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De guerra en guerra

Mayte Carrasco, directora de 'Afganistán, la tierra herida': "La historia se repite"

  • Hablamos con la directora Mayte Carrasco sobre la serie documental 'Afganistán, la tierra herida'
  • La periodista explica que han querido dar voz a los afganos para explicar la historia del país y que el 50% de los testimonios que aparecen son mujeres
  • Tienes disponibles los cuatro episodios gratis en RTVE Play y este miércoles puedes ver los dos últimos a las 22 h en La 2

Por
Entrevista a Mayte Carrasco, directora de 'Afganistán, la tierra herida'

Si ves la serie documental ‘Afganistán, la tierra herida’, te darás cuenta que “la historia se repite”. Así lo dice Mayte Carrasco, la directora junto al alemán Marcel Mettelsienfen. La periodista especializada en conflictos bélicos y Derechos Humanos explica en una entrevista a RTVE que se están cometiendo los mismos errores que en el pasado.

La serie es maravillosa porque descubre a uno el verdadero afgano

‘Afganistán, la tierra herida’ relata la historia del país de manera cronológica desde el reinado de Zahir Shah en los años 60 a través de cuatro episodios, disponibles gratis en RTVE Play. Según apunta Carrasco, el objetivo de este proyecto es hacer comprender a la audiencia lo que ha pasado este tiempo. Además, con esta serie documental se entiende el sufrimiento de los afganos. “La serie es maravillosa porque descubre a uno al verdadero afgano”, remarca.

No recomendado para menores de 7 años Afganistán. La tierra herida - Episodio 1: Reino - Ver ahora
Transcripción completa

Vaya, qué bonito es mi país.

Un cielo precioso como un océano flotante.

Mirad las montañas tocando el cielo.

Mirad los ríos, qué inmensos, qué bonitos.

¡Vaya! Dios nos ha dado mucha belleza.

¡Menuda tierra!

Vivir en Kabul era muy romántico.

Éramos felices allí.

Cines, restaurantes, hoteles...

Era mejor que Europa, pienso.

Había un montón de turistas

que viajaban con el pelo largo y ropa hipi.

Visitaban los lugares históricos que tenemos.

Tengo un sueño: recuperar mi país.

¿Crees que es demasiado? ¿Pido demasiado?

AFGANISTÁN. LA TIERRA HERIDA.

REINO.

Esta es la historia de una tierra tan hermosa como maldita.

Un país atrapado en la guerra durante tanto tiempo

que pocos pueden recordar cómo comenzó todo,

o por qué.

¿Dinero? ¿Poder? ¿Religión?

Nadie tiene una respuesta clara. ¿Qué salió mal en Afganistán?

Esta tierra escarpada sigue siendo un misterio.

Está en el corazón de Asia, rodeada de antiguas civilizaciones.

Durante siglos, los afganos permanecieron aislados,

escondidos detrás de sus famosas y altas montañas.

Divididos en tribus,

los unía principalmente su fe islámica

y su feroz deseo de independencia.

Muchos conquistadores y grandes ejércitos

invadieron esta nación,

desde Alejandro Magno hasta el Imperio Británico,

pero todos se enfrentaron

a la legendaria resistencia de los afganos.

En los años 60, un hombre intentó cambiarlo todo:

el rey Zahir Shah.

Tenía un sueño: modernizar el país.

Instaló la democracia y abrió la nación al mundo.

En su despacho para negocios en el palacio real,

Mohammed Zahir Shah deja de lado la pompa de la realeza

y se dedica a los asuntos de estado con la simplicidad directa

de cualquier jefe ejecutivo sabio y moderno.

Su mujer, la reina Humaira, era una primera dama moderna.

Se atrevió a aparecer en público sin velo,

impactando a muchos en este país islámico conservador.

Yo era una persona privilegiada en aquel momento.

Pertenecía a la familia gobernante.

Mi hermana era la reina de Afganistán.

Mi padre era el tío y el padrastro del rey Zahir Shah.

Mi hermana era inteligente y bastante mandona.

Creo que, a veces, dominaba al rey.

El rey Zahir Shah era un hombre extraordinario.

No tenía sed de poder.

En 1964, conseguimos una nueva Constitución

que se mantuvo durante diez años, hasta 1973.

Eso es lo que llamamos "La Década de la Democracia".

El rey viajó al extranjero

y se inspiró en los líderes que conoció.

Era la época de la guerra fría,

y el mundo estaba dividido en dos bloques.

Pero el rey Zahir hizo todo lo posible

para mantener independiente a Afganistán.

El rey solía decir:

"al norte compartimos una larga frontera con la URSS,

así que no podemos adoptar una política hostil

hacia la Unión Soviética".

No lejos de Kabul, en Surobi,

se ha traído un cuerpo de ingenieros europeos para aprovechar el río

y que Kabul tenga más luz y energía eléctrica.

Gracias a su neutralidad,

Afganistán atrajo ayuda financiera de ambas partes.

Los estadounidenses construyeron presas en el sur,

mientras que los ingenieros soviéticos construyeron puentes,

carreteras y túneles a través de Afganistán.

El país ya no estaba aislado.

Kabul llegó a parecerse a una capital europea.

Los niños afganos podían aprender francés, alemán e inglés.

Niños y niñas estudiaban juntos hasta bachillerato.

Jugábamos juntos.

Había cancha de baloncesto, campo de voleibol, campo de fútbol.

Yo me centraba en mis estudios,

pero era bastante, cómo decirlo, era un poco traviesa, diría yo.

Íbamos al cine, nos saltábamos algunas clases.

Bueno, teníamos dos o tres salas de cine.

Al principio no estaba traducido,

pero lo veíamos y nos encantaba.

Películas como "Ben-Hur" o "Doctor Zhivago".

¡Dios mío! Con qué facilidad dicen "te amo".

Nosotros dibujábamos en el suelo un corazón con una flecha

y algunas gotas de sangre cayendo,

entonces la chica venía a verlo y lo aceptaba o no.

Pero ahí decían: "Te amo".

Kabul era un lugar totalmente diferente.

Diría que era una ciudad moderna, con muchos restaurantes,

música jazz en directo.

En el interior, cuando se abría la puerta, recuerdo dos cosas.

Primero, el fuerte sonido del jazz en directo, la música.

Tocaban en directo.

Y había mucho humo.

La gente que había dentro de esa sala fumaba mucho.

Era increíble, no te lo puedes imaginar,

era mejor que en Europa, pienso.

La mayoría de la gente no sabía

que Afganistán entonces producía Brandy y vino.

Aquí, en Kabul.

El Intercontinental tenía una piscina maravillosa

y en la planta superior estaba la mejor discoteca.

Para ser un país islámico, en esa época,

probablemente éramos los más abiertos de la zona.

Luego llegó la era turística.

El país era ahora accesible y llegaron los primeros turistas.

La mayoría eran hipis.

De camino a la India,

se detenían aquí para descubrir una cultura exótica

y probar el hachís local.

Había un montón de turistas que venían a diferentes partes del país.

Viajaban en el autobús local con el pelo largo

y la ropa de estilo hipi,

e iban a los lugares históricos que tenemos.

A Bamiyán a ver a los Budas, y a Herát.

De América, de Alemania, de Italia, de Francia,

venían de todos esos países europeos.

Había hipis y no hipis.

Por supuesto, algunos de ellos tenían hachís y fumaban,

pero eso no nos gustaba.

Mi madre siempre decía: "¡Ten cuidado!"

Sí, fumo hachís.

Buen hachís. -¿Mucho?

-Sí... Depende.

Algunos creen que es mucho, algunos que no tanto.

El chico debe estar drogado solo por el olor.

¡No! No hay nada malo en eso.

¡Está bien!

¡Chicas preciosas! Los chicos las mirábamos y pensábamos

"¡Dios mío! ¿Pelo dorado?

¿Ojos azules?"

Claro que la ropa era un poco rara, pero bueno.

Los de la generación más joven pudimos verlo

y, en poco tiempo, nos dimos cuenta de que los chicos

tenían el pelo más largo.

En vez de que los turistas nos siguiesen,

seguíamos nosotros a los turistas.

Cuando ves a esas mujeres blindadas

tienes que preguntarte por qué no van armadas.

Incluso hay países donde lo último en armas

se presenta en desfiles de moda.

En Afganistán, por ejemplo, el fusil Máuser

es imprescindible en la colección Primavera/Verano del 69

para campesinos nómadas.

Esto es Kabul en febrero de 1969.

Cuando estaba en bachiller,

me pasó algo bueno: me convertí

en Miss Afganistán 1972.

Una parte de la sociedad

nos llamaba "occidentalizados"

porque nos vestíamos como la gente occidental,

vivíamos como ellos y escuchábamos su música.

Para nosotros era un estilo de vida.

La verdad es que Kabul y su élite de moda vivían en una burbuja.

En las provincias lejanas, donde vive el 80% de los afganos,

la situación era muy diferente.

Pobres y analfabetos,

los afganos rurales seguían antiguas tradiciones culturales.

Las mujeres estaban apartadas y podían comprarse para el matrimonio.

La religión era la máxima autoridad.

Muchos afganos, o las 40 familias que dirigían el país,

la mayoría actuaba como aristócratas británicos,

por desgracia.

Eso estaba muy bien en las ciudades,

pero molestaba mucho en los pueblos.

La élite de Afganistán no pensaba en lo que ocurría en el país.

En aquella época estábamos como durmiendo.

Lamentablemente, no veíamos la realidad

debido a nuestras diferencias de clase.

Había una minoría que quería cambiar las cosas,

pero la mayoría era bastante conservadora,

muy religiosa,

y cualquier cambio solía conmocionarlos o indignarlos.

El clero musulmán se sentía incómodo

con los cambios que el rey había traído a la nación.

La democracia y los derechos de la mujer

eran conceptos distantes para ellos.

Muchos de los que vivían en las provincias

compartían las mismas preocupaciones,

y algunos se sentían excluidos de los privilegios de la élite.

En el nombre de Alá el Clemente, Misericordioso.

Nací hace 70 años en Imam Sahib

en la provincia de Kundúz.

Era el mejor estudiante de mi clase,

pero en tercero de secundaria,

vi cómo alguien usaba conexiones

para obtener mejores calificaciones.

Así que decidí continuar mis estudios en otro lugar.

Decidí estudiar ingeniería en la Universidad de Kabul.

En ese momento en Kabul, por desgracia,

los comunistas controlaban la universidad,

así como otras instituciones académicas públicas.

La Unión Soviética no solo construía puentes para Afganistán.

Los oficiales jóvenes fueron entrenados por el ejército soviético

y los mejores estudiantes eran invitados a Moscú.

Muchos de ellos regresaron a casa con una nueva ideología.

A finales de los años 60,

los estudiantes de todo el mundo compartían ideas revolucionarias.

La agitación estaba en todas partes, y Afganistán no era la excepción.

Fueron tiempos políticamente interesantes,

sobre todo para los jóvenes.

Había una energía, una vitalidad

que no veo hoy, ni en mi país ni en otro lugar.

Era un fenómeno global.

Comenzó en Berkeley, luego en La Sorbona en París.

Y también llegó a Afganistán.

Nuevas ideas y nuevas ideologías,

éramos jóvenes y oíamos:

"Oh, Lenin, ¿quién es?

Los estudiantes se rebelan. ¿Qué más?

En Checoslovaquia hay una gran revolución.

¿Qué pasa con los demás?

En América Latina, en España y en diferentes países. ¿Qué pasa?

El mundo está cambiando. ¿Qué debemos hacer?

Abrochaos el cinturón".

En cuanto al movimiento de mujeres, todo estaba dicho.

Afganistán también albergaba ese tipo de ideas.

Tuve que casarme para ir a la universidad,

pero, sinceramente,

creo que ya éramos feministas sin saber que se llamaba así.

Mi marido enseñaba en la universidad.

Desde el principio le dije que no sería una mujer sumisa.

Le ofrecí que fuésemos amigos

y que tuviésemos el 50% de derechos cada uno.

Lo hicimos así y éramos famosos en la familia.

Cuando nos veían, decían:

"¿Cómo está el otro 50%?"

Los comunistas afganos predicaban la igualdad

entre hombres y mujeres.

Soñaban con una revolución socialista.

En ese momento,

éramos en su mayoría soñadores despiertos.

Teníamos una visión utópica de nuestro país.

Todo era más idealista que realista.

Me uní a un partido de izquierdas,

el Partido Democrático Popular de Afganistán.

