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No solo los ucranianos están huyendo de su país. Desde que comenzó la guerra, más de 300 mil rusos han abanadonado Rusia, de los cuales 35 mil han encontrado un nuevo hogar en Georgia, la pequeña ex República soviética que rompió relaciones con Moscú por la guerra de 2008. Vladimir huyó por la guerra, ya que podían obligarle a alistarse en el ejército, y porque cree que con 20 años no veía posible desarrollarse en Rusia. 

Muchos de los rusos que llegan a Georgia reciben la ayuda de otros compatriotas, como Anton, que salió hace tres años perseguido por su labor política. Sin embargo, los georgianos simpatizan con Ucrania y desprecian a los rusos, que son vistos como agresores y considerados "tóxicos". Hay quien piensa que tener tantos rusos en el país es un riesgo, ya que Putin podría usarlo como pretexto para invadir Georgia de nuevo, y que deben permanecer en su propio país y enfrentarse a Putin. A pesar de todo, Vladimir, como tantos otros, no piensa volver a Rusia de momento: "Mientras Putin esté en el poder, no regresaré".

Informa Ángeles Bazán

En Tiráspol, la capital de la región separatista de Transnistria, reivindicada por Moldavia, la presencia soviética permanece en sus calles. También los vehículos militares rusos y los 1.500 soldados estacionados desde principios de los años 90 en esta región fronteriza con Ucrania. En la otra orilla del mar Negro, las repúblicas separatistas de Osetia del Sur y Abjasia están apoyadas por Rusia y reivindicadas por Georgia. Desde la caída de la Unión Soviética, Moldavia, Georgia y Ucrania han mantenido una relación tumultuosa con la potencia euroasiática. Bruselas ha reiterado su apoyo inquebrantable a la soberanía e integridad territorial de Georgia y Moldavia.

Foto: Vista del busto de Lenin delante de la Casa de los Sóviet en Tiráspol, capital de la autoproclamada República de Transnistria, Moldavia (EFE/ Ignacio Ortega)

"¿Queremos la guerra en Europa o no?, por supuesto que no" insistía el presidente ruso, Vladímir Putin, ante el canciller alemán el 15 de febrero, un temor de Occidente, que él calificaba de "histeria". Pero en la madrugada del jueves cruzaba un punto de no retorno y ordenaba la invasión de Ucrania. 

Nacido en San Petersburgo, la capital de los zares, Putin lleva dos décadas tratando de recuperar parte de ese imperio que se desmoronó con la caída de la Unión Soviética. El ex alto cargo de la KGB llegó a la presidencia rusa en el año 2000, aupado por Boris Yelstin. Putin ha maniobrado para mantenerse en el poder, oficialmente o de facto, a pesar de las limitaciones de mandatos y ha adaptado la Constitución a sus intereses políticos. Ha gobernado con mano dura y ha perseguido a la disidencia interna. Entre sus opositores, unos están en la cárcel, otros envenenados o asesinados. También ha encarcelado a activistas de los derechos humanos y ha ilegalizado organizaciones humanitarias.
En 2008, Putin inició un giro en su política exterior con el objetivo de instaurar un cordón de seguridad en torno a Rusia, apoyando la sublevación de territorios como Osetia del Sur y Abjasia o instalando en el poder a políticos fieles a Moscú. Una estrategia que comenzó en Georgia, con una ataque que duró apenas una semana y sin oposición de la comunidad internacional.

Foto: Alexey NIKOLSKY / SPUTNIK / AFP)

Se cumplen 30 años de la desaparición de la URSS. Un hecho que cambió el equilibrio geoestratégico del mundo y puso fin a la llamada Guerra Fría. 30 años después Putin alimenta el sueño de la Gran Rusia.

FOTO: Estatua de Vladimir Ulyanov 'Lenin' y otros monumentos de la URSS en un parque de Moscú EFE.

En Tiflis, Georgia, cientos de personas han tomado el centro de la capital, y han impedido una marcha del Orgullo LGTBI. Han atacado a varios activistas y han destrozado banderas, animados por curas ortodoxos y el Primer Ministro georgiano, quién dijo que la marcha del Orgullo Gay era inaceptable y que no debía celebrarse.

