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Las denuncias de brutalidad provocan una batalla campal entre manifestantes y policías en Egipto

  • El Ministerio de Sanidad reconoce que hay muertos con heridas de bala
  • La ONU pide una investigación independiente sobre los excesos policiales
  • El ejército despliega blidados para separar a policías y manifestantes
  • Policías animan a disparar balas de goma a los ojos en un vídeo

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Quinto día consecutivo de violencia en Egipto

Las evidencias de brutalidad policial han desatado una nueva batalla campal entre los manifestantes y las fuerzas del orden en el quinto día de enfrentamientos en Egipto, que han dejado tres nuevos muertos en El Cairo y ha provocado la petición de la ONU de una investigación independiente sobre el uso excesivo de la fuerza contra civiles.

El Ejército ha enviado tres carros blindados a la calle Mohamed Mahmud, epicentro de los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes de la plaza Tahrir de El Cairo, para interponerse entre ambos grupos.

Según han informado fuentes de los servicios de seguridad, los manifestantes habían conseguido realizar avances en esta calle, que conecta la plaza Tahrir con el Ministerio del Interior.

En los enfrentamientos han fallecido al menos tres personas más, lo que eleva el balance de muertos a 33 desde el inicio de las protestas contra la Junta Militar, cuyo ofrecimiento de adelantar las presidenciales y de convocar un referéndum sobre su permanencia en el poder no ha convencido a los congregados en Tahrir.

Estas nuevas víctimas mortales se añaden al fallecido durante la noche en Alejandría y a las más de tres decenas que han perdido la vida desde el sábado en El Cairo y en otras localidades egipcias.

Uso excesivo de la fuerza

Las pruebas sobre el uso excesivo de la fuerza se acumulan, hasta el punto de que el propio ministro del Interior, Mansur al Esaui, ha presentado una denuncia ante la Fiscalía en la que ha pedido una investigación judicial sobre "las acusaciones a la policía por haber abandonado sus puestos cerca del Ministerio para agredir a los manifestantes".

El titular egipcio de Sanidad, Amro Helmy, ha reconocido por primera vez que algunos de los 33 fallecidos hasta ahora en esos enfrentamientos en El Cairo murieron por heridas de bala.

Un informe de la organización Human Rights Watch ha confirmado que las fuerzas de seguridad egipcias están utilizando fuego real contra los manifestantes.

"La policía antidisturbios y los oficiales militares han disparado fuego real y pelotas de goma contra la multitud y han propinado palizas a los manifestantes", aseguró el grupo de derechos humanos en un comunicado.

El documento recoge testimonios de manifestantes, doctores y personal de HRW sobre el terreno y concluye diciendo que el uso de la fuerza es "excesivo" por parte de las autoridades.

Según la ONG, las autopsias de 22 de los cadáveres de la morgue de Zeinhom, en la capital egipcia, confirman la muerte por disparos de balas, mientras que otras tres personas fallecieron por asfixia al respirar el gas lacrimógeno que las fuerzas de seguridad utilizan para dispersar a los manifestantes.

El informe recoge el testimonio de un doctor en el hospital de Kasr al Aini, el más cercano a la plaza de Tahrir y al que acuden la mayoría de los heridos, que afirma que al menos seis personas murieron a causa de las heridas producidas por balas.

La ONU quiere una investigación

Ante esta situación la ONU ha pedido que se investigue la represión de las protestas y que se depure judicialmente la responsabilidad penal de quienes han empleado una violencia excesiva contra los manifestantes.

"Debería haber una investigación urgente, imparcial e independiente y se debería garantizar que se castiga a los responsables de los abusos que se han cometido", ha declarado la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay.

En un comunicado, Pillay ha urgido a las autoridades a "poner fin al claramente excesivo uso de la fuerza contra los manifestantes en (la plaza de) Tahrir y en otros lugares del país, incluyendo el uso inapropiado de gas lacrimógeno, balas de goma y munición real".

"Algunas de las imágenes procedentes de Tahrir, como las palizas brutales a manifestantes ya inmovilizados, son profundamente impactantes, al igual que las informaciones sobre manifestantes desarmados con disparos en la cabeza", ha agregado.

Para la Alta Comisionada, las acciones del ejército y de las fuerzas de seguridad no están mejorando la situación de seguridad, sino todo lo contrario, con decenas de miles de personas saliendo a las calles en respuesta a la violenta represión.

En la misma línea, el ministro británico de Exteriores, William Hague, ha demandado a las autoridades egipcias que detengan la represión violenta de manifestantes en la plaza Tahrir de El Cairo y ha condenado el uso de armas de fuego y gas para reprimir sus protestas.

En un comunicado, Hague ha tildado de "inaceptable" la violencia en el país árabe y se ha declarado "particularmente preocupado por informaciones de que se ha usado munición y peligrosos tipos de gas contra los manifestantes".

Denuncias contra la Policía

Los activistas han denunciado la brutalidad de la Policía y han pedido también una investigación. Entre otros abusos, les acusan de disparar con balas de goma a los ojos, y aportan como prueba un vídeo en el que uno de los uniformados se jacta de ello ante sus compañeros.

"¡En el ojo, les ha dado en el ojo, bravo!" dice un policía al oficial que acaba de disparar contra la multitud en la calle Mahmud Mohamed, cerca del Ministerio del Interior, principal objetivo de los manifestantes.

La cara del agente, visible en el vídeo, ya circula por Egipto. En la plaza Tahrir se han distribuido octavillas con su fotografía y en las que se ofrece una recompensa de 5.000 libras egipcias (más de 600 euros) a quien proporcione alguna información sobre su identidad.

Otra de las caras que se ha convertido en símbolo de la protesta de estos días es la de Ahmed Harara, un dentista de 31 años que perdió un ojo en las protestas contra Hosnib Mubarak y ha perdido el otro en la última protesta.

El Hospital de Oftalmología de El Cairo, donde fue atendido, se ha ofrecido para acoger a las muchas víctimas heridas en los ojos por arma de fuego.

En Qasr el-Nil, puente que conduce a la plaza Tahrir, los activistas han vendado los ojos de las estatuas como gesto simbólico para denunciar estos hechos.

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