Para mí y mis camaradas,

lo más importante era cambiar nuestro país

La generación más joven quería vivir sin religión.

La ideología comunista era contraria a la fe musulmana.

Negaba la existencia de Dios y, para muchos afganos,

eso era simplemente inaceptable.

Por primera vez oí a alguien negar la existencia de Dios

y pedir una prueba de su existencia.

Me di cuenta entonces

de que los comunistas habían venido a quitarnos nuestra fe.

La universidad se había convertido en un barril de pólvora.

Como en muchos países occidentales,

las ideologías políticas opuestas chocaban en las calles.

En Kabul, los estudiantes se dividieron

en dos facciones rivales:

los comunistas de un lado, y los islamistas del otro.

Desde el principio participé activamente

en las primeras protestas estudiantiles.

Organizamos muchas reuniones y manifestaciones.

Los islamistas hicieron lo mismo.

Un líder comunista celebraba un mitin y, al mismo tiempo,

un prominente islamista, Hekmatyar, daba un discurso.

Decidí actuar.

Teníamos que luchar contra esas personas,

¿cómo íbamos a quedarnos callados?

Así que empezamos a distribuir folletos.

Los firmamos como "La Juventud Musulmana".

Y ese se convirtió en el nombre de nuestro movimiento.

Los afganos del campo tenían problemas mayores.

Una larga sequía había devastado sus tierras.

Miles murieron de hambre,

y el rey hizo muy poco por ayudarlos.

La popularidad del rey Zahir estaba hecha jirones.

Algunos comenzaron a conspirar contra él.

El martes 17 de julio de 1973, mientras el rey estaba en Italia,

pusieron fin a la monarquía con un golpe militar.

Los oficiales del ejército, entrenados en la URSS,

se volvieron contra el rey Zahir.

Su primo y exprimer ministro Daoud Khan

formó una alianza incómoda con el Partido Comunista

y se convirtió en el primer presidente del país.

Se proclamó una República.

El nuevo régimen tiene el respaldo

del pequeño pero poderoso ejército de Afganistán.

Y, a su vez, es suministrado y equipado por la Unión Soviética.

Las armas pesadas vienen del Ejército Rojo.

Recuerdo que estábamos en la universidad

cuando empezaron los ruidos.

Ni yo ni nadie en Kabul había oído nunca

el ruido de los aviones de combate.

El Reino de Afganistán se ha convertido en una república.

El ejército ha tomado el poder en Kabul,

se ha proclamado la ley marcial.

Tanques patrullan las calles, el aeropuerto está cerrado.

Anuncios de radio instan a la gente a quedarse en casa.

Ayer, en un discurso por la radio, el príncipe Daoud,

cuñado del rey Zahir Shah, proclamó la república.

El rey se vio obligado a exiliarse.

El fin de la monarquía abrió una era de agitación política

que ha durado hasta hoy.

Cuando el presidente Daoud dio el golpe de estado en 1973,

a la mañana siguiente, la gente estaba feliz, pensaba:

"No pasa nada, el presidente Daoud ha tomado el poder,

traerá el cambio y el país se desarrollará. Todo cambiará".

El presidente Daoud Khan prometió reformas sociales

a múltiples niveles.

Por ejemplo, cogería tierras de los propietarios

y se las daría a los campesinos.

La monarquía ya no tiene poder

sobre esta nación.

A partir de ahora,

¡la justicia reinará!

A partir de ahora,

ustedes serán los dueños de sus propiedades.

En esos mismos años, las mujeres afganas se hicieron notar

al reclamar sus propios derechos y autonomía.

¡Sima, por favor, no deberías ocultarme nada!

Estás preocupada por el compromiso, ¿verdad?

¡Sí!

Dime lo que quieras.

Hermana mía, la desobediencia es otro asunto.

Pero depende de nosotras explicar a nuestros padres y a los demás

que la felicidad no consiste en tener dinero y propiedades.

Depende de nosotras cambiar las viejas tradiciones

y luchar por nuestros derechos.

Es cierto.

En 1975, cuando anunciaron

el día internacional de la mujer, el 8 de marzo,

recibí un regalo de mi prometido

con ese motivo.

Así que, de alguna manera, empezamos a decir

que debía haber más igualdad entre el hombre y la mujer,

no esa discriminación.

Daoud Khan demostró ser un presidente autoritario.

Desconfiado hasta el borde de la paranoia,

persiguió a los islamistas,

a quienes no les gustaban sus reformas

y su alianza con los comunistas.

El lema de Daoud era:

el movimiento islámico debe ser destruido.

Era una situación y una mentalidad totalmente nueva

en la sociedad afgana, se podría llamar revolucionaria,

o se podría llamar violenta, dura...

Daoud Khan gobernó el país con mano de hierro.

Suspendió la Constitución, se prohibieron las manifestaciones.

Arrestaron a activistas islámicos.

Algunos de ellos escaparon a Pakistán

y prepararon una insurgencia.

Para defendernos,

nos vimos obligados a iniciar una insurrección.

Esta es una revolución islámica

y tiene objetivos y metas especiales,

que son establecer un sistema islámico puro en Afganistán.

Libertad en Afganistán y la liberación de Afganistán.

El movimiento de la revolución islámica culpaba

a los comunistas, "están diciendo esto", y se culpaban.

Este juego de culparse entre la ideología

de izquierdas y la de derechas existió desde el principio,

es decir, ambos eran extremadamente inmaduros.

Inmaduros para dirigir el país, inmaduros para guiar a un pueblo,

inmaduros para mantener el gran valor

de unidad nacional entre el pueblo.

En pocos años, Daoud Khan se ganó enemigos poderosos.

Primero los islamistas y los terratenientes,

luego los comunistas y la poderosa URSS.

En una visita a Moscú,

Daoud Khan tomó la fatídica decisión de romper lazos con la URSS.

El líder soviético Brezhnev quería aprovechar el golpe

para extender su influencia en Kabul,

pero Daoud Khan se negó.

Como buen afgano, era demasiado orgulloso

para recibir órdenes del extranjero.

A su vuelta en Afganistán, Daoud Khan firmó

lo que equivaldría a su propia sentencia de muerte:

ordenó el arresto de los mismos líderes comunistas

que le habían ayudado a derrocar al rey.

El asesinato en la cárcel de un intelectual de izquierdas

desencadenó un nuevo golpe.

Kabul era un sitio pequeño.

Había 200.000 personas y, de esas,

tal vez 500 estaban involucradas en este tipo de asuntos.

Si eras parte de ese círculo podías ver fácilmente

que las cosas estaban llegando a su fin.

En abril de 1978, apoyados por el ejército,

los comunistas afganos tomaron el poder.

De la noche a la mañana masacraron a Daoud Khan

y a 23 miembros de su familia.

Lo llamaron "la revolución de abril".

En 36 horas de combate violento,

se ha puesto fin al poder absoluto del autócrata Mohammed Daoud,

el príncipe presidente ha sido asesinado.

Los tanques leales a los jóvenes oficiales del ejército comunista

ahora custodian el palacio donde gobernó el presidente Daoud,

el último de la familia real afgana.

Dentro, él y su familia, incluidos sus nietos,

han sido asesinados a tiros cuando la guardia de palacio

perdió la batalla por defenderlo.

De repente, supe que había perdido mi patria.

23 miembros de mi familia

fueron asesinados el mismo día,

y el resto, incluida mi mujer,

estaban en la cárcel de Pul-e-Charkhi.

Llegué al Ministerio de Cultura, donde trabajaba.

Llegué y vi que todo el mundo corría.

Pregunté: "¿A dónde van?" Y me dijeron: "¿No lo sabes?

Ha habido un golpe de estado. Ha habido un tiroteo".

A las 5 de la mañana, Radio Kabul anunció

que el presidente Daoud había sido asesinado

junto a toda su familia.

Fue una tragedia para todos.

Lloré mucho, la verdad. Lloré.

Mi padre estaba muy triste, y mis hermanos,

porque, en primer lugar,

todos conocíamos al presidente Daoud,

y segundo, fue asesinado con toda su familia,

sus hijas, sus nietos, sus hijos, su mujer.

Sentíamos que, en un futuro muy cercano,

Daoud haría algo contra nosotros.

Nuestros compatriotas se vieron obligados a disparar.

Él y algunos de sus familiares

han sido asesinados.

Ese era el nuevo presidente: Taraki.

Y este, su primer ministro, Amin.

Juntos trataron de transformar Afganistán

en un país socialista.

Aplicaron reformas agrarias y confiscaron propiedades.

Hicieron obligatoria la educación para las niñas.

Las mujeres tenían ahora plenos derechos;

libertad para estudiar, trabajar y elegir a sus maridos.

En un año y medio hemos implementado más reformas

que en 50 años de monarquía.

El primer cambio importante para las mujeres

después de la revolución es el Decreto Número 7,

que coloca a todas las mujeres al mismo nivel que los hombres.

Para implementar los cambios,

Taraki y Amin usaron métodos estalinistas.

Exterminaron toda oposición, incluso de la izquierda.

Los islamistas eran los principales blancos de la represión.

Las mezquitas estaban cerradas.

El velo, prohibido en los espacios públicos.

Para un país islámico conservador, era demasiado y demasiado pronto.

Afganistán se dirigía hacia el abismo.

Fue el momento más brutal de la historia del país.

Miles de personas de todas las clases sociales

fueron asesinadas y desaparecieron.

Desde el primer día que llegaron al poder,

empezaron a matar y encarcelar masivamente

a personas que consideraban una amenaza.

Cualquiera que tuviera un tasbih, cualquiera con barba,

cualquier musulmán,

cualquiera que fuera a la mezquita en una institución académica.

Todos los que no estaban de acuerdo con ellos

eran arrestados y asesinados uno por uno.

En esos primeros días, cuando llegaron al poder,

asesinaron a miles de afganos.

Su líder, Nur Muhammed Taraki,

dio a sus hombres permiso claro

para atacar y matar a los insurgentes,

dondequiera que nos vieran.

Para un comunista, el mejor musulmán era el que estaba muerto.

Miles perdieron la vida en Afganistán.

Niños y niñas de todas partes.

La cárcel estaba llena. Mataban todos los días.

Mataban a cualquiera solo por ser musulmán,

era fácil matar.

Mi familia, la familia de mi mujer perdió 16 miembros,

incluyendo a su padre,

asesinado una noche a tiros por los comunistas.

Crees que alguien llamará a la puerta

y te dirá que eres el siguiente.

Irías a la cárcel y no sabes por qué.

Recuerdo que, cuando estaba en cuarto y tenía unos nueve años,

había una especie de propaganda

de que si rezabas, te arrestarían, en la escuela.

Era increíble que te metiesen en la cárcel por rezar.

Mi marido era un profesor normal en la facultad de Ciencias.

Vinieron a nuestra casa y se lo llevaron.

Llamaron a la puerta y entraron.

Era un grupo de personas

lideradas por un estudiante.

Nunca regresó. Nunca supe más de él.

Le pregunté al partido gobernante:

"¿Por qué matáis a tanta gente?"

También a aquellos que no representan ninguna amenaza para los comunistas.

Nunca recibí una respuesta directa.

Creo que era una especie de complejo:

tenían que deshacerse

de todos los que creían que estaban contra de ellos.

Incluso si no lo estaban.

En marzo de 1979,

los islamistas decidieron tomar las calles

contra el gobierno comunista.

Reunieron armas de soldados que habían desertado del ejército.

Sus líderes regresaron de Pakistán.

Comenzó un levantamiento.

Nos vimos obligados a unirnos a la resistencia armada.

No tuve otra opción.

Había carteles míos de "Se busca" por todo Afganistán.

Pusieron una recompensa por mi captura

y exigieron mi ejecución.

Estuve así durante algún tiempo,

a dondequiera que fuese,

ya fuera en coche o en autobús,

los policías tenían mi foto.

Uno tras otro,

la gente se unió a la resistencia

y, al final, se convirtió en un levantamiento nacional.

¡Abajo el régimen de Taraki! ¡Viva la República Islámica!

¡Abajo el régimen de Taraki! ¡Viva la República Islámica!

¡Hoy puede que seamos nosotros, pero mañana serás tú!

¡Sufrirás tanto como nosotros!

¡Viva el Islam! ¡Viva el Islam!

¡Viva el Islam! ¡Viva el Islam!

¡Larga vida al Afganistán islámico!

¡Abajo el imperialismo!

¡Abajo el ateísmo!

