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Pekín inaugura sus primeros Juegos Olímpicos con una ceremonia de película

  • El último relevista, Li Ning, ha volado para encender el pebetero de 'El Nido'
  • Un festín de fuegos artificiales ha bañado de rojo la capital china
  • La ceremonia de inauguración ha sido una de las más largas, más de 4 horas
  • La delegación española ha sido la más gamberra de todas las asistentes
  • No han parado de bailar y gritar y se han saltado repetidamente el protocolo
  • Rafa Nadal no ha dudado en usar su sombrero como capote y se ha lanzado a torear
  • Vuelve a ver todos los vídeos de la ceremonia de inauguración
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    Espectacular encendido del pebetero olímpico

    Los Juegos Olímpicos de Pekín han dado su pistoletazo de salida con una espectacular ceremonia de inauguración en la que los fuegos artificiales y los juegos de luces han sido los protagonistas de una noche vivida con mucha emoción por las más de 100.000 personas que se han dado cita en el estadio.

    El momento estelar de la noche ha tenido lugar cuando el último relevista de la llama olímpica, el legendario gimnasta chino Li Ning, ha 'volado' para encender el pebetero de 'El Nido', en una ceremonia que ha durado algo más de cuatro horas en la que ha habido tiempo para discursos institucionales y para mucho, mucho espectáculo.

    Un derroche de color y sonido en el que el director de la gala, el cineasta Zhang Yimou, ha querido reflejar las distinas etapas de la historia del país asiático. La invención del papel, la ruta de la seda o las dinastías imperiales, todo ha sido plasmado sobre un escenario de gigantescas dimensiones y que en ocasiones se antojaba pequeño para semejante espectáculo, que ya puedes volver a ver en los vídeos de RTVE.es.

    Las 56 etnias existentes en China han estado representadas en la pista del estadio olímpico por 56 niños, que han portado la bandera nacional de cinco estrellas amarillas. Todo un ejercicio de ensalzamiento nacional del que ha sido testigo el máximo mandatario chino Hu Jintao, que ha presidido la ceremonia. El presidente del COI, Jacques Rogge, y el presidente del Comité Organizador, Li Qui, han dado la bienvenida a los deportistas y les han pedido que sean conscientes del ejemplo que representan para millones de jóvenes.

    Momento estelar de la noche el del izado de la bandera olímpica, portada por ocho estrellas veteranas del continente asiático, que han sido los encargados de llevar la emblemática insignia hasta el mástil principal del estadio. Un coro de 80 niños ha interpretado el himno olímpico en griego mientras era izada la bandera.

    Ha tenido que salir a desfilar la delegación española a la pista del Estadio Nacional de Pekín para que la alegría se desbordara en la ceremonia inaugural de los XXIX Juegos Olímpicos. Los españoles se han saltado repetidamente el protocolo y han disfrutado de lo lindo de su paseo triunfal. Con capotes, por verónicas y grabando en vídeo todas sus trastadas -algo que estaba terminantemente prohíbido por los organizadores-, nuestros deportistas han demostrado cuál es el verdadero sentido de la fiesta olímpica.

    Vestido de arriba a abajo con los colores nacionales, nuestro abanderado, David Cal, ha sido el más contenido de toda la delegación, muy preocupado por cumplir con las normas y gastar el menor tiempo posible en realizar todo el recorrido. Pero sus compañeros estaban decididos a disfrutar al máximo de ese momento histórico. Y si no, que se lo pregunten a los jugadores de la selección de baloncesto, que no han parado de armarla en los cerca de 15 minutos que han estado desfilando.

    Cada vez que veían una cámara de TVE, se arremolinaban ante ella para saludar y los miembros de la organización tenían problemas para obligarlos a andar. Felipe Reyes ha sido uno de los más gamberros y ha llegado a tomar prestada una guitarra española de la orquesta que estaba sobre el estrado para fotografiarse con ella.

    Casi a empujones han tenido que sacar de la pista a los españoles, que han retrasado al resto de delegaciones que le seguían. Las chicas de la selección de hockey hierba portaban abanicos con mensajes para los suyos, mientras Rafa Nadal toreaba con su sombrero de paja junto al tenista Nicolás Almagro.

