrazar la historia a su antojo.

Derriban edificios veteranos y los sustituyen por nuevas estructuras que se supone que parecen añejas. La preocupación es grande y los medios oficiales se han ocupado extensamente del asunto, pero a pesar de ello la desintegración continúa.

La Carta de Atenas del congreso internacional de Arquitectura Moderna de 1933 advierte de que usar estilos del pasado para nuevos edificios en zonas históricas, con el pretexto de preservar la estética, tiene consecuencias desastrosas.

En ciudades como Pekín lugares en los que las excavadoras arrasaron con los antiguos Hutongs, hoy se levantan replicas que parecen más un parque temático que la recreación de la antigua sociedad capitalina para diversión de los millones de chinos que han dejado el campo y se han venido a las ciudades.

Hoy la población china se reparte casi a partes iguales entre campo y ciudad ganando por poco la segunda.

La memoria de Lian Sicheng

Cuenta la prensa oficial china que al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando los estadounidenses comenzaron a bombardear el país nipón, el gran arquitecto y urbanista chino, Liang Sicheng recomendó a los americanos no destruir Nara, uno de las ciudades más bellas del Japón y de Asia.

Estados Unidos aceptó la propuesta y Nara se mantuvo intacta, sin que su paisaje original resultara afectado. En palabras de Liang, "la arquitectura es el compendio de la sociedad y el símbolo del pueblo... Una vez destruido es irrecuperable”.

Este pasado enero la casa de Liang Sicheng en el Hutongh, Beizongbu, muy cerca de donde vivió Den Xiao Ping, era demolida a pesar de que la antigua residencia había sido declarada intocable por la oficina de Bienes Culturales de Pekín.

La casa que sirvió de lugar de encuentro para la intelectualidad de la entonces recién nombrada Nueva China, ahora es un solar lleno de escombros y suciedad y curiosamente vigilado por dos agentes para seguridad de los viandantes.

Lo ocurrido con su casa es chocante a la par que dramático porque Lian Sicheng, autor junto a su mujer del emblema nacional de la república y del monumento a los héroes del pueblo de la plaza de Tiananmen pidió a las autoridades de la “Nueva China” protección para las murallas de la capital que finalmente fueron derribadas en beneficio de los rascacielos y las carreteras.

Aquel que declaró que cuando destrozan una parte del muro, "es como si me despellejaran" es hoy objeto de culto y estudio en una ciudad que le despreció como visionario y al que el tiempo le ha dado la razón.

Pekín ha perdido mucha de su historia en beneficio de las constructoras. A los vecinos de estos entornos se les explica más bien poco y la única información que reciben es que en el mismo lugar habrá una réplica como las que el ayuntamiento ha anunciado que construirá.

Cruel destino para la vivienda de unos de los más grandes arquitectos, pero es cierto que grandes porciones de Hutong, callejones y de Si He Yuan, casas con patio, se han convertido en escombros en los últimos años pero para los constructores, según declararon algunos al periódico China Daily, se pone de manifiesto que los edificios obsoletos están en unas condiciones deplorables, sin ningún tipo de seguridad, comodidad ni sujetos a ninguna normativa de seguridad.

Lo que no se advierte es de la importante ubicación en que muchos de ellos se encuentran. Por ejemplo, el solar donde estaba la casa de Lian Sicheng está a unos centenares de metros de la gran y lujosa avenida Changan, la que conduce en pocos minutos a la Plaza de Tiannanmen y en la que se encuentran los restaurantes y tiendas más caras de Pekín.