¡Larga vida al Afganistán islámico!

Prevalecimos en muchas provincias.

Se nos fueron unieron puestos militares,

así que empezamos a gobernar en gran parte del país.

El gobierno de Kabul se estaba desmoronando.

Taraki pidió ayuda a Moscú con la insurgencia,

sin saber que su principal enemigo era su propia mano derecha.

En otoño de 1979,

Amín hizo algo que sorprendió a todos:

ordenó el asesinato de Taraki.

Quería el poder para él solo.

Una vez que se convirtió en presidente,

Amín incluso encargó una película en la que actuó

como el verdadero padre de la revolución.

Afganistán estaba fuera de control

y a punto de caer en manos de los islamistas.

Dimos los últimos pasos

y nos preparamos para derrocar el gobierno de Hafizullah Amin.

En Moscú, los líderes soviéticos se preocuparon.

Temían que la revolución islamista triunfara en Afganistán,

como lo había hecho en Irán a principios de ese año.

Temeroso de las repercusiones en su país,

donde vivían 50 millones de musulmanes,

y seguro de que los estadounidenses explotarían el caos afgano,

Brezhnev decidió actuar.

En diciembre de 1979,

las tropas soviéticas entraron en Kabul.

Su misión era matar al presidente Amin

y restaurar el orden.

Las tropas soviéticas han estado llegando de forma creciente

desde principios de diciembre.

En Nochebuena las llegadas aumentaron drásticamente.

Durante dos días y noches los aviones soviéticos

han aterrizado en el aeropuerto de Kabul,

con una división aérea de alrededor de 6.000 hombres.

Los helicópteros también han aterrizado

frente a la mirada asombrada de los pasajeros del aeropuerto.

Durante una semana entera

llegaron aviones sin parar, había ruido en el cielo de Kabul.

La operación se llamó: Asalto al Palacio de Amín.

Era alto secreto.

El 27 de diciembre,

la inteligencia militar rusa y las fuerzas especiales del KGB

invadieron el palacio.

El tiroteo comenzó a las 7.

Amín fue asesinado cerca de mí, pero no lo vi.

Su mujer e hijas fueron heridas.

Enrollaron a Amín en una alfombra y se lo llevaron.

Fue mi primera batalla como comandante de compañía.

Y luego llegaron las tropas

y se extendieron por todo Afganistán.

Como gesto de buena fe hacia los afganos,

los soviéticos liberaron a todos los presos políticos.

El pueblo de Kabul corrió a la cárcel

para reunirse con sus familiares.

Se ha corrido la voz de que los militares soviéticos

estaban liberando a prisioneros políticos

detenidos por el presidente Amín.

Pronto las multitudes han acudido de todas direcciones.

Todo el mundo es amigo o pariente de un detenido,

y el número es una clara evidencia

de la severidad del expresidente.

De hecho, se estima que se han liberado

hasta 10.000 presos políticos en un solo día.

Entre la alegría, hay tristeza para los que no han encontrado

al pariente que buscaban. Para esta mujer era su marido.

¿Cuánto tiempo llevas aquí? -Bueno, llevo 19 meses.

¿19 meses? -Sí, 19 meses.

¿Ha sido muy duro? -Sí, ha sido muy duro.

¿Estás contento?

Ahora sí, estoy muy feliz porque soy libre.

¿Irás a buscar a tu familia? -Sí, tal vez. No los he visto.

No he visto a mis hijos, a mi mujer.

Tal vez han cambiado o alguien está muerto

o enfermo. No lo sé.

Al principio, los afganos toleraban la presencia soviética,

pero pronto se dieron cuenta de que las tropas

no tenían planes de abandonar el país.

Habían venido para quedarse.

Los afganos no podían aceptar una ocupación extranjera.

Al igual que sus antepasados,

no tenían miedo de enfrentarse a los invasores.

Hubo muchas protestas,

incluida una en la que participé con mi hermana,

donde mucha gente salió a la calle.

Y muchos gritaban "Allahu Akbar" por la noche.

Fueron tres noches en las que todo...

Sentías que toda la ciudad se movía

porque todo el mundo estaba en los tejados

gritando "Alla es grande".

Vimos soldados soviéticos en la calle,

y fue demasiado para el pueblo de Afganistán.

Entonces fue cuando dije:

"No. Es hora de que me vaya de este país.

Este ya no es mi país".

Fue una decisión muy difícil.

Nunca quise dejar Afganistán.

Amaba Afganistán,

pero el viento de la guerra lo cambió todo.

Cuando las fuerzas soviéticas invadieron Afganistán,

estábamos muy bien preparados.

Muchos muyahidines estaban armados,

y una gran parte del territorio ya estaba bajo nuestro control.

Yo estaba haciendo mi doctorado en la India

y estaba muy feliz porque, cuando lo terminase,

me llamarían Doctor Masood Khalili.

El primero en mi familia.

Una noche recibí una llamada:

"¿Qué haces, hijo?" "Estoy haciendo mi doctorado, papá,

y me llamarán Doctor Masood Khalili".

"¿Te has enterado de que los comunistas han tomado el poder?"

"Sí".

"¿Mientras tu gente está luchando por la libertad,

tú haces el doctorado?

¿Amas tu tierra?" "Sí".

"¿Tu hogar?" "Sí".

"Lo han invadido". "Sí".

"No, hijo, ven con tu pueblo, lucha por la libertad.

Sácate el doctorado en las montañas de Afganistán,

en la universidad del pueblo".

Una semana después estaba en las montañas.

Le agradecí a mi padre que me dijese

que me uniera a la guerra de liberación

y que ayudara a mi pueblo cuando era joven.

Amaba este país cuando tenía siete años

y lo amo ahora que tengo 70.

El amor no necesita lógica, necesita sacrificio.

Afganistán. La tierra herida - Episodio 1: Reino - Ver ahora

Voz a los afganos

Lo mejor que podíamos hacer era dar voz a los afganos

Para la directora, Occidente siempre quiere imponer al pueblo afgano sus ideas. Por eso, “lo mejor que podíamos hacer era dar voz a los afganos.” Mayte Carrasco destaca que el 50% de los testimonios son mujeres. La serie documental cuenta con testimonios muy relevantes en la historia del país como Gulbudin Hekmatiar, uno de los líderes muyahidines conocido como ‘El carnicero de Kabul’. También participa el poeta Masood Khalili, que fue guerrillero y consejero de otro comandante muyahidín Ahmad Massoud. Para la periodista uno de los testimonios más impactantes por su emotividad es Heela Najib, la hija de Mohammad Najibulá, el último presidente afgano comunista que fue asesinado por los talibanes.

Como se cuenta la historia del país a través de imágenes de archivo, la reportera explica que “todo el mundo estaba muy participativo y tenía ganas de contar”. También aparecen militares de las fuerzas soviéticas y agentes de inteligencia de Estados Unidos, entre muchas otras personas, que tuvieron implicación en el conflicto afgano.

No recomendado para menores de 7 años Afganistán. La tierra herida - Episodio 2: Yihad - Ver ahora
Transcripción completa

(Música dramática)

Estaba en las montañas Nuristán.

Las carreteras las controlaban los soviéticos.

Fui con mi burro.

Para mí era novedad no ir en coche,

sino en burro.

Empezaron los bombardeos y yo me escondí.

Vi... Dios mío...

Vi como dragones volando.

El refugio de los aviones.

Me metí corriendo en una cueva y...

estuve allí como cinco o diez minutos.

Hubo mucho ruido y luego silencio.

completo silencio.

Y luego empecé a oír muchos gritos, llantos...

Ese tipo de cosas. Y no me lo podía creer.

Vi que mi burro... mi burro estaba herido.

Nunca lo olvidaré.

Mi burro se estaba muriendo.

Tenía un ojo lleno de sangre

y me quedé allí sentado.

Como si él me preguntase...

"¿Por qué lucháis?".

"¿Qué es lo que os pasa?".

"¿Quiénes sois?".

¿Alguna vez has visto a un burro

quemarle la casa a otro burro?

No.

La guerra había comenzado.

¡Madre mía, qué guerra!

(Música dramática)

"AFGANISTÁN LA TIERRA HERIDA"

"YIHAD"

(Música dramática)

Un frío día de invierno en diciembre de 1979

el ejército soviético entró en Afganistán.

El país estaba al borde de una guerra civil.

Miles de personas se echaron a las calles

para protestar contra el régimen comunista afgano,

que había llegado al poder

con un violento golpe de estado año y medio antes.

Tras meses de revueltas y represiones,

la Unión Soviética envió tropas

para apoyar a sus aliados afganos

y controlar la situación.

Afganistán tenía que seguir siendo un estado socialista.

Todos los militares queríamos que nos enviaran a Afganistán.

Pensábamos que teníamos que ayudar al pueblo afgano.

"Así lo veíamos nosotros.

Teníamos que ayudar a los pobres campesinos

a labrarse una vida mejor".

Recuerdo llegar el 21 de enero de 1980

al aeropuerto de Bagram.

"Fue como aterrizar en 'Las mil y una noches'".

El cielo, las estrellas,

"los pantalones vaqueros en venta y las naranjas".

Cosas todas que no habíamos visto en la Unión Soviética.

Pensé que el pueblo nos recibiría a los soviéticos con alegría.

"Pero fue más bien lo contrario.

Se les notaba en los ojos por cómo nos miraban".

Los soviéticos vinieron a apoyar al régimen,

a ese régimen brutal.

¿Cómo puedes apoyar una invasión

que apoya a un régimen tan brutal?

"Yo entonces estudiaba en la facultad de Medicina

y formaba parte de la resistencia".

Distribuíamos cartas por la noche,

escribíamos en las paredes durante la noche,

poníamos: "Muerte a los rusos. Fuera de nuestro país"

y esas cosas

para animar a la gente a resistirse

contra la invasión y contra el régimen.

La lucha contra los soviéticos ateos

unió a los campesinos y a la élite de la sociedad.

"Ya desde que era pequeño, cuando vivía con mi gente,

sabía que éramos musulmanes creyentes,"

y lo seguimos siendo,

pero no somos islamistas.

No somos fanáticos.

"Pero... siempre había una invasión.

El pueblo se movilizaba en torno a la palabra..."

"yihad",

que significa lucha por la libertad.

"Yo pensaba que los rusos no tenían ninguna creencia.

Eran ateos".

Yo no debía estar con comunistas, debía estar con mi pueblo.

Y me metí en la guerra.

Los islamistas

había liderado las protestas contra el gobierno comunista.

Tras la invasión soviética convirtieron la resistencia

en una yihad.

Se autodenominaron muyahidines, guerreros sagrados.

"Los muyahidines están dispuestos a morir

antes de someterse a la dominación de los rusos".

Los afganos nos sentimos muy fuertes.

Aunque no tengamos tantas posibilidades

lucharemos hasta el último aliento.

-Ahora muchos de estos hombres sonríen, se alegran

y cantan canciones.

¿Cuántos de ellos sobrevivirán?

No podemos saberlo. Puede que no sobrevivamos ninguno,

pero es lo que hemos decidido, que nos mataremos o lo conseguiremos.

La valentía de los muyahidines

inspiró a personas de todo el país.

Nacía así el mito de los luchadores por la libertad.

"Recuerdo que de adolescente uno de mis sueños"

era que fuéramos a distribuir agua

entre los luchadores por la libertad.

"En aquella época no tenía el conocimiento

de por qué luchaban, ni de cómo era la lucha".

Solo que mi sueño era poder ir y ayudarles.

-"¿Pueden derrotar a la potencia militar

de las fuerzas rusas estos miembros

de una tribu en su mayoría analfabetos

y sin ninguna disciplina militar?".

Los muyahidines tenían un equipamiento muy malo

y no tenían armas modernas.

Jugaban a ser David

contra el Goliat del ejército soviético.

Cuando la guerra llega a un lugar, suele pasar

que la desdicha de un hombre se convierte en el beneficio de otro.

Pues aquí en Darra, en la frontera noroeste,

la muerte tiene muchos beneficios.

Esta es la calle de los mil armeros.

"A poco que insistas puedes adquirir los artículos

de la tienda del señor Hagi".

Hola. ¿Cuánto cuesta esa?

1600 rupias.

-¿1600 rupias? -Sí.

Posición para disparar.

No nos han ayudado con armas.

Estamos comprando nuestras armas y nuestra munición en Darra

con nuestro propio dinero y nadie nos ha ayudado.

Si no, podríamos acabar con la guerra en 20 días.

