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El primer día de viaje del Aquarius rumbo a Valencia ha transcurrido con normalidad, que se ha ido contagiando entre los migrantes, expectantes por la llegada a España. Muchos han pasado el día tumbados por el mareo provocado por el oleaje del mar, aunque la música ha estado muy presente en la jornada. Por la tarde, el barco ha parado frente a la isla siciliana de Mazalla de Vallo, donde han recibido víveres de las autoridades italianas, insuficientes para un viaje que durará al menos tres días, según denuncia Médicos Sin Fronteras.

El caso de una niña de nueve años que se pasó diez horas seguidas delante del ordenador e incluso se orinó encima mientras juagaba al Fortnite, ha disparado la preocuapción, ya quese añade a otros indicadores preocupantes: se calcula que el 4 % de la población adolescente está en riesgo de convertirse en adicta a internet.

Tras varias jornadas de tensión a la espera de un puerto seguro como destino, la situación a bordo del Aquarius. Este miércoles, la tripulación y los voluntarios están realizando trabajos rutinarios de limpieza, mientras que los migrantes, visiblemente alegres, van asentándose en el que será su hogar durante los próximos días. Está previsto que lleguen a Valencia en los próximos tres días aunque depende de la meteorología adversa.