El Museo Guggenheim Bilbao: un referente artístico y de sostenibilidad
- Descubre los cambios que han hecho para mejorar su eficiencia energética y sostenibilidad
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El Museo Guggenheim Bilbao se inauguró el 18 de octubre de 1997, y desde entonces muchos han sido los cambios que se ha realizado en él para hacerlo más sostenible. Su evolución ha sido un ejemplo de cómo un museo, además de ser un gran referente artístico, puede ser un modelo de sostenibilidad y eficiencia energética.
El Guggenheim de 1997
El edificio, diseñado por Fran Gehry, es una clara muestra de arte contemporáneo. La construcción está constituida por formas curvilíneas y retorcidas. De hecho, el museo presume de no tener ninguna superficie plana en toda su estructura. Una obra de arte en sí misma recubierta de piedra caliza, vidrio y planchas de titanio.
El museo, propiedad de la administración pública vasca, tiene una superficie de 24 000 m², de los cuales 10 540 m² están reservados para las exposiciones, distribuidos en 19 galerías, siendo el museo con más metros destinados a la exposición de España. Y, su ubicación a las orillas de la ría de Bilbao, lo coronan como uno de los más impresionante también.
Su evolución en eficiencia y gestión ambiental
En estos años, muchos han sido los cambios que se han producido en el museo y su entorno para hacer de él algo más sostenible, y entre las medidas más destacadas se encuentra la instalación de 300 paneles solares en la cubierta, de forma que no son visibles desde la calle y no alteran la estética de la obra de arte, pero les ofrecen la ventaja de la energía solar.
También se ha sustituido la iluminación halógena por tecnología LED y se han flexibilizado los parámetros de temperatura y humedad relativa para ser más sostenibles sin poner en riesgos las obras. Con estos cambios desde su apertura, el museo ha logrado reducir su consumo eléctrico en un 60%.
El famoso "Puppy"
La enorme escultura floral que se sitúa delante del Museo Guggenheim Bilbao de casi 13 metros de altura representa un cachorro de raza West Highland Terrier. Fue creada en 1992 y originalmente se construyó en madera para una exposición temporal en Alemania, que posteriormente se desmontó. Tras su éxito, Koons, su diseñador, creó una versión con estructura de acero, que fue adquirida en 1997 para la Colección Propia del Museo Guggenheim Bilbao y emplazada, de manera definitiva, ante su edificio, en septiembre de aquel año para la inauguración del Museo.
En la actualidad, la escultura está recubierta por casi 40.000 flores que provienen de viveros locales. Una auténtica preciosidad que también tiene un sistema de riego mejorado con sistemas de sensores de humedad y circuitos específicos para optimizar el consumo de agua.
Nada está hecho al azar en este conjunto artístico, cada pieza cuenta, y, sobre todo, cuenta para tener un rendimiento más sostenible.