-"Cuando te plantas y tienes un sueño, ganas".

Porque tienes esperanza.

Cuando tienes esperanza, vives.

Si no tienes esperanza, mueres a cada momento.

Me dije: "Vamos a la guerra,

porque ellos lo tienen todo".

"¿Nosotros qué tenemos? Piedras".

¿Puedes luchar con una piedra? Sí.

¿Puedes ganar? Sí.

¿Cuánto se tarda? No lo sé.

Por eso necesitaba ayuda.

La ayuda se encontró enseguida.

Con la lógica de la Guerra Fría,

el enemigo de mi enemigo es mi amigo,

el conflicto afgano

fue una oportunidad bien recibida por EE. UU.

Nuestra primera reacción a la invasión soviética

fue una gran sorpresa,

porque algunas personas de la CIA

pensaban que no era buena idea,

incluso desde el punto de vista soviético,

pero aun así lo hicieron.

Esta invasión es una amenaza extremadamente grave a la paz.

Que los soviéticos ocupen Afganistán es un trampolín

para que puedan controlar gran parte de los suministros

de petróleo del mundo.

La reacción estadounidense a la invasión soviética

fue rápida.

Planeada por el entonces consejero

de Seguridad Nacional Brzezinski.

"Escribí al presidente el día después de la invasión

un memorando en el que resumía lo que debíamos hacer".

Y una de las frases clave fue:

"Tenemos la oportunidad histórica

de darle a la Unión Soviética su Vietnam".

-"Brzezinski era un tipo brillante.

Le enviaron a Pakistán

a llegar a un acuerdo que nos permitiría"

operar en su territorio

para proporcionar asistencia a la resistencia afgana,

los muyahidines.

En Pakistán

Brzezinski hizo un discurso histórico ante los muyahidines.

Esta tierra de ahí es vuestra.

Algún día volveréis a ella,

porque vuestra lucha prevalecerá.

Y recuperaréis vuestros hogares y vuestras mezquitas.

Porque vuestra causa es justa.

Dios está de vuestro lado.

-"Ahí estaba el consejero de Seguridad Nacional.

Demostró que EE. UU."

volvía a actuar y desde entonces pasamos a la acción.

"Nosotros en la CIA nunca aflojamos".

Y empezamos con unos 10, 15, 20 millones de dólares

para comprar unas cuantas armas.

Y cada vez comprábamos más y más.

"Otros 20 millones, otros 100 millones".

Pero seguía siendo una minucia.

No era demasiado dinero,

pero empezábamos a marcar la diferencia.

¿Has comprado muchas armas para Afganistán?

Sí, muchas armas.

-¿Cuántas? -He comprado... 30 000.

-¿30 000? -Sí.

Eso son muchas rupias. ¿De dónde sale ese dinero?

De EE. UU.

-¿De EE. UU.? -Sí.

-"La ciudad pakistaní más cercana a Kabul y a la frontera afgana

es Peshawar.

Tras la ocupación soviética,

los muyahidines de Afganistán

han reclamado Peshawar como su capital en el exilio.

Esta es solo una de las innumerables sedes

que han montado por toda Peshawar".

-"No se puede escapar al ambiente de Peshawar".

Si hay algo que la define bien

es la escena del bar en "Star Wars".

Todo el mundo está ahí.

Los muyahidines están allí,

los espías del KGB están allí,

la CIA está allí.

"Todos los servicios de inteligencia,

el bueno, el feo y el malo,"

todos están allí.

Peshawar se convirtió en el núcleo de la resistencia.

Pero los muyahidines no estaban unidos.

Estaban divididos en líneas étnicas.

Había siete facciones distintas

compitiendo por armas del extranjero.

Donde estamos ahora mismo era una organización rebelde.

Por aquí, a unos 40 metros por la carretera hay otra.

"Llegué unos días después de la invasión soviética".

Y si querías cubrir las noticias afganas tenías que ir a Peshawar.

"La mayoría de periodistas, incluido yo,

eran muy ingenuos al principio".

Ibas a hablar con los líderes políticos que...

inmediatamente empezaban a contarte

"historias grandiosas de lo que habían conseguido".

Que habían atacado a un convoy de soviéticos

y habían matado a cientos, y era todo mentira.

"En Peshawar tienden a exagerar los incidentes.

Si todo lo que dicen

las guerrillas islámicas fuera cierto,

habrían acabado casi con todo el ejército soviético

compuesto por más de 100 000 hombres".

Si destruyes 100 tanques,

si no sale en los medios, no ha pasado nada.

"Volví corriendo a Pakistán

e intenté encontrar a los medios".

También exageraba a veces. para atraerlos, ¿sabes?

"Destruimos 25 tanques".

En realidad habíamos destruido uno...

de verdad.

"Matamos a 100 rusos".

Puede que a dos.

-¿A cuántos soldados soviéticos ha matado este grupo?

Casi a 800 personas.

-¿Y cuántas armas se han incautado? -10 000 en total.

-¿10 000 rifles? -Sí, rifles.

Los líderes políticos se dieron cuenta

de que cuanto más le dieran en "La voz de América"

o en la "BBC",

más apoyo tendrían de los estadounidenses,

de la CIA, etcétera.

Así que era muy importante para ellos tener buena publicidad.

-"Todos los líderes de los partidos"

tenían una extraña combinación

de bondad y maldad.

Pero el objetivo era derrotar

a la Unión Soviética.

-"Acabé en Afganistán básicamente por mi propia estupidez.

Era corresponsal extranjero".

Mi periódico necesitaba a alguien nuevo en Kabul.

Yo dije: "Voy yo".

Y ellos dijeron: "Pues venga, vete".

"Sentía la necesidad moral

de formar parte de algo significativo.

Era posible ayudar a esas personas.

Esa era la motivación.

Un poco como en la Guerra Civil española"

en 1939.

Los soviéticos ayudaron al gobierno afgano

no solo con tropas y armas,

sino con enormes inversiones

para impulsar el desarrollo del país.

Kabul empezó a parecer una capital socialista.

Las mujeres consiguieron

la igualdad de derechos con los hombres.

Algunas incluso se unieron a la lucha contra los muyahidines.

Su gobierno tenía su propio estilo de mujer.

Quiero decir que animaban a las mujeres

a salir a cantar al escenario.

"Hablaban de que las mujeres tuvieran más libertad".

Pero desgraciadamente desde el lado muyahidín

no había nada para las mujeres, excepto palizas

y decirnos que teníamos que llevar hiyab

y que no deberíamos trabajar ni hacer nada.

"Cuando el gobierno dijo: 'Educación para las mujeres'".

Ellos dijeron: "Nada de educación".

"Libertad para las mujeres". "Nada de libertad".

La mujer fue usada como arma política

por ambos bandos.

El ejército soviético tenía previsto

restaurar el orden en Afganistán sin luchar demasiado.

Pero a medida que iba creciendo la resistencia en las montañas,

una misión corta

se convirtió en una guerra interminable.

(Música suave)

"Los soldados eran en su mayoría chicos

de pueblos rusos y ucranianos".

Nunca habían visto montañas.

Nunca habían visto nada más

"que el pequeño pueblo al que habían ido al colegio.

Para ellos era como estar en otro planeta.

En comparación con los muyahidines adultos

para quienes esas montañas eran su hogar,

eran mucho más débiles".

Y no había comparación entre ambos.

-Mi batallón fue el primero en entrar en combate.

"La mayor parte de la contienda tuvo lugar en las montañas.

Creo que empezar con las hostilidades fue un grave error estratégico".

Lo más difícil para un comandante es enviar

a su gente a la batalla.

"No tienes miedo, pero...

pase lo que pase te culpas a ti mismo".

Cuando hay una explosión, cuando hay bajas,

una trampa, piensas:

"¿Por qué no hice algo para evitarlo?".

Te culpas a ti mismo.

Ahora mismo estamos atravesando Charikar.

Es una zona muy inestable.

La carretera desde aquí a Kabul

es un tramo más peligroso.

(Disparos)

Hay un tiroteo.

¡Un tiroteo!

Andan a tiros por allí.

-"Hay más de 100 000 soldados soviéticos apostados en Afganistán.

Tienen equipamiento moderno,

armas modernas

y medios de transporte modernos.

Pero poco pueden hacer contra las emboscadas

de la guerrilla afgana.

En la carretera el enemigo

observa a los convoyes soviéticos y prepara la trampa".

(Música dramática)

"Los primeros y últimos vehículos salen disparados y arden.

Cuando comienza el asalto de los muyahidines

los soldados soviéticos

se dan cuenta de que están indefensos.

El enemigo no hace prisioneros".

Hace tan solo una hora

la carretera de este estrecho desfiladero

era normal y pacífica.

Esto es lo que hacen los asesinos a sueldo.

Las tácticas de guerrilla de los muyahidines

demostraron ser eficaces.

Y uno de sus comandantes más cualificados

estaba a punto de convertirse en leyenda.

En 1981 se me acercó Masud Khalili,

"que había estado hablando conmigo sobre hacer un viaje a Afganistán.

Me dijo: 'Tienes que ir porque hay un comandante afgano

extraordinario llamado Ahmad Shah Masud'".

Me dijo: "Será una gran historia para ti.

Además los médicos franceses están trabajando con ellos allí".

(Música suave)

-"Esos son los objetivos de Médicos Sin Fronteras,

estar allí, donde los demás no están".

Cerca de la gente,

de la población civil que corre peligro.

"Compramos mulas y caballos en los campos de refugiados afganos

para montar nuestras caravanas.

Estaban adaptados a las situaciones extremas que íbamos a travesar".

Este es distinto.

Obviamente no podías coger un autobús o volar,

porque era territorio ocupado.

Así que tuvimos que caminar e ir con caballos.

-"Eso implicaba elegir 150 caballos,

burros y mulas para cada caravana".

Yo elegía a un caballo,

lo inspeccionaba bien

y decidía "si era suficientemente fuerte

como para llevar los medicamentos".

Y entonces llegabas al paso,

al pie de esas montañas de 5000 metros de altura

y tenías que subirlas.

"Las caravanas de caballos tardaron horas en subir.

Yo no dejaba de pensar:

'Estoy en el siglo XIX'".

-"Caminábamos 35 días.

Tomábamos desvíos muy largos

para evitar las milicias del ejército soviético

y las zonas minadas".

Recuerdo que subimos a la cima

y se podía ver como 100 kilómetros

hacia el Hindú Kush, esas montañas

con nieve en la cima

y en todas direcciones.

Y pensé: "Afganistán. Esto es".

-"La primera impresión es la sensación de libertad,"

de libertad absoluta.

"Es un poco surrealista porque hay lugares a los que no llega la guerra.

Y luego hay otros pueblos

que han sido bombardeados 60 veces en cuatro años".

Así de absurda es la guerra.

-"Cuando llegamos

al valle de Panshir,

nos dijeron que teníamos que quedar con un tipo llamado Masud.

Y de repente,

Masud llegó con tres o cuatro hombres

armados con Kalashnikov"

y me eché a reír,

porque era igualito a Bob Dylan.

-"Era una persona muy carismática, muy guapo,"

y con un nivel de educación importante,

"pero, sobre todo, en el aspecto intelectual

se llevaba bien con los occidentales,"

sobre todo con los franceses.

"La gente podía identificarse con él fácilmente,

o comprenderle,"

o interesarse por los problemas de los afganos.

Comandante Masud, los espectadores occidentales

se preguntan cómo un grupo de personas como el suyo,

que cuenta con 5000 hombres,

de los que solo 700 están armados,

puede mantener a raya a uno de los ejércitos

más poderosos, el Ejército Rojo.

Lo primero con la ayuda de Dios.

Y lo segundo es porque nosotros

los muyahidines somos muy valientes.

"Ahmad Sha Masud podría ser el líder de la guerrilla

con más talento de todo Afganistán.

Aunque es solo uno de los cinco o seis líderes

de la resistencia afgana más importantes,

es el más glamuroso, el que más éxito tiene

y el más conocido".

Siempre fue un orgullo para mí ser su amigo.

"Era una buena persona"

y siempre tenía un plan.

Tienen suficiente munición y comida.

¿Es un grupo numeroso?

El enemigo son como 300 personas.

-"Era suficientemente inteligente,"

como para entender y confiar en su pueblo.

"El liderazgo es muy importante en una guerra de guerrillas.

Se ha convertido y ha demostrado ser

un líder de la guerrilla carismático

para los afganos dentro de Afganistán".

