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En Idlib cientos de miles de civiles están atrapados entre bombardeos. Allí el conflicto sirio se ha enquistado, a punto de cumplirse los 9 años de guerra.

En los últimos Bachar Al Asad se ha ido imponiendo militarmente gracias al apoyo de Rusia e Irán, y son pocos los territorios que escapan a su control. El noroeste del país es uno de ellos. Hasta allí se trasladaron desplazados de ofensivas anteriores en otras regiones de Siria, incrementando su población hasta los casi 4 millones. Milicias extremistas armadas han ganado terreno, entre ellas la antigua rama de Al Qaeda.

En abril del año pasado las fuerzas gubernamentales reforzaron su ofensiva para expulsarlas. Algunas cuentan con el apoyo de Turquía que no renuncia a su influencia a lo largo de su frontera.

Moscú y Ankara establecieron una zona de distensión en Idlib con puestos de observación turcos que en las últimas semanas han incrementado sus efectivos, acusando a Damasco de cruzar la línea territorial demarcada. Rusia dice que Turquía no cumple con su parte de mantener la zona libre de grupos terroristas.

Los civiles están atrapados, un millón se ha desplazado desde el 1 de diciembre, unos 465 han muerto, incluidos 145 menores. Naciones Unidas alerta de que esta zona puede ser escenario de la peor catástrofe humanitaria del siglo XXI.

La muerte de 33 soldados turcos en el noreste de Siria por un bombardeo de las fuerzas del régimen de Bachar al Assad amenaza con desencadenar una nueva fase del conflicto armado en pleno desastre humanitario en la provincia de Idlib. Ankara ha exigido una reunión de la OTAN y advierte de que no puede contener más a los refugiados sirios que quieran dirigirse a Europa en lo que es un nuevo uso de las personas migrantes como moneda de cambio.

Seguimos pendientes de la evolución del Coronavirus en Europa y las peticiones de la Organización Mundial de la Salud para que los estados actúen y miramos a Estados Unidos, a las primarias demócratas en Carolina del Sur de este fin de semana, donde los rivales de Bernie Sanders se juegan muchas de sus opciones.

También nos acercamos a la celebración de los premios César que no contará con Roman Polanski por la amenaza de boicot de organizaciones feministas. Y hoy, el hispanista Paul Preston entregará en Londres su legado al Instituto Cervantes.

Idlib en el noroeste de Siria amanece tras una noche tensa en la que se podían escuchar los aviones sobrevolando la provincia. Esta madrugada las tropas de Turquía han bombardeado objetivos del ejército sirio en respuesta a la muerte de 33 militares turcos por las fuerzas de Bashar Al Assad. Pese a los llamamientos de calma de la comunidad internacional, Turquía busca la implicación de la Unión Europea usando a los refugiados como amenaza.

Los efectos del coronavirus se expanden por muchos sectores. Por ejemplo, el textil. Las marcas de ropa que tenían gran parte de su producción en China, ahora paralizada, están llevando sus encargos a otros países.

La patronal textil ACOTEX asegura que no corre peligro la colección de esta primavera - verano, pero sí la de invierno. Su presidente Eduardo Zamaco explica que las empresas están desviando las producciones a países como Tailandia, Turquía, Marruecos y España.

La industria española está notando más actividad, el stock de tejido está disminuyendo para reaccionar rápidamente a la demanda. Pero mover la producción de China a otros lugares puede incrementar los precios. Marta Castells, secretaria general de Texfor, la confederación de la industria textil, asegura que sería bueno reducir la dependencia de China. Este fenómeno ya estaba en marcha y la crisis del coronavirus parece estar acelerando.

La niña siria Salwa se hizo viral por un vídeo donde se reía de las bombas. Su padre le hacía creer que eran fuegos artificiales con el fin de hacerla crecer feliz en medio de la guerra. A partir de este miércoles, Salwa y su padre podrán jugar con juguetes de verdad, ya que Turquía les ha concedido la residencia legal. Una historia con final feliz en medio del mayor éxodo de civiles sirios desde que comenzó la guerra.

Edurne Portela da la bienvenida al lunes con una especie de guía, de receta preventiva, de análisis y de propuesta: un ensayo, porque estos textos también ayudan a imaginar la vida. "Cómo perder un país, los siete pasos de la democracia a la dictadura", es una obra de la escritora y columnista política turca Ece Temelkuran; publicado por Anagrama en la colección 'Argumentos' y traducido por Franciso Jota Ramos Mena. Temelkuran, por sus escritos críticos con Erdogan, ha tenido grandes problemas para trabajar en Turquía desde 2011 y ahora vive exiliada en Croacia, aunque sigue siendo un referente internacional de la política turca. En "Cómo perder un país", Temelkuran explica de forma accesible la compleja historia reciente de Turquía y del régimen de Erdogan, la progresiva conversión del estado laico hacia un estado islámico o la persecución de periodistas disidentes. Además, analiza los populismos ultraconservadores y de la ultraderecha en todo el mundo y explica las lecciones de las orrientes globales para entender el presente, por ejemplo, en España.

Un avión de pasajeros que hacía el trayecto de Esmirna a Estambul se ha salido de la pista al aterrizar este miércoles en el aeropuerto de Sabiha Gökçen en Estambul y se ha roto en tres trozos, lo que ha causado la muerte de una persona y 157 heridos, de acuerdo con la última información proporcionada por el Ministerio de Sanidad turco. En medio del caos, ha podido verse a algunos abandonando el avión a través de las brechas abiertas por el impacto en el fuselaje.

En pleno temporal, entre la nieve y adversas condiciones meteorológicas, los equipos de rescate turcos buscan supervivientes de dos avalanchas. Ha ocurrido al sudeste de Turquía. Han muerto 38 personas y hay más de 50 han resultado heridas después de que una avalancha sepultara a un grupo de personas y un segundo alud cayera sobre los equipos que habían ido a rescatarlos.

Un avión de pasajeros que hacía el trayecto de Esmirna a Estambul se ha salido de la pista al aterrizar este miércoles en el aeropuerto de Sabiha Gökçen en Estambul y se ha roto en tres trozos, además de registrarse un incendio menor, según ha informado la cadena turca NTV. El ministro de Transportes turco, Cahit Turhan, ha afirmado que no hay víctimas.