La victoria de la Roja frente a Francia es una ilusión compartida en todo el país. Miles de personas se reunieron para ver el partido en bares, terrazas y junto a pantallas gigantes.
El encuentro se jugó en Dallas, pero se sufrió en cientos de plazas por toda España. El gol de Oyarzabal relajó a la afición, aunque los seguidores gritaban al árbitro y a los franceses como si les escucharan.
Pedro Porro marcó el segundo gol y la euforia se volvió locura. Cuando concluyó el partido, y con España en la final del domingo, nuestro país era un mar de banderas. La celebración se alargó durante horas porque ayer se vivió una jornada de historia del fútbol.
FOTO: Diego Radamés / Europa Press.