-"Nunca habíamos visto su foto,"

pero todo el mundo hablaba de lo valiente que era.

"Estaba solo e iba escalando las montañas,"

matando rusos...

Empezad a disparar con la confianza en Dios.

Dios es el más grande.

¡Dios es el más grande!

Dicen que una revolución se come a sus propios hijos.

La competencia por el dinero,

las armas y la gloria,

generó conflictos entre los comandantes muyahidines.

La rivalidad más acentuada

era la de Masud y Hekmatyar,

el poderoso líder islamista.

En Afganistán los fieles muyahidines

luchan por establecer un gobierno islámico puro

"y ofrecen desinteresadamente sus vidas.

Toman las armas para establecer

unas bases para la sharia de esta tierra"

y la forma islámica fundamental.

En un intento de asistir a los grupos afganos

la gente cogió el camino fácil

y los dividió entre fundamentalistas y moderados.

"Cuando llegué allí pensé:

'¿A quién se le ha ocurrido eso?'".

Eran bastante fundamentalistas

en su forma de abordar la invasión soviética.

"Masud cayó simpático a los franceses y británicos,

pero a Hekmatyar no se le entendió bien en occidente.

Creían que era una bestia malvada".

Pero seguramente estaba entre los líderes muyahidines

más brillantes,

"en el sentido oscuro de la palabra.

¿Era efectivo? Sí.

Pude pagar a algunos de sus comandantes más allegados.

Aceptó de buena gana la ayuda,

pero era muy reacio a aceptar que nos involucráramos.

¡Viva el islam de Afganistán!

¡Larga vida! ¡Viva el islam de Afganistán!

¡Larga vida!

-"Que los afganos elijan a sus propios héroes".

Por desgracia en Afganistán

y en otras naciones musulmanas

son siempre los extranjeros

los que deciden quiénes son los héroes

y quiénes son los terroristas.

Las tensiones entre los comandantes muyahidines

fueron aumentando a lo largo de los años

y tuvieron un impacto devastador.

No puedo decir que nosotros tuviéramos la razón al 100 por 100.

"Empezó a haber distancia entre Masud y Hekmatyar.

Y cada vez era más y más profunda,

de forma que incluso alguno de nuestros comandantes

luchaban contra sus comandantes dentro de Afganistán,

mientras nosotros luchábamos contra los soviéticos

y la gente los odiaba a ambos".

(Música animada)

Cuando vives en una guerra día tras día,

semana tras semana,

te acabas acostumbrando.

Existe la idea de Hollywood de que vives con miedo,

pero no.

"La colorida vida de Kabul es lo primero que te llama la atención

cuando quieres ver cómo viven los afganos.

Pero es una paz engañosa.

Literalmente puede explotar en cualquier momento".

-"Recuerdo muy bien"

que había un agente de seguridad que nos dijo:

"Recordad, un coche no es un medio de transporte,

es un método para aniquilar".

-"Matones formados fuera se cuelan de nuevo

en la república para continuar con sus atrocidades.

El coche bomba explotó a plena luz del día.

Los enemigos de la reconciliación

solo cuentan con el pánico y el odio".

(Música dramática)

Decidí irme de Kabul porque no me sentía segura.

Cogí a mi hijo y me fui con un estetoscopio

y un aparato para medir la tensión

y un libro de medicina interna.

"Decidí mudarme a Pakistán".

En 1985,

tras seis años de combate,

quedó claro que el ejército soviético

estaba atrapado en un punto muerto,

mientras la resistencia seguía aumentando.

"Si no sabes quién es el enemigo ni dónde se oculta,"

si el enemigo no da la cara con un uniforme claro,

acabas luchando contra todo el que aparece junto a ti.

"Y eso es bueno para el enemigo".

¿Y por qué es bueno para el enemigo?

Porque le hace más fuerte,

porque se gana el apoyo de los que han acabado

heridos por ti.

-"Como general puedo decir

que la Segunda Guerra Mundial fue fácil".

Enemigo aquí...

línea del frente aquí y al lío.

"Pero allí un tío parecía pacífico,

pero había escondido una mina antipersona

y se sentaba a ver cómo ibas hacia ella".

¿Qué se suponía que tenía que decir?

¿Que sabía que había sido él?

¿Cómo?

Soy piloto militar de la Fuerza Aérea soviética.

Vladimir Koleshnik.

Cuando vine...

a Afganistán

entendí que me podía pasar...

cualquier cosa.

"A menudo tenemos que enfrentarnos

al enemigo cara a cara.

Tenemos que disparar a personas no a objetivos.

Tenemos que matarlos.

Ya llevo luchando dos años y aún no sé diferenciar

a civiles de enemigos.

-"Hace seis meses un grupo"

de nuestros hombres cayó en una emboscada.

"Solo cuatro camaradas sobrevivieron.

Imaginaos, cabezas cortadas,

miembros cortados,

cuerpos agujereados con destornilladores

y cuchillos, ojos fuera de las cuencas.

Cuando un amigo muere,

tu primer impulso es la venganza.

Quieres descargar el cargador completo de tu ametralladora.

-"No es que la guerra convierta

a una buena persona en una mala persona".

Puede hacer que una buena persona sea aún mejor

y una mala persona sea aún peor.

"¿Eres capaz de matar a alguien?

En una calle de Moscú seguramente no.

La diferencia es que allí

no los percibes como seres humanos.

Se convierten en criaturas abstractas"

que no son iguales a ti.

Así puedes matarlos.

El sonido de los tiros desde ambos lados

es ensordecedor,

y puedes llegar a perder tu estado normal.

Pero al mismo tiempo es emocionante,

esas ganas de combatir contra el enemigo.

Si nos matan, nos hacen mártires y vamos al paraíso.

"Así que salimos ganando.

Si matamos al enemigo, alcanzamos la gloria".

Por tanto no hay derrota y no hay miedo.

Más de un millón de personas murieron en esa guerra.

Más de 200 000 personas resultaron heridas

o lisiadas,

sin piernas o manos.

Y miles de personas se convirtieron en refugiadas

delante de mí, se fueron a otro país.

-"Los campos de refugiados en crecimiento

de la zona pakistaní de la frontera

ofrecen una prueba irrefutable de la crisis que continúa.

Desde la invasión soviética de Afganistán en 1979,

cerca de tres millones de afganos

han atravesado la frontera de Pakistán

que no tiene ninguna vigilancia".

Con cinco millones de refugiados,

tres en Pakistán, dos en Irán,

y el resto que se queda en el interior,

se convertía en una masacre para el que se quedaba.

La gente que no había huido

era porque estaba demasiado lejos de la frontera

y eran demasiado pobres. Es muy caro irse.

"Estaban los heridos civiles

y los heridos de combatientes afganos.

Había heridos civiles

y, sobre todo, niños a los que les faltaba un brazo

o una mano.

Se convertían en una carga para la sociedad.

Porque a un muerto se le llora,

pero un discapacitado"

perjudica a toda la familia.

No va a mejorar.

¿Sus piernas no van a mejorar? -No.

¿Y el resto está bien?

El resto está bien,

pero se quedará paralítica.

No volverá a andar.

-"Hablé con muchos refugiados que iban de camino a Pakistán.

Habían pasado

por un paso montañoso muy, muy complicado".

Los niños se veían obligados a caminar.

Los hombres llevaban a cuestas a sus hijos.

Era una visión penosa.

"Dormían en los pasos de montaña

durante la noche y, claro, morían congelados.

Ahí es donde ves el impacto de la guerra".

Siempre veías tumbas y más tumbas

de personas que habían muerto.

La vida es peligrosa en Afganistán.

He tenido que escapar de Afganistán,

de nuestro amado país para ir a Pakistán

con nuestro hermano y el hermano musulmán.

Incluso yo viví personalmente todo eso

y a veces pienso en la capacidad que tiene

el ser humano,

en la resiliencia que puedes acabar teniendo.

¿Qué capacidad tienes de digerir todo esto?

Y creo que deberíamos explotar, deberíamos acabar hechos...

pedazos por tanto... dolor.

Cuando Afganistán estaba bajo la ocupación soviética,

las noticias sobre el sufrimiento humano

llegaron a los señores de la guerra musulmanes.

Había chicos que querían venir a ayudar a los Afganos

a luchar contra los soviéticos.

-Tenía 23, 24 años en esa época.

Vivía en el oeste de Argelia.

Leí que Afganistán estaba ocupada

por el Ejército Rojo soviético

y que los musulmanes

teníamos que ayudar a nuestros hermanos de Afganistán

a liberar su tierra.

Afganistán se hizo muy famoso en el mundo árabe.

Y todo el mundo empezó a pensar en cómo unirse a la contienda,

cómo ayudar, cómo ir.

-"Empecé a cruzarme con árabes

en Peshawar".

Había saudíes muy ricos

que venían desde los Emiratos

y literalmente traían maletines llenos de dinero.

"No era ayuda militar al principio,

sino humanitaria".

Era para construir clínicas, escuelas y mezquitas.

Sobre todo mezquitas.

"Incluso Bin Laden comenzó con una causa humanitaria".

Me encontré con Osama Bin Laden

totalmente activo en Peshawar.

"Recuerdo que había dos hostales

para darle la bienvenida a los árabes cuando llegaban"

antes de mandarlos al interior de Afganistán.

Osama Bin Laden

era quien daba el dinero para el alquiler,

gastos, un coche para llevar la compra,

para llamar por teléfono, las facturas.

Y siguió haciendo eso

hasta finales del 87.

En Peshawar los árabes llegaron hasta los refugiados afganos

y reclutaron a los hombres más jóvenes.

Todos esos árabes que estaban involucrados, porque yo lo vi,

los entrenaban para ser extremistas.

"En todos los campos construían madrasas,

lo que llaman escuelas religiosas.

Las familias afganas llevaban a sus niños varones"

a esas madrasas

para que recibieran educación y alimento.

"Los mantenían allí,

los segregaban, los formaban, les lavaban el cerebro".

Fueron los que se convirtieron en talibanes.

Sin una educación, sin una educación formal.

¡Dios es el más grande!

¡Dios es el más grande!

¡Dios es el más grande!

¡Dios es el más grande!

¡Larga vida al islam!

¡Larga vida al islam!

Lucharé hasta que llegue a mi objetivo

de correr hasta donde rugen las batallas.

Me da igual que me decapitéis

o que se derrame mi sangre.

Con cada gota de mi sangre

brotará otro muyahidín.

La gente llama a alguno de ellos fanáticos,

pero todos llevamos a un fanático en nuestro fuero interno.

Si traes a 120 000 soldados soviéticos,

matas a un millón de personas

y hieres a un millón y medio

y obligas al exilio a cinco millones de personas,

puede que tú también te hagas un poco fanático.

Hemos llegado al distrito de Maruf y arrestaremos a los comunistas.

Con la ayuda de Dios

detendré a 50 o 100

y los decapitaré a todos.

La política siempre está contaminada.

Y los países involucrados

"eligieron al grupo de personas más conservadoras"

y las formaron y las convirtieron en monstruos

solo para librarse de la URSS.

-"Quedó claro que no íbamos a ganar esa guerra".

Cada día veía cómo venía el camión.

Metía los cadáveres dentro.

Los clasificaban y los metían en cajones.

Pero yo no podía poner eso en el periódico.

Hasta el último día de la guerra la regla era:

"Un muerto y dos heridos por reportaje".

En 1986

Moscú admitió que era imposible

ganar contra un ejército de guerrilla,

que tenía el apoyo de la población

y a quienes suministraban bienes Occidente y el mundo árabe.

Es imposible ganar una guerra

contra el pueblo, imposible.

Sobre todo en una guerra partisana.

Esa misión no es para un ejército.

Fue el nuevo líder soviético Mihail Gorbachov

quien finalmente buscó la salida de la trampa afgana.

La contrarrevolución y el imperialismo

han convertido Afganistán en una herida sangrante.

Nuestro objetivo en el futuro próximo

es devolver a casa a las tropas soviéticas

actualmente destinadas en Afganistán.

Para el presidente de EE. UU. Ronald Reagan

la URSS era el Imperio del Mal.

Con el sufrimiento del ejército soviético

Reagan vio la oportunidad

de darle al enemigo el golpe de gracia.

Aumentó el apoyo estadounidense

a los luchadores por la libertad afganos.

Cuando apoyamos al pueblo afgano,

acabamos atrapados

y ennoblecidos en su lucha por la libertad.

¿Y no es eso lo que siempre ha defendido EE. UU.

y lo que debería defender en 1986 y en el futuro?

