Uno de los sectores más afectados por la erupción en La Palma es el turístico, pero el volcán empieza ya a atraer visitantes. Son viajes exprés de ida y vuelta, en ferry, desde Tenerife. La agencia que los organiza recibe más de 250 llamadas al día para realizar unos trayectos de los que el 50% de los beneficios se destinan a los damnificados.
Los turistas comparten transporte con los equipos de emergencia y conocen de primera mano el daño que el volcán está haciendo en la isla: "Somos conscientes de eso, pero también es un espectáculo único y queremos verlo".
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