Con los Globos de Oro a mejor película dramática y mejor director recién conquistados, el cineasta Sam Mendes se mete de lleno en la Primera Guerra Mundial para seguir los pasos de dos jóvenes soldados británicos a los que se les encomienda una misión vital y de alto riesgo.
Deberán atravesar territorio enemigo para entregar un mensaje con el que evitar la muerte de cientos de soldados. Narrada casi en tiempo real y rodada en un aparente y apabullante plano secuencia, Mendes vuelve a ponerse detrás de la cámara después de haber dirigido "Spectre", de James Bond, en 2015.