-Hasta ese momento

creo que la política estadounidense

era sangrar a los soviéticos,

luchar hasta que no quedara ni un afgano.

"Y Ronald Reagan tenía un sentido de la moralidad,

de lo que está bien y de lo que está mal y esas cosas".

Decidieron que ya no iban a luchar hasta que no quedara ni un afgano.

Iban a darle lo que necesitaran para ganar.

"El director de la CIA dijo:

'Os daré 1000 millones de dólares este año.

'¿Creéis que es suficiente?'".

¿Cómo iba a saber yo si 1000 millones era suficiente?

No lo sabía

Le dije: "Déjame intentarlo".

"Y así la CIA empezó a mover el tema de Afganistán.

Fue un poco como..."

"Paciencia los cojones, vamos a salir y a matar rusos".

"Los muyahidines

habían sido masacrados

por los aviones de combate soviéticos"

y no podíamos darles nada que fuera efectivo.

Así que les dijimos:

"Os vamos a dar misiles Stingers".

-Los Stingers eran los misiles aéreos más efectivos.

"Eran ligeros,

eran transportables".

No era difícil aprender a usarlos. Te los ponías al hombro,

salía el misil y el avión caía.

"Con el primer disparo le dijimos a los rusos:

'Ya no sois los reyes del aire, podemos pararos'.

Y ese fue el principio de su derrota".

Cuando los soviéticos negociaban la retirada,

la vida en Kabul se volvió insoportable.

Los muyahidines prácticamente sitiaron la ciudad.

Empezaron a escasear el combustible y la comida

y cada vez más personas querían huir.

Hoy la Unión Soviética ha acordado formalmente

sacar sus tropas de Afganistán.

La mayoría estaban felices de volver a casa.

"Todo el mundo soñaba con irse a casa".

Punto.

-"¿Quieres librar una guerra?".

Ve al bando de la resistencia

y siempre ganarás, ellos no pierden.

"¿Qué coste tuvieron los esfuerzos de la CIA

en un período de diez años,

de diciembre de 1979

a febrero de 1989?".

Cinco o seis mil millones de dólares.

Cinco o seis mil millones de dólares

es lo que cuesta hoy un mes de nuestras fuerzas en Afganistán.

Un mes sin posibilidades de ganar.

Un mes.

En 1989

la expedición soviética a Afganistán finalmente terminó.

Diez años después de empezar.

El gobierno comunista de Kabul se quedó solo para enfrentarse

a una nación dividida

y a una economía hecha polvo.

La guerra dejó 15 000 muertos en el bando soviético

y se estima que un millón de víctimas afganas.

Pero la retirada de los soviéticos

no puso fin a la guerra en Afganistán.

En las negociaciones de Ginebra

sobre la retirada soviética de Afganistán

los muyahidines no estuvimos.

¿Por qué?

"Moscú y Washington se sentaron a decidir sin nosotros".

Una vez más fuimos un peón en el juego

entre Washington y Moscú.

Contra todo pronóstico

los muyahidines resistieron

contra el poderoso ejército soviético

durante diez largos años.

Se prepararon entonces

para invadir al gobierno comunista en Kabul.

Pero los conflictos entre los comandantes

abrirían el próximo capítulo oscuro en la historia del país.

El día que vi cómo los tanques soviéticos

dejaban Afganistán...

"Cuando vi la trasera de los tanques

saliendo de Afganistán,

fue el día que pensé que era"

un sueño hecho realidad.

Pero...

inmediatamente me sentí entre la esperanza

y el miedo.

-"Vimos al último soldado soviético salir del país".

Empezamos a decir: "Dios mío, por fin".

"Por fin se han ido y hemos ganado la guerra".

"Se ha cerrado un capítulo y comenzará uno nuevo".

Pero uno bueno.

"Nos sentimos libres".

Fue como volver a respirar, como recuperar el país.

"Pero pasaron muchas cosas malas".

No fue el final del camino para el pueblo afgano.

(Música dramática)

Si el objetivo de los estadounidenses

era crear una especie de Vietnam para los rusos,

"entonces lo consiguieron".

Pero hubo consecuencias.

Sí, la Unión Soviética cayó,

pero entonces surgió el ISIS.

El ISIS surgió de Al Qaeda,

que apareció entre los talibanes.

Los talibanes fueron consecuencia de los muyahidines,

propiciados por la CIA, por EE. UU.

"La Unión Soviética tiene gran parte de la culpa,"

pero la misma culpa tienen los EE. UU.

(Música dramática)

Afganistán. La tierra herida - Episodio 2: Yihad - Ver ahora

Afganistán en la actualidad

Lo que ha pasado en Kabul es confuso pero no sorprendente

Lo que ha pasado en Kabul es confuso pero no sorprendente” sobre todo para los periodistas que han estado en Afganistán en los últimos años, dice Mayte Carrasco. Los talibanes ya tenían el control en muchas zonas del país. Además, hace años que los afganos huyen para refugiarse en zonas seguras como Europa y muchos han muerto en el mar. Aunque lo que sí le ha sorprendido a la reportera es la velocidad en que ha sucedido todo.

“El terrorismo internacional está más vivo que nunca”, afirma Carrasco. La directora cree que el ascenso al poder de los talibanes en Afganistán es una victoria que ha insuflado entusiasmo en las filas radicales pero que va haber una lucha de poder entre ellos y con otros grupos terroristas.

No recomendado para menores de 7 años Afganistán. La tierra herida - Episodio 3: Talibanes - Ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad RTVE.

El día que los soviéticos se retiraron de Afganistán

fue un día muy, muy especial para todos los afganos,

incluido yo.

Habíamos esperado mucho tiempo

a que el enemigo nos dejara en paz.

Sin embrago hubo una cosa que me llamó la atención,

fue que estaban contentos.

Eso significaba que los soldados

tampoco querían quedarse en Afganistán.

Querían dejar de matar y de morir.

Pero pronto nos vimos otra vez encerrados.

Atrapados

y asediados por la guerra

una muy desagradable.

(Música)

AFGANISTÁN La tierra herida.

Talibanes.

Durante diez años los afganos vivieron bajo la ocupación

la Unión Soviética desplegó más de 600 000 soldados

para controlar el país.

Y aún así durante la ocupación soviética

en este momento la ciudad de Kabul había mucha normalidad,

la gente vivía muy tranquilamente

no había muchas dificultades.

Recuerdo cómo estudiábamos, cómo íbamos al colegio,

nuestra casa.

Todo el mundo desde la azotea de sus casas

volaban las cometas de todos los colores en Kabul.

Tampoco era muy consciente de la guerra

porque pensaba que mi país está sufriendo la guerra,

pero a mí no me tocará está lejos,

allí en pueblos, provincias,

¡pero en mi casa, el trabajo de mi papá, no!

Las tropas soviéticas entraron en Afganistán en 1979

para apoyar al gobierno comunista contra una guerrilla islámica.

Todos: ¡Dios es grande!

Kabul era relativamente seguro,

pero en las provincias la guerra fue brutal.

Miles fueron arrestados y torturados por los comunistas,

las aldeas fueron destruidas, un millón de personas murieron,

otros muchos abandonaron el país.

Con la retirada soviética

el pueblo de Afganistán esperaba por fin la paz.

Cuando los últimos soldados soviéticos se estaban retirando,

cuando cruzaron la frontera nos sentimos libres,

era como volver a respirar y recuperar el país.

En esa época estaba en la universidad

tenía unos 19 años.

Esa fue la impresión que tuvimos de

vale, este capítulo está cerrado y comienza otro,

el bueno,

uno en el que el pueblo de Afganistán

volverá a disfrutar de su vida

como antes de la Unión Soviética.

El ejército soviético se había ido,

pero en Kabul todavía había un gobierno comunista.

El presidente, el doctor Najibulah vio este momento

como una oportunidad única

para que la nación alcanzara la paz.

Se propuso promover la reconciliación

entre los afganos que habían luchado en ambos bandos:

Los que apoyaban al gobierno

y la guerrilla islámica, los muyahidines.

Cuando mi padre se convirtió en presidente,

la idea era fomentar la reconciliación,

y la palabra, el término, era muy nuevo para mí.

Nunca llegó a casa con su ideología política

y nos adoctrinó.

Le preguntaba, por ejemplo,

¿qué se supone que significa esto?

¿En qué consiste la reconciliación?

Esa era su visión.

Que podríamos seguir adelante y tener un país pacífico.

Podríamos poner fin a este choque entre yihad y comunismo.

Hay una diferencia entre las ideas tradicionales y las progresistas,

¿Cómo incorporamos a las mujeres?

¿Cómo integramos a los comandantes y a los soldados?

Vengan, siéntense conmigo, trabajaremos juntos.

Mi padre decía que la historia demostraría algún día

que defendían una causa justa.

Lo que el pueblo de Afganistán necesita

es más solidaridad

y ayuda económica.

No más bombas y armas.

Los muyahidines habían derrotado al temible ejército soviético

ahora querían instaurar una república islámica,

querían el poder.

en 1992 comandantes muyahidines como Massoud,

preparaban a sus hombres para el último paso,

la conquista de Kabul.

Todos esperábamos llegar a Kabul algún día.

Nuestros sueños, nuestras conversaciones,

nuestros recuerdos, los deseos de todos los combatientes.

¿Cuál es nuestro objetivo? Kabul.

¿Qué queréis de dios? A Kabul.

¿Con qué soñáis? Con Kabul.

Tras la caída de la Unión Soviética en 1991

Moscú cortó todo el apoyo al gobierno afgano.

El nuevo liderazgo ruso no tenía miedo

a que los muyahidines tomasen el control en Kabul.

El presidente Najib quería hablar con nosotros, pero no hablamos,

dijimos: No, váyanse.

Estaremos en Kabul.

De lo contrario los expulsaremos.

Era abril del 92, estábamos muy cerca

a unos 5 km de Kabul.

El comandante Massoud dijo:

Este es el mejor momento para ir.

Massoud, el llamado "León de Panshir"

se había convertido en un icono de la guerrilla afgana.

A pesar de que la prensa occidental lo alababa

como el Che Guevara afgano

es solo uno de los muchos comandantes muyahidines.

Todos querían ser los primeros en tomar Kabul.

Kabul. -¿Sí? -Sí.

¿Hoy y ahora? -Hoy y ahora.

El caos era algo increíble de ver.

¡Dios mío! ¿Es el día de la resurrección?

Ropa sucia, barbas hasta el ombligo,

la cara llena de polvo, pero una sonrisa en los labios.

A finales de abril de 1992

Kabul estaba en manos de los muyahidines.

La era del Afganistán comunista había terminado.

El pueblo sabía que eran los muyahidines

era impensable que el 80 % de la sociedad y los ciudadanos de Kabul

fueran a darles la bienvenida.

Fue como una boda por toda la ciudad

felicidad por todas partes.

Recuerdo la primera vez que vi a un muyahidín.

Fue una pesadilla.

Un hombre con el pelo muy largo

al final del pelo llevaba balas.

La ropa muy sucia,

las manos sucias con las uñas largas

y en lugar de un kalashnikov llevaba cuatro.

Dos de un lado y dos del otro.

Nunca había visto a alguien así, fue como una pesadilla.

¿Qué clase de humano es este?

Recuerdo que un día viene mi padre muy nervioso a casa,

y le dice a mi mamá: Tenemos que quemar todos los libros que tengo.

Ahora entran los muyahidines, estaban en contra de los comunistas

mi papá sabía leer ruso;

encendieron el tandoor, el horno donde se cocina pan

y mi papá cogía todos sus libros

mi pobre madre cogía de los armarios se lo entregaba a mi papá

y mi papá miraba los libros por última vez, los abría

ojeaba los papeles de los libros y los quemaba

y lloraba.

Cuando mi padre decidió que teníamos que irnos

yo ni siquiera sabía que me iba.

Cuando nos fuimos de vacaciones fue la última vez que vi a mi padre.

Me despedí, me subí al coche él me miró y dijo:

Ni siquiera me has dado un abrazo.

Luego me dijo, asegúrate de aprender muy bien inglés,

tienes que volver para ayudarme con eso,

así que dije vale y eso fue todo.

No le volví a ver.

"Hoy llegan informes contradictorios desde Afganistán

sobre el paradero del presidente Najibulah.

Anoche varios cientos de soldados que desertaron del gobierno

tomaron el control del aeropuerto de Kabul.

