Se trata de uno de los episodios más dramáticos de la represión franquista en Navarra. La fortaleza, construida como recinto militar a finales del siglo XIX, fue convertida en prisión durante la Guerra Civil. Llegó a albergar a miles de presos republicanos en condiciones extremas.
La noche del 22 de mayo de 1938, un total de 795 reclusos intentaron escapar con la esperanza de llegar a Francia. Es la mayor fuga carcelaria de la historia de Europa. La mayoría fueron capturados o asesinados.