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El Tribunal Supremo ha anulado el canon digital aprobado el gobierno en 2012 que preveía el pago, con cargo a los Presupuestos del Estado, de una compensación a los autores por las copias de sus obras por los particulares. El fallo se produce en ejecución del dictamen del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, con sede en Luxemburgo, que el pasado mes de junio consideró inválido este sistema.
El Supremo ya había considerado que de acuerdo a la legislación española no cabían reproches al sistema ideado por el Gobierno de Mariano Rajoy. Solo se suscitaban dudas "en torno a un problema de derecho de la Unión Europea", según expone la sentencia de la Sala de lo Contencioso del alto tribunal, conocida este viernes.

El gobierno ha aprobado hoy el sistema con el que se sustituye el canon digital. En él se regula el procedimiento de compensación por copia privada que a partir de ahora será con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Se prevé que se les pague a las entidades cinco millones, una cifra muy inferior a los 115 que recibieron en 2011.

Teddy Bautista, ex presidente del consejo de dirección de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), ha demandado a la institución por despido improcedente y solicita una indemnización de 1.200.000 euros, según informa el portavoz de la actual junta directiva, Sabino Méndez.

Para Méndez es un "contrasentido" que Bautista demande a la SGAE cuando presentó ante la junta directiva, y de forma voluntaria, su renuncia el pasado 12 de julio tras ser detenido dentro de la "operación Saga", quedando relevado de todos sus cargos en la sociedad y entidades filiales.

"En la junta de mañana estudiaremos qué solidez jurídica tiene esa demanda y decidiremos qué iniciativas llevaremos adelante. Lo que puedo adelantar es que nos encontrará enfrente", ha dicho el portavoz de la actual junta directiva.

Méndez ha reconocido que "por cauces extraoficiales" ya le habían llegado rumores de la intención de Bautista de demandar a la SGAE, "aunque siempre pensé -ha comentado- que lo había dicho en caliente y que no lo llegaría a hacer".

Según fuentes próximas a la SGAE, Bautista se ampararía en que aquella renuncia habría sido "obligada" y por lo tanto podría ser considerada "despido improcedente".