Han comunicado que han impedido que Najibulah abandonara la capital

Ahora se cree que está refugiado

en la oficina de las Naciones Unidas en Kabul

y que ha dimitido de todos sus cargos en el gobierno".

Lo detuvieron en un puesto de control

y uno de los soldados que estaba allí le dijo: Mira,

creo que hay un plan para deshacerse de ti.

Entonces mi padre fue a la ONU y ya está.

La incertidumbre de no saber lo que iba a pasar mañana

comenzó a partir de ahí.

"Más tarde, ese mismo día, un reportero de la BBC

tropezó con lo que quedaba del gobierno afgano.

El ministro de Exteriores y portavoz del gobierno hizo

su última declaración oficial en los medios de comunicación".

¿Desde hoy este gobierno está acabado? -Ha terminado, sí.

¿Y qué van a hacer ahora?

Ahora vamos a preparar la ceremonia de entrega de poder, sí.

Los aviones, tanques, ministerios, el palacio, la radio,

la televisión del gobierno afgano, todo, ¡qué victoria!

Todo eso es nuestro ahora,

somos los nuevos gobernantes, esto es nuestro.

Este es el despacho de Najibulah, el presidente de Kabul,

¿dónde está? En la ONU, refugiado.

Pero la celebración duró poco.

Una vez en Kabul los comandantes muyahidines

comenzaron a enfrentarse por el poder.

Cuando las tropas de Massoud entraron en la capital,

la parte sur de la ciudad fue ocupada por otra facción

su líder había fundado el primer partido islámico de Afganistán

y quería ser el próximo presidente.

Hekmatyar.

Deja que te explique,

hasta la ocupación soviética en Afganistán,

nosotros éramos el único movimiento que luchaba,

la yihad contra el comunismo.

No había otro partido islámico en Afganistán.

"El líder de Hezbi Islam Hekmatyar

ha rechazado varios planes de gobierno de transición

y ha llevado adelante su amenaza de invadir Kabul".

Este es el momento más crítico hasta ahora

hay hombres de Hekmatyar que han ocupado el palacio presidencial

Diferentes comandantes muyahidines acordaron

formar un gobierno temporal.

Massoud fue nombrado ministro de Defensa,

pero Hekmatyar rechazó el acuerdo.

En la rueda de prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores

el comandante dijo: La guerra aún no ha terminado

estamos bajo los misiles de los enemigos,

El gobierno envió cinco aviones a bombardear mi casa

disparando 32 misiles.

Así que les di permiso a los muyahidines

para atacar el palacio presidencial.

Fue un claro aviso de que todos los actos de agresión enemiga

serían repelidos con fuego.

Pero decidimos que ningún civil debía ser el blanco,

no atacamos a ningún civil.

Lanzaron muchos más misiles durante la guerra civil,

empezando por Hekmatyar y siguiendo por Massoud.

Ambos se enfrentaron.

Hekmatyar pertenecía al mayor grupo étnico afgano

los pastunes

que gobernaron Afganistán durante siglos.

Massoud pertenecía a la minoría tajika.

En este país multiétnico

las rivalidades entre diferentes grupos agregaban leña al fuego.

Kabul se convirtió en un campo de batalla.

Sus habitantes quedaron a merced de los combatientes.

Nos usaban para matar uno a otro

es como dos personas cobardes que se hacen guerreros

en lugar de ir de una frontera a otra

cogían niños civiles, mujeres civiles

se escondían en casas de gente civil.

En mi país tenemos muchos desiertos, muchas montañas,

podían ir allí y matarse uno al otro, pero no,

los civiles teníamos que sufrir.

Yo estaba esperando en esta habitación a mi madre

con una revista de dibujos de cómic,

estaba mirando con mucha curiosidad estas imágenes

y cayó una bomba justo en la habitación donde estaba yo.

Me quemé con esta bomba.

Los médicos que quedaban solamente curaban

a los que según ellos se podían curar.

Y ya está.

Y mi caso para ellos no era posible que sobreviviera.

Mi mamá iba por casas, buscaba algodones, cojines,

y los quemaba.

Cogía las cenizas de estos algodones del hospital

y los metía en todos los agujeros de mi cuerpo

para que no saliera sangre.

Mi cuerpo lo curó mi madre.

En el mes de mayo había una guerra

con horario de oficina.

Comenzaba a las ocho, ocho y cuarto de la mañana

con un pequeño descanso sobre el mediodía

y terminaba a las siete y cuarto de la tarde.

A tiempo para la oración de la noche.

Rezan para expiar sus crímenes,

para ser perdonados por haber matado a gente,

son muy conscientes de ello.

Me preguntó: Comandante, ¿dónde están nuestros aliados?

Los que nos ayudaron durante la guerra contra los soviéticos,

las fuerzas de la OTAN, los líderes de la OTAN,

América, Alemania, Francia, Italia, España,

¿dónde están?

No lo sé.

"Hoy Kabul cae en desgracia

Kabul aislado del mundo, abandonado por los occidentales.

La embajada británica, cerrada.

La embajada de Estados Unidos, cerrada.

La embajada francesa, cerrada.

Mi sensación es que la ONU y las potencias occidentales

solo se interesaban por Afganistán mientras luchábamos contra la URSS

contra el comunismo,

ese era el enemigo común, pero luego

perdieron todo interés y nos abandonaron.

Aunque Afganistán siempre se vio como fuera del alcance,

ya habían comenzado a pelearse a tiros.

En parte el departamento de estado creía

que no se podía luchar para ayudarles.

Así que nos fuimos.

Regresé a Washington para informar al presidente,

entonces era H. W. Bush

estábamos en el despacho oval y le dijeron

recuerda que Milton estaba en Afganistán

y el presidente Bush dijo ¿Afganistán?

¿Pero eso todavía continúa?

Y yo dije: Sí, todavía continúa.

El vacío que dejaron en Afganistán las superpotencias de la Guerra Fría

lo llenaron los países vecinos.

Hekmatyar, por ejemplo, recibió apoyo de Pakistán,

mientras que Massoud recibió ayuda de la India, entre otros.

Nadie quería que Kabul cayera en manos enemigas.

¿Por qué hay peleas, por qué?

¿Por qué hay guerra en Afganistán?

¿En Afganistán? No sé por qué, es entre comandantes.

Nosotros somos soldados.

Vivíamos en los subterráneos de nuestras casas,

en lugares muy pequeños, meses, sin comida, sin agua,

y ellos cuando entraban hacían lo que les apetecía contigo

cogían mujeres, cogían niñas los llevaban,

los mataban delante de su familia.

Hacían lo que les apetecía

y no había nadie que les dijera ¿por qué?

Antes había un mínimo de dignidad, cierta moralidad,

pero eso, por desgracia, ya no existe.

¿Cuánto tiempo va a durar?

Esto no es vida, es una vergüenza.

La ciudad fue sitiada.

Quien tenga documentación que la guarde.

Muy rápidamente la población comenzó a morir de hambre.

¿Debo robar o atracar? Mis hijos tienen hambre.

Necesito que alguien me preste dinero

Necesito que alguien me preste dinero nadie me ayuda.

La mayoría de las veces me gustaría

poder borrar de mi memoria

parte de mi vida porque es muy desagradable.

Estaba embarazada de mis primeros hijos

cada vez que había sonidos de misiles o disparos

me ponía las manos así,

era como "estoy aquí os protejo no os preocupéis"

Todo irá bien.

No eran ni un avión ni dos,

se oía un sonido y luego bum, sonido y bum.

Para una mujer embarazada este tipo de estrés

y de miedo suponen un gran riesgo.

Intenté que sobreviviéramos mis hijos y yo en un hospital,

por llamarlo así.

Pero di a luz y estaban sanos,

respiraban y lloraban, eran muy pequeñitos.

La enfermera me ponía algo en la mano y un par de minutos después

me ponía otra cosa y yo preguntaba,

¿dónde están mis hijos?

Mi marido vino llorando y dijo: han muerto.

Nunca se lo perdonaré.

Nunca.

Y creo que la historia los juzgará.

Pero yo como individuo nunca lo haré.

Porque destruyeron nuestro sueño, no solo un país,

sino la esperanza que teníamos el amor que sentíamos por ellos.

El sentimiento, la comprensión eran héroes,

esperábamos a verdaderos héroes, tengo que verlos,

tengo que conocerlos, tenían que venir

a librarnos del dolor que teníamos, pero luego, no.

Fue traumático.

Cuando vives guerra tú puedes convertirte como un animal salvaje,

dejar de comer a otro para salvar tu vida.

Es bien cierto cuando dicen

los humanos somos lobos de uno a otro, es cierto.

La guerra te cambia todo.

Miles murieron en la guerra civil Kabul fue devastada.

Massoud y Hekmatyar fueron acusados de crímenes de guerra,

pero a día de hoy ninguno ha asumido la responsabilidad

ni ha sido juzgado por crímenes contra civiles.

Esta falta de justicia es una de las razones

por las que las heridas de Afganistán

han permanecido abiertas durante tamto tiempo.

Qué podíamos hacer el comandante Massoud y yo durante la guerra

para detenerla.

No puedo decir que estuviéramos cien por cien en lo cierto, ¿sabes?

Nadie acierta del todo, somos humanos, somos egoístas.

Pensábamos diferente, así que nos enfadamos,

y cuando te enfadas pierdes la cordura.

Permítanme corregirles,

nunca hemos tenido una guerra civil en Afganistán.

Las guerras en Afganistán siempre nos han sido impuestas por forasteros.

Todas las facciones recibieron ayuda del exterior,

pero Pakistán estaba particularmente ansioso

por influir en la política afgana.

Con un conflicto duradero con la India

y la acogida de millones de afganos en su país

Pakistán necesitaba un gobierno aliado en Kabul.

En 1994 la guerra se estancó cuando apareció un nuevo movimiento

los estudiantes del islam, los talibanes.

Todo comenzó cuando los clérigos de Kandahar se reunieron

y decidieron restaurar el orden.

Los talibanes crecieron rápidamente y Pakistán decidió apoyarlos.

Lo que hicimos fue sentarnos

y consultarlo entre todos

con un objetivo principal que era

el de crear un gobierno fuerte

que sirviera sobre todo al pueblo.

Los afganos de a pie nos llamaron buenos hombres de fe,

se quejaban de la destrucción,

de todos los asesinatos y robos.

Así que nosotros, los talibanes hicimos un levantamiento

y un movimiento contra todos los grupos muyahidines.

Según cuenta la leyenda,

su primera acción fue capturar a un violador y colgarlo.

Los talibanes eligieron como líder a un hombre de fe

que había luchado contra los soviéticos.

Mulá Omar.

"Se considera un momento clave para la nación afgana.

Mulá Omar ha mostrado el manto santo del profeta Mahoma

a la multitud.

Se guarda en Kandahar

y solo se muestra en momentos de crisis.

La última vez hace 60 años.

La gente ha arrojado sus turbantes para tocar el manto

y ser bendecidos por él.

Es como estar en una gran ceremonia religiosa en la Edad Media.

Decían y predicaban

que traerían justicia.

Era un bonito eslogan.

Las palabras eran preciosas y la gente estaba sedienta,

estábamos muy sedientos de justicia.

Prometiendo el orden y la paz

los talibanes se ganaron el apoyo de una población beligerante.

Pero la clave decisiva para su ascenso vino de Pakistán.

Miles de jóvenes que habían crecido en campamentos de refugiados

habían sido entrenados, armados y enviados a Afganistán

para unirse a la lucha.

Mi primer encuentro con un talibán fue en Pakistán.

Estaba decidido a luchar hasta el final para llegar a Kabul

y liberar al pueblo de Afganistán de las manos de gente como nosotros.

Pensaba que algún día los talibanes llegarían a Kabul,

yo, sinceramente, no me lo creía.

Pregunté, ¿quién os da dinero, armas, entrenamiento?

Y dijo, Dios.

Con la ayuda de Pakistán y la simpatía del pueblo

los talibanes se hicieron imparables

y se dispusieron a tomar Kabul.

Los talibanes tardaron dos años en invadir todo el país

porque los talibanes son los estudiantes de la religión,

los clérigos, ¿no?

Y nadie quiere combatir contra los clérigos.

Massoud y Hekmatyar resistieron un poco en Kabul,

pero al final tuvieron que retirarse, ¿por qué?

Porque los mismos, sus propios combatientes no querían

enfrentarse a los talibanes.

Los señores de la guerra solo tenían dos opciones:

Rendirse o irse.

Recibí una llamada, era el comandante Massoud.

