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El juez de la Audiencia Nacional José de la Mata ha procesado a un tío del presidente sirio Bashar Al-Ásad y a parte de su familia por blanqueo de capitales. En concreto una cantidad de más de 600 millones de euros. Según el auto, el tío de Al-Ásad se marchó de Siria en los años 80 con 300 millones de dólares de las arcas públicas. Un dinero que ocultó por toda Europa a través de sociedades administradas por su familia y por testaferros.

En España, los fondos se invirtieron en más de 500 inmuebles y en varios negocios, la mayoría de ellos en la Costa del Sol y en concreto en la localidad de Marbella. Según el escrito, la clave del éxito durante tantos años de este grupo criminal ha sido el reparto de tareas y la perfecta coordinación entre todos los miembros de la familia que lideraba Rifaat Al-Ásad.

Decenas de miles de miembros del autodenominado Estado Islámico están bajo el control de las autoridades kurdas en el noreste de Siria. Entre ellos, miles de combatientes extranjeros y sus familias. Su futuro no está claro: los kurdos quieren que sus países de origen les repatrien, pero esos estados se muestran reticentes. Nuestra corresponsal en Oriente Próximo, Cristina Sánchez, ha conseguido hablar en Siria con algunos de estos extranjeros. Su reportaje demuestra la complejidad de la situación de los retornados, y de los que aspiran a volver.
 

El Pentágono ha publicado este miércoles las primeras imágenes de la operación militar estadounidense que acabó con la vida del líder del grupo terrorista Estado Islámico (EI), Abu Bakr el Baghdadi, y ha desvelado que lanzó sus restos al mar en el periodo de 24 horas que siguió a su muerte.

Volvemos a Siria para seguir contándoles la historia de las esposas y viudas de combatienes del Estado Islámico que viven en los campos de detención custodiados por los kurdos. Nuestra enviada especial ha podido hablar con dos de estas mujeres dos extranjeras fuertemente radicalizadas que ponen en duda la muerte del líder del ISIS.

  • La operación dirigida por Estados Unidos junto a los kurdos ha permitido acabar con el líder del autoproclamado Estado Islámico
  • La localización de Abu Bakr al Bagdadi fue proporcionada por un informante cercano al terrorista

La tregua pactada en la reciente ofensiva de Turquía contra los kurdosirios en el norte del Siria está dibujando un complejo escenario en la zona. En el terreno están presentes tropas turcas, rusas y estadounidenses, además de la llegada del ejército sirio y de la presencia de pequeños grupos yihadistas. Nuestra enviada especial en el noreste sirio Cristina Sánchez ha sido testigo de estos cambios, que preocupan a los habitantes de la región, que estuvieron en primera línea en la lucha contra el autodenominado Estado Islámico. 

Romina vive con su tres hijos en un campo de prisioneros en Siria. Su marido era yihadista del Estado Islámico y murió en Alepo. De padre español y madre alemana, pide volver a España. Asegura que fue engañada y amenazada por su marido. Cristina Sánchez, envidada especial a Siria, ha recogido su testimonio.

Arrancamos pendiente de Siria y de la situación que viven miles de personas en los últimos tiempos de guerra en el país. Hoy, nuestra enviada especial, Cristina Sánchez, nos acerca desde el campo de Al Roj el testimonio de Romina, viuda de uno de los miembros del grupo terrorista Daesh, que quiere retomar su vida anterior. También pasaremos el día atentos a si finalmente se convocan elecciones anticipadas en el Reino Unido, sin dejar de mirar a las consecuencias de las elecciones regionales del fin de semana en Alemania e Italia. Y muy pendientes también de la evolución de los enormes incendios que asolan estos días California.

Los gobiernos europeos estudian la peligrosidad que puede entrañar el retorno de las mujeres que salieron de Europa para unirse de forma voluntaria al ISIS. Fernando Reinares, director del programa de radicalización violenta y terrorismo del Real Instituto Elcano, ha alertado en Las mañanas de RNE con Íñigo Alfonso, del riesgo real que existe de que esas mujeres al retornar puedan adoctrinar a posibles combatientes que quieran enrolarse en las filas del autodenominado Estado Islámico. Explica que se fueron de "forma voluntaria" tras asumir el ideario yihadista. También ve problemas en el regreso de los menores porque "han interiorizado" las enseñanzas de los yihadistas. 

Romina está en uno de los campos que custodian en el noreste sirio a familiares de combatientes del autodenominado Estado Islámico. Tal y como le cuenta a la corresponsal Cristina Sánchez, ella quiere volver a España, país en el que estuvo el añoñ previo a su viaje a Siria.

Nuestra corresponsal en Oriente Próximo, Cristina Sánchez, está en el noreste de Siria y, un día después de la muerte del líder del Estado Islámico, Al Baghdadi, ha podido hablar con los habitantes de una de las regiones que más sufrió su régimen de terror. "Han mtado al líder, pero queremos que desaparezca su ideología", dicen.

Abu Bakr al Bagdadiabatido el sábado en Siria en una operación de las fuerzas especiales estadounidenses, ha sido el terrorista más buscado del mundo desde la muerte de Osama bin Laden.
El caudillo del grupo terrorista Estado Islámico (EI), de 48 años en el momento de su muerte, amparó el asesinato de miles de civiles por motivos religiosos y, mediante durísimos castigos, impuso en sus dominios un régimen teocrático con usos y costumbres medievales.
Solo se dejó grabar en público en una única ocasión: fue durante un discurso en la gran mezquita de la ciudad de Mosul, la que fue la capital de facto del grupo yihadista en Irak, a finales de junio de 2014. Su alocución, en la que se veía rodeado de sus súbditos, se difundió una semana después de haberse arrogado el título de califa, reservado en el pasado a los dirigentes que pertenecían al linaje de Mahoma. La segunda y última vez que se le vio fue el pasado 29 de abril en una filmación en la que, de nuevo rodeado de algunos de sus camaradas, reconocía la derrota del grupo en Al Baguz, el que fue su último bastión en la provincia de Deir al Zur, en el este de Siria.