En Valencia, todo debería estar listo para la cremá de las fallas pero, por segundo año consecutivo, la pandemia de coronavirus ha dejado los monumentos dentro de los almacenes. [Última hora del coronavirus]
Foto: Varias personas con trajes tradicionales en Valencia (EFE/Kai Försterling)
En la silenciosa plaza del Ayuntamiento de Valencia, una falla simboliza el deseo de todos los que celebraban cada año estas fiestas: "Tornarem" ("Volveremos"). Desde allí, Mireia Baixauli habla en directo con su autor, el artista fallero Miguel Banaclocha.
El19 de marzo es un día especial para muchasfamilias de Valencia. Nuestro compañero Nacho Marimón está en el Mercado del Cabanyal, donde debería estar oliendo a pólvora. A raíz de la pandemia el mundo fallero atraviesa una situación económica muy crítica. Hablamos con Amparo Doñate y Águeda Callejón, Fallera Mayor y Fallera Mayor Infantil de la Falla Just Vilar del Cabanyal. "Es un cúmulo de sentimientos, parece un día completamente normal pero cuando ves que es 19 de marzo, se te cae el alma a los pies", cuenta Amparo. Águeda nos cuenta que llevaba tres años esperando para ser Fallera Mayor: "Que llegue esto te da muchísima tristeza". Sobre la vuelta a la normalidad y la celebración de las próximas Fallas, Amparo cree que hay que ser optimista pero también realista y espera que cuando se puedan celebrar "sea seguro y sea de forma digna". "La próxima cremà va a ser una catarsis, no solo individual, sino colectiva", cuenta Amparo emocionada.
Benidorm, una ciudad preparada para el turismo, luce prácticamente vacía por la pandemia, por la salida del Reino Unido de la Unión Europea y el mal tiempo, ya que el pronóstico para el fin de semana no es bueno. De los más de 140 hoteles de Benidorm, ahora mismo solo hay 13 abiertos. Allíestá nuestra compañera Ana Galarza con Toni Mayor, presidente de la patronal hostelera HOSBEC. Mayor calcula que la ocupación hotelera para el fin de semana ronda el 60%, "depende del clima". "Como el turismo es de proximidad se mueve de forma automática en horas", explica Mayor. ¿Hay que adaptar el negocio a una nueva etapa tras la pandemia? ¿Los turistas demandarán cosas diferentes? "Las gambas serán las mismas, los gin-tonics igual", bromea Mayor. "Va a haber muchas ganas de recuperar la normalidad y la vida que teníamos antes", dice Toni Mayor, que cree que los hoteles de la localidad se han adaptado bien a las circunstancias.
En Las mañanas de RNE estamos en Valencia. Este año en las Fallas 2021, un pebetero, luce en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia en memoria de las víctimas de la COVID-19. La suspensión de las tradicionales fiestas supuso una caída de la facturación delsector artesano fallero de hasta el 96%, casi 5 millones de euros menos. Nuestra compañera Mireia Baixauli ha estado allí con Miguel Banaclocha, el artista fallero que ha realizado el pebetero de la plaza: una figura de una mano, con pose delicada, que sobre su dedo índice lleva una llama. En su base un mensaje: Tornarem (Volveremos). "Es un homenaje a lasNo Fallas, a las víctimas del COVID y a todo el sector del mundo fallero", cuenta el artista. La suspensión de las Fallas del pasado año, "fue un verdadero shock", cuenta Miguel. Esta crisis no solo ha afectado a los talleres de artesanos falleros, sino que también a sectores como el de la pirotécnica, explica. "Necesitamos que este año 2021 se planten Fallas, sino puede ser la ruina total de los talleres", denuncia el artista, que señala la incertidumbre existente en el sector, ya que muchas figuras se preparan a dos años vista.
Los trajes tradicionales volverán a quedarse colgados en muchas partes de España. Las celebraciones como las Fallas o la Semana Santa son más que diversión, las fiestas son, dicen los antropólogos, un pegamento social que habrá que ver cómo queda después de la pandemia.
En la Comunidad Valenciana, este año no se celebrarán ni las Fallas ni la Magdalena de Castellón. El presidente valenciano Ximo Puig ha pedido a los Ayuntamientos que no se den vacaciones escolares esos días para evitar repuntes y cualquier elemento que incite a la fiesta, lo que ha generado debate. Las familias y el profesorado dicen que está siendo un curso muy duro y que parar ahora supondría un respiro. La próxima semana se reunirán los consejos escolares municipales de cada ciudad, donde está representada toda la comunidad educativa, y se tomará la decisión final. Foto: EFE/Biel Aliño
El coronavirus ha vuelto a provocar por segundo año consecutivo la cancelación de típicas celebraciones en España. Por el momento ya se han cancelado El Rocío, la Semana Santa o las Fallas. Y no se descartan que sean los últimos.
Ha sido la semana delpunto de inflexión del coronavirus, la semana que el Gobierno comenzó cerrando colegios en las zonas más afectadas yacabó decretando el estado de alarma. La semana de las colas en los supermercados, de los parques cerrados y de las calles vacías. La semana en la que el fútbol paró y se suspendieron las Fallas. La semana en la que Donald Trump declaró el estado de emergencia en Estados Unidos y en la que el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, animó a los italianos a manterse separados hoy para abrazarse con más calor mañana. La semana de la mayor caída de la bolsa española y de las medidas parciales anunciadas por el Banco Central Europeo.
Las Fallas se han aplazado por primera vez desde hace ochenta años, desde la Guerra Civil. El impacto económico es casi incalculable. En un primer momento se ha cifrado en unos 700 millones de euros. Cerca de un millón de turistas visitan Valencia en estas fechas. Carlos Carsí, artista fallero, asegura que sobre todo lo que hay es tristeza porque son unas fiestas muy arraigadas en Valencia. Creen que no se han tomado las medidas con tiempo y que se podían haber aplazado antes de que hubiera monumentos en las calles .
El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, ha tildado de “triste, dolorosa pero necesaria” la decisión de posponer las Fallas por la crisis del coronavirus y ha explicado en Las Mañanas de RNE con Íñigo Alfonso que no quedaba otra alternativa puesto que “hay que primar la salud, el interés general y las autoridades sanitarias aconsejaban tomar esa decisión”. Puig cree que la situación en la Comunidad Valenciana “está bastante controlada”, pero el riesgo de celebrar una fiesta en la que se reúnen centenares de personas que vienen de distintos ámbitos, sobre todo Madrid, uno de los grandes focos, podría contribuir al avance de la epidemia. El presidente de la Comunidad Valenciana ha reconocido que mantiene la idea de que las Fallas se celebren este año en fechas que decidirán "los falleros, las comisiones de fiestas y los ayuntamientos", porque más allá del impacto económico, “gravísimo, en torno a los 700 millones de euros”, afecta también al sentimiento de los ciudadanos. El presidente de la Comunidad Valenciana ha admitido que la epidemia del coronavirus también está afectando al turismo, más allá de las Fallas, aunque cree que la campaña de verano puede ser buena “si logramos frenar definitivamente la crisis”.