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En la frontera de Azerbaiján se mantiene el alto el fuego después de los enfrentamientos del pasado miércoles con Armenia, con varios fallecidos. Alto el fuego tenso, controles estrechos en las carreteras, y toque de queda en los territorios liberados por Azerbaiján. La ciudad de Shusha está siendo reconstruida tras la segunda guerra de Nagorno Karabaj del otoño pasado. En ruta sobre la llamada 'carretera de la victoria' está nuestro enviado especial, Víctor Paredes.

Vuelve la tensión entre Armenia y Azerbaiján. Ambos países se acusan de haber roto el alto el fuego decretado hace unos días y muchos temen una nueva escalada de violencia que puede acabar otra vez en una guerra como la de otroño. De fondo, el pulso en el que llevan desde hace años por el control del territorio fronterizo de Nagorno Karabaj. Victor Paredes, enviado especial de RNE, se encuentra en la zona. Allí, las tropas azeríes ha comenzado las labores de desminado de uno de sus enclaves recuperados, Fuzuli. Ya se han exhumado unos 150 artefactos, aunque señalan que aún queda trabajo. El ministro azerí ha desmentido que Armenia haya derruído dos de sus drones y lo achaca a una campaña de desinformación.

Queman su casa antes que dejársela a su enemigo. La paz le cuesta a los armenios tener que entregar a Azerbaiyán, con mucho dolor, buena parte de las tierras de Nagorno-Karabaj en las que han vivido durante décadas. La mayoría recoge sus cosas y se va. Tras una guerra de 44 días y cientos de cadáveres todavía en las cunetas, los armenios tratan de asimilar la derrota frente a Azerbaiyán, de mayoría musulmana. Entre lágrimas, se despiden también de sus monasterios e iglesias cristianas.

El acuerdo de alto el fuego pactado entre Armenia y Azerbaiyán, con mediación de Moscú, para poner fin a 44 dias de guerra por el control del enclave de Nagorno Karabaj, ha abierto una enorme crisis entre las decenas de miles de desplazados de origen armenio que deja este conflicto. El documento, firmado el pasado dia 10, contempla la retirada de Armenia de varias regiones ocupadas tras la guerra de los años noventa, y la pérdida de buena parte del territorio del Karabaj, que pasará a control azerí. Muchos de los Armenios que huyeron de allí durante el enfrentamiento ya no regresaran y casi todos los que se quedaron se apresuran a marcharse. Temen la represión de Azerbaiyán. Para ellos, comienza un nuevo éxodo. Aurora Moreno firma este reportaje.

La guerra de Nagorno Karabaj entra en una nueva tregua. El acuerdo de alto el fuego implica la devolución a Azerbaiyán antes de final de año de varios territorios de Nagorno Karabaj que ahora están bajo control armenio.

Se desplegará un contingente de 2.000 soldados rusos para supervisar y garantizar la paz. Los miles de desplazados podrán volver a casa bajo supervisión de la ONU.

Es una traición y una derrota para muchos armenios que han asaltado en Yereván la residencia del primer ministro, el Parlamento y otros edificios del Gobierno. En Bakú se celebra como una victoria.

Radio Nacional está viviendo en primera persona el conflicto entre Armenia y Azerbayán en Nagorno Karabaj. La enviada especial, Aurora Moreno, ha llegado a su capital, Stepanakert, una ciudad castigada por bombardeos azeríes en mercados, hospitales y viviendas en la que apenas quedan civiles. El enfrentamiento entre los dos gobiernos por el control de la zona se ha intensificado. En las últimas horas tres civiles han muerto durante los bombardeos a dos de sus principales ciudades.

Los enfrentamientos entre Armenia y Azerbaiyán por el control de Nagorno Karabaj siguen sumando víctimas mientras se estrecha el cerco a la capital de esa región. El Gobierno Karabají sigue reclamando un alto al fuego humanitario porque teme el genocidio de los armenios de Nagorno. En Stepanakert se han vivido hoy uno de los ataques más intensos, con bombardeos que han durado hasta 15 minutos. En la zona se encuentra la enviada especial de RNE, Aurora Moreno. La mayoría de la ciudad está vacía salvo por combatientes y periodistas, y los civiles que quedan, han improvisado refugios en los sótanos. El suministro eléctrico, el gas y el agua, así como las telecomunicaciones están dañados y se producen cortes del suministro.

