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En los últimos años el Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como 'Banco Vaticano', ha estado bajo sospecha por presuntos escándalos financieros. Es uno de los cambios impulsados por el papa Francisco para dotar de mayor transparencia a la entidad.

El reloj juega en contra de Argentina. Desde este lunes tiene un mes de plazo para negociar con sus acreedores y tratar de evitar la suspensión de pagos que sumiría al país de nuevo en el abismo. El problema viene de lejos cuando Argentina quebró en 2001 negoció el pago de la deuda con importantes descuentos. Un 93% de sus acreedores aceptó pero un grupo vendió sus bonos a fondos especulativos que compraron papeles baratos y abrieron un juicio en Estados Unidos para exigir el pago íntegro, que con intereses suma 1.500 millones de dólares. Con el fallo sin precedentes de la justicia estadounidense a su favor los llamados fondos buitre acorralan a Argentina que enfrenta el riesgo de que cunda el ejemplo y las demandas se multipliquen.

Un ciudadano que tiene un plan de pensiones se desgrava cada año parte de las aportaciones que están libres de impuestos. Cuando recupera la inversión -al cumplir la edad de jubilación- paga a Hacienda por todo el dinero que recibe. Si ese ciudadano invierte en una Sicav no se deduce nada sino que paga un 1% de sus aportaciones a través del Impuesto de Sociedades pero al recuperar su inversión -puede hacerlo cuando quiera- no tributa por todo el dinero.