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El arquitecto británico Norman Foster ha ganado el Príncipe de Asturias de las Artes por sus más de 40 años de trayectoriaREUTERS/Jean-Philippe Arles
DANIEL FLORES - MADRID Si en el mundo de la arquitectura hubiera que distinguir, como entre las modelos, a las figuras
top,
Norman Foster no sólo estaría en ese selecto grupo, sino que probablemente lo encabezaría; más aún
tras añadir el Príncipe de Asturias de las Artes a su ya de por sí extensa colección de premios. Sin duda, es el arquitecto más conocido del mundo.
De extracción humilde, a sus 74 años, Foster dirige
un estudio en el que trabajan más de un millar de personas y que
ha realizado edificios más de 200 proyectos en cuatro décadas, algunos de los cuales incluyen algunos de los edificios más célebres y espectaculares levantados durante las últimas décadas.
Pese a todo -el negocio, las dimensiones de sus obras, los premios- , Foster
asegura no haber olvidado que su oficio es construir edificios, que es "algo material, con riesgos". El británico, que ya acumula dos premios
Stirling (en 1998, por el Museo de la Guerra de Duxford, y en 2004, por la torre
Gherkin de Londres) y un
Pritzker (en 1999), ha sido ahora galardonado con el Príncipe de Asturias de Las Artes.
Orígenes humildes Nacido en 1935 en un suburbio de Manchester, Foster estudió arquitectura tras licenciarse en el ejército y en 1961 obtuvo una beca para estudiar en Yale. En Estados Unidos conoce a
uno de sus maestros, el diseñador y visionario Richard Buckminster Fuller, que le inocula el fervor tecnológico que luego insuflará en sus edificios.
En 1967 fundó su estudio, en el que, en un primer momento, sólo trabajaban él y
su primera mujer, Wendy Cheesman, fallecida de un cáncer en 1988. Foster la describiría después, en una entrevista al diario
El País, con una enumeración: "Intuición extraordinaria, apoyo incondicional, creatividad y compromiso".
Pese al gran número de proyectos realizados, el primero verdaderamente popular fue
la sede del Banco de Hongh-Kong y Shangai, en la entonces todavía colonia británica, que terminó en 1985: un rascacielos de 47 plantas que destaca por la funcionalidad de los espacios, la luz natural y la tecnología como medio para el ahorro energético y la protección del medio ambiente, elementos que seguirán presentes en sus futuros edificos.
Consagración Después, ya coronado como
sir por la Reina Isabel II en 1991, llegarían otros proyectos emblemáticos, como
la reforma, culminada en 1995, del Reichstag, el Parlamento alemán en Berlín, en el que incrustó una cúpula de cristal sobre el edificio clásico.
Otra de sus obras mayores es
el viaducto de Millau, en Francia, que por el momento es el puente más alto del mundo: 2,5 kilómetros de carretera asentados sobre siete pilares de hormigón que, en su punto más alto, se eleva hasta 343 metros sobre el suelo.
En la misma línea de grandes dimensiones, el año pasado se inauguró
el mayor aeropuerto del mundo, construido por su estudio en Pekín con motivo de los Juegos Olímpicos que albergó la capital china.
Presencia en España Sus obras también están presentes en España -país que, según asegura cada vez que tiene ocasión, le encanta, además de haber estado casado durante ocho años con la psicóloga Elena Ochoa-; así, ha diseñado
el metro de Bilbao, la
torre de comunicaciones de Collserolla para los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, el Palacio de Congresos de Valencia, las bodegas Portia en Gumiel de Izán (Burgos)...
Actualmente tiene en ejecución otros dos proyectos en España,
la torre Caja Madrid y el Campus de la Justicia, ambos en la capital, aunque su próxima obra será en Barcelona:
Fosters + Partners será quien levante el
nuevo estadio del F.C. Barcelona, que se prevé esté terminado en 2011.
En cualquier caso, la suya es una
vocación global, como atestiguan las más de 150 ciudades de todo el mundo en las que ha realizado algún proyecto, así como los proyectos en ejecución: la playa Al Raha en Abu Dhabi, el Museo de Bellas Artes de Boston, el Instituto Masdar en Emiratos Árabes Unidos, el plan de urbanismo de Duisburgo... Una lista inabarcable que Foster tiene la intención de ampliar mientras mantenga la vitalidad y la creatividad de la que ha hecho gala en los últimos 40 años.