    Al grito de "Soy español", nuestros deportistas han lanzado sus sombreros al aire, al tiempo que eran jalonados por las chicas de la delegación que no han parado de cantar y baiar: un auténtica locura. Los Príncipes de Asturias han sabido dar el calor necesario a nuestros deportistas desde las gradas.

    Los españoles han salido en el puesto 74 y no en el 75 como estaba previsto anteriormente. Y es que a última hora el único representante de Brunei ha sufrido un contratiempo físico y no ha podido acudir a la inauguración, por lo que han sacado a su país del desfile.

    Una bandera que ondea sin viento

    Pero hasta que no han salido los españoles, el espectáculo lo han puesto los chinos. Y no sólo porque sean ellos los anfitriones, sino porque han demostrado ser muchos y muy buenos sobre el escenario. Y es que ésta puede haber sido una de las inauguraciones con más figurante por metro cuadrado. Hasta 15.000 personas han participado en la ceremonia, sin contar a los deportistas que han participado en el desfile.

    Mientras miles de chinos saludaban desde unos tipos móviles, alegoría de uno de los inventos más importantes de la cultura china -el papel-, otros tantos representaban a los seguidores de Confucio. Y antes de que pudieras pestañear, otra marabunta de extras danzaban bajo un nuevo disfraz -esta vez el de artistas del tradicional teatro chino- sin que uno se pudiera creer del todo la cifra de 15.000 personas que ofrece la organización.

    Si ha habido un color en la inauguración ése ha sido el rojo, el color de la revolución, el de la bandera nacional china, que ya ondea en el Estadio olímpico después de ser izada por ocho regios militares. Una bandera que ondea sin viento, gracias al sofisticado sistema colocado en el mástil por el que se inyecta aire para que flamee a través de unos pequeños orificios. Todo por una perfecta apariencia.

    Torsos desnudos por uniforme

    Sonido, mucho sonido, ha reinado en la noche pequinesa. Tambores africanos animaban un desfile en el que se han entremezclado elegantes trajes, con torsos desnudos tapados sólo por collares de semillas y con pantalones de estampados hawaianos. Todo valía por estar allí. Muchos líderes mundiales se han tenido que apretar en las gradas ya que la organización sólo ofrecía dos butacas por país. El presidente galo Nicolás Sarkozy ha cambiado la compañía de su esposa Carla Bruni por la de su hijo pequeño Louis.

    El matrimonio Bush ha celebrado con banderines de barras y estrellas la llegada del equipo estadounidense, muy aplaudido por el público chino y ataviado con boinas de golfista blancas. Su abanderado ha sido Lomong López, un niño de la guerra de Sudán que tuvo que exiliarse a los seis años y vivió durante años en un campo de refugiados en Kenia pero que se ha convertido en una estrella del mediofondo estadounidense.

    Un sonriente Federer abanderaba a la delegación suiza, sólo pocos minutos después de que Rusia se llevase la pitada de la noche. Parece que los tiempos han cambiado y soviéticos y chinos ya no son tan amigos como antaño a tenor de los abucheos con los que han sido recibidos los rusos. Putin ha hecho oídos sordos y se ha levantado con los dos brazos en alto como si tratase de abrazar a los suyos.

    Un superviviente del terremoto

    Mención especial para las bailarinas que hacían las labores de seguridad alrededor del óvalo del estadio para agrupar a todos los deportistas que ya habían desfilado. No han dejado de saltar y bailar en la más de hora y tres cuartos que ha durado la entrada de las estrellas al recinto, siempre con la misma energía y entusiasmo.

    Pero cuando la emoción se ha desbordado del todo ha sido a la llegada de la delegación china, encabezada por la estrella de la NBA Yao Ming, que ha estado acompañado durante todo el recorrido por un niño de corta edad, héroe del terremoto que sacudió en abril China al haber rescatado a otras víctimas de los escombros.

    La noche ha concluido con un festín de juegos pirotécnicos, una lluvia de fuego rojo sobre la capital china ideadad por los organizadores que no podían haber diseñado mejor incio para la fiesta mundial del deporte.

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