Nos trasladamos hasta un hospital de Goris, una ciudad armenia fronteriza con Nagorno. Es una zona caliente, un frente de batalla donde soldados y civiles caen heridos a diario. Allí nuestra enviada especial Aurora Moreno ha hablado con médicos, testigos de experiencias atroces.

Cuentan que han visto tragedias impensables en jóvenes de 18 años, que Azerbaiyán está utilizando drones que sobre todo hieren a civiles. Además, explican que reciben muchos heridos por bombas de fósforo o de racimo, que se están empleando contra la población. Son armas prohibidas por convenciones internacionales. “En esta guerra apenas se ven heridos de bala”, asegura.

Nagorno Karabaj está plagada de pueblos fantasma, todos los que han podido escapar lo han hecho. No sólo por el miedo a los bombardeos de las fuerzas de Azerbaiyán contra objetivos civiles sino también por el horror que despiertan los yihadistas que se han introducido en esta guerra como mercenarios de los azeríes. Refugiados que ahora buscan asilo y con los que ha hablado la enviada especial de Radio Nacional, Aurora Moreno.

La guerra que mantienen Azerbaiyán y Armenia por Nagorno Karabaj ha obligado a cientos de armenios a huir de sus hogares y refugiarse en la capital, Ereván. Nuestra enviada especial, Aurora Moreno, ha hablado con algunos de ellos, como Marta, que consiguió huir junto a sus cuatro hijos cuando el ejército de Azerbaiyán empezó a bombardear la zona. Es una de las nueve familias que han encontrado refugio en Ismiadín, uno de los cinco centros que se han abierto en el país para acoger a los afectados. Allí pasan el tiempo cosiendo gorros y redes de camuflaje para los soldados que están en el frente.

Nagorno Karabaj, la región situada entre Armenia y Azerbaiyán, ha vuelto a ser centro de maniobras militares y ataques en los últimos días, que han hecho saltar las alarmas por las posibles consecuencias en esta estratégica zona del cáucaso. RTVE analiza las claves del conflicto iniciado hace tres décadas, la frágil situación de este territorio estratégico en el Cáucaso y los intereses de Turquía o Rusia, los países vecinos involucrados.

ÉRIKA REIJA.- Los combates entre Azerbaiyán y Armenia por este enclave del Cáucaso cumplen 3 semanas sin perspectiva de solución y con cientos de muertos. El acuerdo de un alto el fuego entre las dos ex repúblicas soviéticas alcanzado el 10 de octubre en Moscú sigue siendo papel mojado. Nos lo cuenta desde allí, Lika Zaqaryan, una civil de 26 años que, como toda su generación, no ha conocido una verdadera paz en toda su vida, siempre con el trasfondo de un conflicto que se remonta a la desintegración de la URSS y que en tres décadas suma tres guerras y muchas negociaciones de paz fracasadas.

Con su casa destruida por un misil y la mayoría de su familia en el frente, Lika vive ahora en el sótano de unos amigos. Así, en refugios subterráneos, intentan escapar de las bombas la mayoría de los 150.000 habitantes de este enclave separatista, que en teoría pertenece a Azerbaiyán, pero en la práctica está habitado y gobernado por armenios.

Davit Babayan, consejero de la presidencia de la autoproclamada república de Artsaj, cuya independencia no reconoce ningún país, nos dice que van luchar "hasta la última gota de sangre" por la tierra de sus ancestros. Teme que el respaldo de Turquía a Azerbaiyán, superior en el terreno militar, pueda traducirse en un nuevo genocidio contra su pueblo.

Punto de conflicto intermitente desde hace tres décadas, Nagorno Karavaj es uno de los temas de mayor actualidad en las últimas semanas. Se trata de una zona situada en Azerbayán, que está bajo el dominio de Armenia pero que se declaró independiente en 1991. Esta noche, en nuestra ventana al mundo, queremos desmarañar qué hay detrás del conflicto bélico en la región y para ello contaremos con la colaboración de la corresponsal de RTVE en Moscú, Érika Reija; de la corresponsal comunitaria de Radio Nacional, María Carou; y de Francisco Veiga, catedrático en Historia Contemporánea en la UAB.

Armenia y Azerbayan se acusan mutuamente de violar el alto el fuego acordado el sábado. En las últimas horas se han intensificado los combates sobre zonas civiles en la región de Nagorno Karabaj, en la frontera con Azerbaiyán. El Gobierno armenio ha reclamado un sistema de verificación de la tregua humanitaria, ya que acusa al país de bombardear zonas civiles.