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Objetivo Igualdad

Mujeres rescatistas: "Pensaba que no era para mí, que no servía"

  • Cada vez son más las mujeres que se animan a formar parte de los equipos de rescate
  • Los grupos de la Guardia Civil o Cruz Roja salvan vidas en alta montaña
  • Objetivo Igualdad el domingo a las 14.25h en el Canal 24h

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Equipo de rescate de voluntarios de la Cruz Roja
Equipo de rescate de voluntarios de la Cruz Roja en montaña traslada a una víctima hasta su base del Puerto de Navacerrada

Solo a lo largo de 2023, hubo en Aragón hubo 17 fallecidos en montaña y se rescató 774 personas. Ante las emergencias en este terreno es necesario contar con equipos especializados para atender a las víctimas o buscar desparecidos. La mayoría de estos especialistas son hombres aunque, poco a poco, son más las rescatistas de montaña.

Un entorno hostil

Equipos de Respuesta Inmediata en Emergencias de Cruz Roja atienden toda clase de necesidades que puedan tener las víctimas. "Es un reto, en cada intervención tenemos que pensar, planificar cómo lo vamos a hacer", nos comenta Esther Martín, una de las voluntarias del equipo que trabaja en la base del Puerto de Navacerrada.

Lo que más atienden son fracturas, torceduras de tobillo e hipotermias, generalmente, según nos comentan, las sufren personas que no vienen suficientemente bien preparadas. Cuando salen a buscar gente perdida suele tratarse de personas mejor preparadas, que se aventuran a la marcha cuando la meteorología no acompaña.

"Cada intervención es un reto"

En minoría

Los Grupos de Rescate GREIM de la Guardia Civil nacieron en los 80 ante la necesidad de atender a gente accidentada o perdida. En estas unidades de montaña hay unas 290 personas, solo 3 son mujeres.

Mariona Aubert es una de ellas y ha participado en múltiples rescates a lo largo de su carrera profesional. Reconoce que a algún montañero le ha costado asimilar que ella fuera la rescatista: “Cuando he ido con compañeros, se han pensado que yo era la médico o la enfermera”.

“Se han pensado que yo era la médico o la enfermera”

La mayoría de los rescatados en Aragón el año pasado eran senderistas perdidos, un porcentaje importante de ellos en el Pirineo Aragonés.

En periodo de prueba

Aubert ha sido la primera mujer en integrarse en uno de estos grupos. No logró conseguir la plaza que ahora tiene la primera vez que se presentó a las pruebas. Al año siguiente se dedicó en exclusiva para poder formar parte de su equipo.

Para ser voluntario de Cruz Roja en montaña también hay que pasar casi un año entero de periodo de prueba. Se valoran técnicas de orientación, fortaleza, resistencia y trabajo en equipo. Mónica Checa, otra de sus voluntarias, nos cuenta que no son pocos quienes acaban tirando la toalla, en ocasiones por circunstancias personales.

"No siempre es fácil compaginar el voluntariado con un trabajo"

"No siempre es fácil compaginar el voluntariado con un trabajo, al final son muchas horas de dedicación y especialmente es más complicado en el caso de las mujeres porque, por mucho que queramos evolucionar, todavía nos queda mucho camino por recorrer y soportamos mucha más carga que los hombres a nivel doméstico", nos explica

Conciliación, un problema añadido

Silvia Martín, voluntaria en este mismo grupo, nos cuenta que en total de unos 35 o 40 componentes solo 9 son mujeres y seis de nueva incorporación. "Por los números, como podrás comprobar, hay un ligero desequilibrio", nos dice.

Checa cree que estas cifras responden a que a las mujeres siempre se les han puesto dificultades para entrar en el mundo de la montaña y que, a las que lo lograron, nunca se les ha dado la visibilidad con la que contaban los hombres.

Esther Martínez siempre ha sido aficionada a los deportes de montaña y ha tenido “vocación de servicio”. Sin embargo, nunca se consideró capaz de ser voluntaria de rescate porque “pensaba que no era para mí, que no servía”.

“Pensaba que no era para mí, que no servía”

Finalmente, fue su marido el que la convenció para presentarse a la selección, pero no pudo terminar las practicas porque se quedó embarazada a lo largo del proceso. Logró terminarlo unos años después, aunque reconoce que no es fácil conciliar con una hija pequeña.

A pesar de las dificultades que puedan existir no quiere dejarlo y prescindir de esta parte de su identidad: “Yo no quiero renunciar a esto o alguna otra parte de lo que yo soy. Yo soy madre, pero también soy deportista o voluntaria de la Cruz Roja”.

Pasos adelante

El 36% de las federaciones en deportes de montaña y escalada (FEDME) son de mujeres. Es una de las federaciones españolas que cuenta con más mujeres, aunque aún estén lejos de la igualdad.

"Cuando hincamos la rodilla en la nieve no lo pasamos muy bien"

Silvia Martín reconoce que "es duro, porque cuando hincamos la rodilla en la nieve no lo pasamos muy bien, pero al final es un trabajo muy gratificante". Mariona Aubert, por su parte, afirma que aunque su profesión sea dura, no se plantea dejarlo. "Yo hasta que me dé el cuerpo, hasta que me manden a la reserva", nos comenta.