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La paradoja de Olbers y el cielo nocturno uniformemente iluminado

  • Su primera afición fue seguir los cometas y descubrió cinco de estos cuerpos
  • Calculó una regla para averiguar su órbita que aún está en uso
  • Predijo que la Tierra pasaría a través de la cola del cometa de Biela

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La paradoja de Olbers y el cielo nocturno uniformemente iluminado

A hombros de gigantes

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El astrónomo y médico alemán Heinrich Wilhelm Mattaus Olbers nació en Arbengen, cerca de Bremen, el 11 de octubre de 1758.

Estudió medicina en la universidad de Gotinga, en donde además dedicó tiempo al estudio de las matemáticas y la física.

En Bremen se dedicó a la práctica privada de la medicina pero se pasaba las noches observando el cielo nocturno desde el piso superior de su casa, que había habilitado como observatorio.

La primera afición de Olbers fue seguir a los cometas

Su primera afición fue seguir a los cometas. Calculó una regla para averiguar su órbita, que aún está en uso, y descubrió cinco de estos cuerpos celestes. Uno de ellos, descubierto en 1815, se llama Cometa de Olbers en su honor.

En el último tercio del siglo XVIII se creía en la existencia de un planeta desconocido entre las órbitas de Marte y Júpiter. En 1796, el francés Lalande recomendó su búsqueda y 24 astrónomos combinaron sus esfuerzos para localizarlo.

El 1 de enero de 1801, el italiano Giuseppe Piazzi descubrió el primer asteroide, Ceres, aunque se puso enfermo y lo perdió de vista.

Gauss, que con el tiempo llegaría a ser un gran matemático, desarrolló para Ceres un procedimiento de cálculo de la órbita a partir de los pocos datos conseguidos por Piazzi. De esta forma, Olbers pudo encontrarlo en 1802.

Ese mismo año descubrió el segundo asteroide, Palas, y en 1807 el cuarto, Vesta. Además, propuso la teoría, hoy abandonada, de que los asteroides son restos de un antiguo planeta en órbita entre Marte y Júpiter, que habría hecho explosión.

En 1811, Olbers formuló la hipótesis de que la cola de los cometas estaba formada por partículas expulsadas del núcleo por algún tipo de fuerza desconocida y que la cola estaba siempre dirigida en sentido opuesto al Sol. Hoy en día sabemos que es un efecto de la radiación solar.

En 1832 predijo que la Tierra pasaría a través de la cola del cometa de Biela, lo que provocó un pánico generalizado e infundado, pues los gases de la cola de un cometa son demasiado raros para envenenar la atmósfera terrestre, tal y como se temía.

La paradoja de Olbers

Pero la fama de Olbers se debe -sobre todo- a la famosa paradoja que lleva su nombre. En 1826 señaló que si hubiera un número infinito de estrellas normalmente distribuidas en el espacio, el cielo de noche estaría uniformemente iluminado.

Creyó a la vez que el número de estrellas era infinito y la razón de la oscuridad del cielo de noche residía en que el polvo oscurecía la mayor parte de la luz. Es verdad que hay polvo en los espacios interestelares pero su presencia no explica claramente la paradoja de Olbers.

Entre las explicaciones propuestas destacan dos. La primera es que las estrellas tienen distintas edades, y la luz procedente de las más antiguas y lejanas tiende al rojo a causa del efecto Dopler, lo que contribuye a la oscuridad del cielo nocturno.

Otra explicación es que el universo tuvo un principio y la luz de las galaxias más lejanas no ha tenido tiempo de llegar hasta nosotros.

Cualquiera de los dos efectos podría explicar el cielo nocturno, pero es que ambos se producen de forma simultánea de acuerdo con la teoría del Big Bang.

Olbers se casó en dos ocasiones y un hijo le sobrevivió. Falleció en Bremen el 2 de marzo de 1840, a los 81 años de edad. En su honor, un cráter de la Luna lleva su nombre y el asteroide número 1.002 se llama Olberia.

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