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Este viernes se cumplen seis meses desde que el presidente norteamericano, Donald Trump, volviera a sacudir el tablero geopolítico mundial al ordenar una serie de ataques contra Irán. El republicano aseguró entonces que la guerra duraría entre cuatro y seis semanas. Medio año después, el conflicto ha dejado 3.400 muertos solo en territorio iraní y continúa sin una salida a la vista.

A Estados Unidos no le han funcionado ni la diplomacia ni las armas. La guerra permanece atrapada en un incómodo limbo: los bombardeos se han detenido, pero tampoco hay negociaciones. Trump ensaya ahora una nueva vía para doblegar a Teherán: redoblar la presión económica y endurecer todavía más las sanciones. Sin embargo, Irán es ya uno de los países más castigados por estas medidas y resulta difícil saber cuánto recorrido puede tener la estrategia.

Mientras tanto, el presidente republicano sigue en el atolladero, con los arsenales estadounidenses mermados, sus aliados sufriendo las consecuencias del conflicto y una guerra cada vez más impopular dentro del país. Las elecciones legislativas se acercan y su partido podría terminar pagando tanto el encarecimiento de la gasolina como una promesa incumplida: la de que su regreso a la Casa Blanca traería la paz.

Foto: AFP

Con apenas un mes de vigencia, las conversaciones entre Estados Unidos están en punto muerto, y la tregua en Oriente Medio agoniza. Trump cree que el alto el fuego está en estado crítico, "Está en uno de los momentos más débiles, en cuidados intensivos", admite el presidente estadounidense, que no duda en calificar como "estúpida" y "basura" la última contrapropuesta iraní. En ella se incluye el fin de la guerra en todos los frentes, incluido Líbano, y su soberanía sobre el estrecho de Ormuz.

Irán, según Trump, habría aceptado la extracción de su uranio enriquecido, pero luego dio marcha atrás. El presidente de Estados Unidos ha afirmado que "no se puede permitir que Irán fabrique armas nucleares". Según el medio estadounidense Axios, Trump estaría sopesando nuevos ataques contra Irán, en un momento en el que aumenta la presión interna e internacional por la subida de los precios de la energía.

Los de Teherán advierten que si Estados Unidos reanuda los ataques, podrían enriquecer uranio al 90%. Mientras, poco o nada se mueve en Ormuz, donde 20.000 marineros siguen atrapados en los buques, sin que se les de soluciones y sin a penas comida y agua. El transporte de petróleo y mercancías es prácticamente nulo en esta ruta. Reino Unido y Francia lideran el esfuerzo de unos cuarenta países para romper ese bloqueo.

Foto: Kevin Dietsch / Getty Images