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El realizador, Mathieu Demy posa junto a los actores, Géraldine Chaplin, y Carlos Bardem
El realizador, Mathieu Demy posa junto a los actores, Géraldine Chaplin, y Carlos Bardem EFE

Prometedor debut de Demy y negra comedia griega en la última jornada

  • Americano es la ópera prima de Mathieu Demy, hijo de Agnès Varda y Jaques Demy.

  • La griega Unfair World propone una sólida comedia negra.

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“Me interesa la fantasía que los hijos proyectan sobre sus padres”. No lo dice cualquiera. Es una afirmación de Mathieu Demy, hijo de la directora Agnès Varda y del también director, y homenajeado en esta edición del festival, Jaques Demy.

Americano es su ópera prima, una road movie, que bien podría titularse París-Tijuana, en la que el protagonista, interpretado por el actor-director, emprende un viaje a California primero y México después, en busca de respuestas sobre su madre recientemente fallecida.

Además de Demy, el reparto está trufado de nombres y apellido con mucha historia: Chiara Mastroianni, Geraldine Chaplin y Carlos Bardem, todos ellos amigos y conocidos, son los compañeros de proyecto, que no de viaje. Geraldine Chaplin bromea sobre cómo le llegó el encargo: “Otra vez por enchufe, como toda mi vida”. La hija de Chaplin ha levantado la rueda de prensa con su chispa: “Yo pensaba que actuar y dirigir era imposible, aparte de una persona de mi familia”.

Narrada en primerísima persona, en el más puro estilo película novel, Americano es una experiencia cinéfila. El mayor deleite es contemplar las escenas de recuerdos infantiles del protagonista. Demy ha utilizado escenas de Documenteur, película rodada por su madre en la que él mismo (con 10 años) interpreta a un niño que vive con su madre en Los Ángeles. Como en un collage, Demy ha intercalado esos fragmentos y, para lograr cierta armonía y diálogo entre los dos materiales, ha rodado su película en 16 mm. “Mi madre hizo con mis recuerdos de infancia una ficción y me paracía interesante prolongar el personaje”.

“No tengo ninguna intención de compararme con mis padres. Ambos son directores magníficos, han trabajado en una época en la que la libertad del cine era máxima. Si que he querido establecer un vínculo con el trabajo de mis padres ya que mi madre me hizo actuar en sus películas”. En efecto, el rastro de Varda es más reconocible en Americano, rodada con frescura, recreándose en el viaje y en los detalles.

Americano está colmada de marcas de género (road-movie, western), y de homenajes concretos a cintas como París-Texas o Abierto hasta el amanecer (Salma Hayek repite baile sensual, ahora con los acordes del  'Going to a town' de Rufus Wainwright).

“El tema es la fuerza del vínculo entre los padres e hijos, del modo en que afrontamos el duelo. Es la historia de alguien que no quiere hacer ese duelo”, explica Demy. Por momentos, Americano es de lo mejor que ha pasado por la sección oficial, pero su irregularidad la deja en un inicio muy prometedor de algo.

Unfair World, una sólida película griega

Adidos Komos (Unfair World), de Filippos Tsitos, es la pequeña gran revelación del festival. De entrada, es el argumento más original: un interrogador de policía que decide archivar todos los casos que él mismo considera injustos, teniendo en cuenta la situación de pobreza de los interrogados. Una comedia negrísima y optimista al mismo tiempo, fruto de la crisis, con un estilo sobrio y compacto. Los silencios, los movimientos lentos de los funcionarios y la atmósfera mortecina componen la propuesta más heterodoxa de la sección oficial.

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