El Barcelona ganó la batalla del centro del campo tanto con la pelota como sin ella. Cuando tenía el balón, Messi y Pedro bajaban para descargar y ofrecer opciones de pase a los medios, formando un rondo blaugrana que hacía superioridad y acababa envolviendo a Xabi y Khedira. Los madridistas, como diría Toshack, corrían como pollos sin cabeza detrás del esférico y la ayuda de Di María era insuficiente. Sólo podían pararles en falta, y de ahí el saco de tarjetas que se llevaron (ocho amarillas y una roja). Pero el mérito del Barcelona es que cuando la pierde, 'muerde' en la recuperación con un sacrificio vital de sus hombres de arriba. Es decir, que el superclase, el equipo de los magos y el 'tiki-taka' es además es el que más corre para robar un balón. No dejaron sacar fácil la pelota ni una sola vez a la defensa, que tuvo que retrasar hacia Casillas constantemente y perdió algún balón que pudo acabar en gol.