Foto:EFE

Aunque en esta era hipertecnificada todo parece cartografiado y sometido al control humano, aún hay un vastísimo territorio inexplorado ajeno a mapas y satélites. Las cuevas solo se pueden descubrir a la antigua usanza, en un cuerpo a cuerpo con la tierra sin más herramientas que el valor, la resistencia y la sagacidad; sin otro auxilio que el que se espera del compañero de expedición. Hoy recreamos la gesta de un grupo de aventureros ibéricos, comandados por el espeleólogo y arqueólogo Sergio García-Dils, que ha contribuido a la exploración de la sima Krúbera Voronya. Este laberinto kárstico ubicado en Abjasia, con sus 2.200 metros de desnivel acumulado, fue hasta hace poco la cueva más profunda del mundo (hoy solo superada, y por pocos metros, por otra del mismo macizo montañoso). La conocen bien los espeleólogos Pilar OrcheJavier Le PeraFrancisco Martínez y Ana Sofia Reboleira; esta última identificó en las entrañas de Krúbera Voronya el primer ecosistema del mundo desarrollado a gran profundidad. Nos acompaña también el cámara de televisión Emilio Valdés, que recuerda el angustioso descenso, complicado por lluvias torrenciales, que vivió durante la grabación de un programa del aventurero Jesús Calleja. No falta en este viaje hacia lo más hondo del macizo de Arabika el periodista Gonzalo Núñez, autor del libro 'Krúbera Voronya. La conquista del centro de la tierra' (Almuzara).

En Georgia, se mantienen las movilizaciones frente al Parlamento de Tiflis, que anoche fue escenario de una auténtica batalla campal. Miles de personas, convocadas por la oposición, trataron de entrar en el edificio. Les parecía "una vergüenza nacional" que, dentro, hubiese una delegación parlamentaria rusa. Los enfrentamientos acabaron con 240 heridos, 80 de ellos policías

Miles de personas asaltaron el Parlamento de Georgia para exigir la expulsión del diputado ruso Sergei Gavrilov, quien intervino en la cámara en ruso y que llegó a sentarse en el asiento del presidente. Numerosos georgianos tomaron esto como una ofensa e intentaron acceder al edificio por la fuerza. Hasta 240 personas han resultado heridas en los disturbios, algunas de ellas en estado grave. Se esperan nuevas protestas para esta tarde.

Empezamos el programa de hoy con las condenas al bombardeo de Yemen que ayer costó la vida a casi medio centenar de niños y los anuncios de investigaciones realizados por parte de varios organismos internacionales, entre ellos la ONU. Nuestra coresponsal Cristina Sánchez charla con el fotoperiodista Ricardo García Vilanova, que ha vuelto recientemente a algunos de los lugares por los que pasó en su cautiverio después de que el autoproclamado Estado Islámico le secuestrara junto a Marc Marginedas y Javier Espinosa, del auge y caida del ISIS y de las direfencias de la actuación del grupo en las diferentes capitales de su autodenominado 'califato'. Terminamos recordando cómo fue la guerra de los cinco días entre Georgia y Rusia, que acabó con la escisión de las regiones separatistas de Abjasia y Osetia del Sur.

Hace diez años estallaba la guerra de los cinco días entre Georgia y Abjasia y Osetia del Sur, apoyadas por Rusia. La guerra de Osetia del Sur acabó con la vida de 640 georgianos y consumó la escisión de esas dos regiones separatistas, reconocidas desde entonces por Moscú como Estados independientes de facto anexionados. La tensión entre ambos países ya no es tan fuerte como hace años, pero no ha desaparecido. Esta semana, desde Rusia se lanzaban amenazas a Georgia si ésta llega a entrar en la OTAN. Mientras, en la capital georgiana, en Tiflis, se proyectaban mensajes luminosos que decían: "El 20 % del territorio de Georgia está ocupado por Rusia" y "Rusia es un ocupante". Tiflis no renuncia a Osetia del Sur y Abjasia y denuncia que esos territorios han sido ocupados por Moscú. Recordamos qué ocurrió con Fernando Martínez.