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En el norte de Siria, sigue corriendo el plazo para que las milicias kurdas se retiren de la franja de seguridad pactada entre Rusia y Turquía, y por ahora se está cumpliendo. Más de 170.000 kurdos han tenido que abandonar sus casas, en este nuevo movimiento de una guerra que dura ya ocho años... Las víctimas del conflicto sufren duras secuelas, también mentales. Un equipo del programa En Portada ha entrado en un psiquiátrico de Alepo.

El presidente ruso, Vladímir Putin, y su colega turco, Recep Tayyip Erdogan, han acordado este martes crear una zona de seguridad en el noreste de Siria, donde este martes expira la tregua en la operación militar turca contra las milicias kurdas. La franja de seguridad entrará en vigor a medianoche de este miércoles 23 de octubre, a partir de ese momento, las policías militares siria y rusa se encargarán de liberar dicha zona de grupos kurdosirios en un plazo de 150 hora.

Este martes, las miradas están puestas en Sochi, donde Recep Tayyip Erdogan y Vladímir Putin van a discutir sobre la ofensiva turca en Siria, que ya deja más de cien civiles muertos a ambos lados de la frontera y 300.000 sirios desplazados. Ahora Rusia apunta maneras como árbitro del conflicto, después del vacío dejado por el repliegue de las tropas de EE.UU.

La retirada de las tropas norteamericanas de Siria ha convertido la zona nordeste del país, hasta ahora estable, en un caos. Los turcos han aprovechado el vacío y han lanzado una invasión para acabar con el control kurdo en la región. Entre 160.000 y 300.000 personas podrían haber huido de sus hogares desde el comienzo de los combates. Abandonados por sus aliados estadounidenses y temerosos de que la ofensiva turca acabe en una limpieza étnica, los kurdos han cambiado de bando y han pactado con el presidente sirio, hasta ahora su gran enemigo. Al Asad está recuperando rápidamente el territorio que había perdido durante la guerra. Un equipo de Informe Semanal está en la frontera turco-siria siguiendo el avance de los dos ejércitos, el turco desde el norte y el sirio desde el sur.

En Turquía se espera la llegada del vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, y del secretario de Estado, Mike Pompeo. Los emisarios de Trump buscan presionar a este país para que ponga fin a su ofensiva en Siria. Tras sacar de ahí a sus tropas y abandonar a sus aliados kurdos. Erdogan ya ha dicho que no va a negociar con unas milicias a las que considera terroristas y a las que pretende alejar de su frontera.

El Gobierno de Estados Unidos ha cumplido este lunes sus amenazas a Turquía sobre las consecuencias de su incursión en el norte de Siria al sancionar a tres ministros del Ejecutivo del presidente Recep Tayyip Erdogan, anunciar que subirá los aranceles contra el acero turco hasta el 50% y cerrar las puertas a un posible acuerdo comercial entre ambos países.

En medio de críticas internacionales, el Ejército turco continúa este domingo por quinto día su ofensiva en el norte de Siria para expulsar de allí a las milicias kurdas YPG que considera una amenaza terrorista. Las fuerzas kurdas, por su parte, tratan de repeler el avance de Turquía en el noreste de Siria, mientras alertan a la comunidad internacional de que la violencia y el caos en la zona pueden dar lugar a un resurgir del grupo yihadista Estado Islámico (EI), miles de cuyos combatientes están en cárceles en esta región.