Los talibanes han entrado y están en Kabul.

¿En serio? -Sí.

¿Te has sido de Kabul? ¿Te han derrotado?

-Llámalo como quieras.

Massoud regresó a las montañas

donde una vez luchó contra los soviéticos.

Otros comandantes tuvieron que escapar al extranjero.

Traté de ir a otro lugar, pero no fue posible.

Tuve que ir a Irán.

En Kabul permanecía el último presidente comunista,

el doctor Najibulah.

Durante los últimos cuatro años

los muyahidines lo habían tenido como rehén

en un complejo de la ONU.

Invitamos a cenar a un caballero irlandés

que estaba a cargo de la seguridad en la ONU,

porque tenía cartas de mi padre.

Tenía una visión muy positiva de la situación.

Decía que habría un cambio.

Que llegaría el fin de la era de los muyahidines.

y recuerdo que le pregunté

¿Eso significa que él saldrá? Y dijo sí,

esperamos que su padre salga muy pronto.

El pueblo estaba sufriendo una guerra civil terrible.

Cuando los talibanes llegaron fue increíble cómo los recibieron

los afganos.

Mi madre súper emocionada,

qué bien que vienen talibanes, la guerra va a terminar

vamos a tener paz.

Lloraba de emoción de decir talibanes vienen,

los talibanes van a salvar la vida de la gente

y la guerra civil va a terminar.

En solo dos años los talibanes lograron conquistar Kabul,

ahora ellos eran los gobernantes de Afganistán.

"La capital afgana, Kabul, está controlada por los talibanes

Durante la noche han sacado al presidente Zahir Mohammed Najibulah

del complejo de las Naciones Unidas,

le han golpeado, disparado y su cuerpo cuelga de un poste".

Su acción contradecía el mensaje.

Decían que harían justicia, pero

el expresidente queda asesinado sin ella,

sin un juicio.

En muy poco tiempo los talibanes cambiaron completamente Kabul.

La televisión, la música y otras formas de entretenimiento

fueron prohibidas.

Incluso volar cometas, un juego popular en el país,

estaba prohibido.

Imponen su propio fundamentalismo feroz,

cuelgan televisores en las calles como advertencia a los pecadores.

Cortan las cabezas de los ídolos.

Cuando llegaron los talibanes la guerra civil se terminó,

nos trajo paz, pero nos quitó la libertad.

Es que un país en paz sin libertad no es un país.

La mayoría de las nuevas leyes estaban dirigidas a las mujeres,

para ellas Afganistán se convirtió en una prisión.

Las mujeres no pueden salir de su casa,

tienen que ir tapadas, no pueden trabajar,

no pueden estudiar.

En sus casas no entraba nadie.

Estoy en segundo curso en la escuela Madralay

estamos muy tristes porque los talibanes

cerraron nuestra escuela después de la revolución islámica

Nos entristece que hayan cerrado la escuela

y que sigamos siendo analfabetos.

Los que violaban las leyes eran severamente castigados.

Cuando los talibanes me golpearon en la calle

fue

fue muy duro.

Llevaba el burka apropiado

escondía mis hermosas manos con las uñas pintadas

para que no me las vieran.

Me golpearon y me dijeron que por qué estaba en la calle

sin un miembro masculino de mi familia,

sin mi mahglan.

No es que yo fuese muy problemática, pero me encanta responder.

Dije: He intentado conseguir uno,

en el mercado de segunda mano, pero no había.

Y entonces me golpearon aún más.

En medio de la calle frente a unos 400 ojos

o 500 sin razón.

Inmediatamente después de ese castigo

oí como una llamada: "¡Despierta, despierta!

Y desperté.

Me hice profesora de la escuela clandestina,

cogía a las chicas y les decía: Esto no es lo que sois,

cuando tenía vuestra edad jugaba muy bien al baloncesto,

era buena en voleibol,

escuchaba la música que quería

y se me daba muy bien escribir.

Ellas me miraban muy extrañadas,

¿cómo es posible?

¿En serio es posible?

¿Llevabas falda? -Sí.

¿Nunca te cubrías la cabeza? No, era normal.

Afganistán es un país, una tierra de gente muy fuerte, muy potente,

porque si han montado estos años de guerra

es la potencia que tienen, ¿no? la gente.

Había gente que se había escondido en estos subterráneos,

habían puesto un televisor pequeño cogían una pequeña entrada

y tú podías entrar y ver una película

y mirábamos películas de Bollywood.

En las películas de Bollywood no se besan el chico y la chica,

cuando ellos se acercaban y decían para besarse

y todos estábamos así, cuando no se besaban, ¡oh!

y es como aquí cuando he visto la pasión, la gente del fútbol

que cuando no hace gol y toda la gente se exalta,

pues nosotros así saltábamos cuando el chico y la chica no se besaban.

Mi hermano estaba muerto, mi padre estaba enfermo,

mis hermanas eran pequeñas

mi madre que no había trabajado nunca

En ese momento he pensado, vale si las mujeres no pueden trabajar

solamente los hombres pueden,

pues un día voy a vestirme de chico

para buscar un trozo de pan para mi familia.

Yo vivía con mucho miedo, pero vivía,

aprendí todas sus normas de los talibanes,

sabían lo que quieren.

Yo viví todo el régimen de los talibanes

dentro de los talibanes había gente que también eran buenas,

querían paz.

Pero también había gente que tenían solamente eran psicópatas,

y querían matar para acabar con esta vida.

Y esto es porque son personas que han quedado huérfanas

después de la guerra civil.

En mi país han visto morir a sus padres delante de ellos,

sus seres amados muriendo todos delante de ellos

y ellos han crecido diciendo la vida terminó.

Van a matar a gente, tres personas. -¿Por qué?

¿Vas a verlo? -¿Qué?

¿Vas a entrar a verlo -No. ¿Por qué no?

Yo he venido a jugar al fútbol.

Un día anunciaron que van a hacer una ejecución

esto va a ser en el estadio de fútbol

y nos apañamos para meter una cámara pequeña

para grabar y pudimos meterla.

Ha sido muy grave, si nos pillan es muy grave.

Pero al final lo hicimos y grabamos la imagen,

había casi 30 000 personas mirando lo que estaba pasando.

Ha sido chocante para mí.

Al final le pregunto a uno de los talibanes, oye

la gente va eliminando la sentencia de muerte en casi todo el mundo.

¿Vosotros por qué esta insistencia en la pena de muerte?

Me dijo que es que esto viene en un texto del Corán.

O sea que la ley de ojo por ojo diente por diente.

Segunda razón es la tradición afgana.

El afgano tiene que tomar la revancha.

Es como cuando un médico pone una inyección a un niño.

El niño no sabe que es por su propio bien,

no entiende lo que es bueno o malo.

A él le da miedo la inyección, duele al principio,

pero luego te acostumbras.

Cuando nos decían ahora vais allí y ver

aceptábamos que ahora vamos a ver a esta persona cómo muere

o esta mujer cómo muere

porque seguramente el siguiente soy yo.

Y así, con este miedo, con este dolor íbamos y nos sentábamos

y mirábamos ese dolor pensando que esto me va a pasar mañana.

A medida que iba creciendo tenía muchos problemas

como yo físicamente cambiaba como mujer

pero siguiendo siendo hombre.

Al principio llevaba una navaja en mi bolsillo,

pensaba que si los talibanes me cogen,

ellos me van a lapidar,

pero antes de lapidarme yo tengo que hacer algo

para terminar con mi vida,

pues pensaba que esta navaja funciona porque claro,

aunque había visto muchas películas en estos cines clandestinos

era pequeña y pensaba que esta navaja tan pequeña me podía matar.

Ahora pienso que no hubiera servido,

era pequeña y pensaba que esto iba a funcionar.

Estamos muy orgullosos de que nos llamen extremistas

por arrastrar a la gente a la mezquita

o decirles que se dejen crecer la barba.

Esa es la ley islámica y la haremos cumplir en Afganistán.

Enviamos hombres a la mezquita,

prohibimos a las mujeres en lugares públicos

y prohibimos otras cosas impuras que van en contra de la ley islámica.

Pues si algunos lo llaman ser extremista, no nos importa.

En 1996 Osama Bin Laden tuvo que buscar un nuevo refugio,

Sudán, donde vivía, ya no podía acogerlo

porque los estadounidenses lo acusaron de terrorismo.

Así que regresó a Afganistán

donde había luchado en la década de los 80.

Encontró un nuevo anfitrión en los talibanes.

En Afganistán lo recibieron los talibanes como huésped.

Huésped quiere decir más o menos

estatus de refugiado político sin derecho.

Pero Bin Laden ignoró el estatus de huésped

y empezó a entrenar a su gente

a entrenar voluntarios que venían de casi todo el mundo islámico

y luego ya los talibanes estaban muy,

digamos muy enfadados con él, pero no han podido hacer nada

por su historia en Afganistán y lo respetaban por esto.

Bin Laden y los talibanes encontraron un enemigo común,

el comandante Massoud

que resistió en el valle de Panshir al norte de Kabul.

"Hoy los talibanes amenazan con entrar en el valle

Massoud está con unos pocos seguidores leales,

la mayoría de sus compañeros han muerto

otros lo han abandonado o traicionado".

Después de las masacres de la guerra civil

Massoud vio las lucha contra los talibanes

y Bin Laden como su redención.

Sintiendo que Bin Laden era un peligro global,

fue por primera vez a Europa con la esperanza

de ganarse el apoyo de los líderes occidentales.

Cuando estuvo en Francia dio un mensaje a Estados Unidos

de que Osama Bil Laden y Al Qaeda serían una amenaza real para todos.

Mi mensaje para el presidente Bush es el siguiente:

Si no le interesa la paz en Afganistán

si no ayuda a los afganos a conseguir la paz,

los estadounidenses y el resto del mundo tendrán problemas.

Esto es una bomba de relojería y algún día se explota

desde marzo escuchábamos un rumor

de que Osama Bil Laden va a dirigir un golpe grande contra los americanos

y va a haber muchas víctimas americanas.

El mundo no escuchó la advertencia de Massoud.

Regresó a Afganistán con las manos vacías.

En septiembre de 2001 Bin Laden estaba listo

para atacar Estados Unidos.

A principios de ese mismo mes

dos hombres fueron enviados a Panshir,

se hicieron pasar por periodistas

y pidieron entrevistar al comandante Massoud.

Vinieron dos chicos, dos terroristas se puede decir de Al Qaeda,

no eran periodistas, pero fingían serlo.

Vinieron con una cámara

y la gente decía que cuidaban muy bien de ella

no se la daban a nadie.

Nos llamaron para la entrevista.

El comandante Massoud y yo fuimos a esa habitación,

yo estaba a su lado.

De las 15 preguntas,

creo que unas ocho o nueve fueron acerca de Osama Bin Laden

¿Por qué hablaste en Francia contra Osama Bin Laden?

¿Por qué no crees en él?

Cuando, mi comandante estaba aquí

cuando fui a decirle ¿cuál es su situación?

¡Bum!

Murió.

Fue asesinado en mi regazo.

"Aún no es oficial, pero hay muchas razones para creer

que el comandante Massoud está muerto

Varias fuentes confirman su muerte".

Abro los ojos, mi mujer estaba allí.

¿Dónde estamos? Estás en Alemania.

Dije, acércate, tu marido se muere.

Si alguna vez te he levantado la voz, lo siento.

Luego llamé a mi hijo,

en ese momento le repetí una poesía de mi padre,

le dije, hijo sé objetivo,

si quieres llevar el uniforme de mi país contra los terroristas

ve, porque la misericordia con el lobo es crueldad con el cordero.

Pero sobreviví.

Y dos días después

Nueva York.

Afganistán. La tierra herida - Episodio 3: Talibanes - Ver ahora

Necesitamos un quinto episodio viendo dónde están ahora los personajes de la serie

¿Qué sabe de los testimonios afganos que aparecen en la serie documental y estaban en el país? Por ejemplo, la exparlamentaria afgana, Shukria Barakza, ha podido huir de Afganistán. “Necesitamos un quinto episodio viendo dónde están ahora los personajes de la serie”, apunta Mayte Carrasco. Mientras tanto nos conformamos con los cuatro episodios de ‘Afganistán, la tierra herida’, que están disponibles gratis en RTVE Play. Además, también puedes ver los dos últimos este miércoles a las 22h en La 2.

No recomendado para menores de 7 años Afganistán. La tierra herida - Episodio 4: Trampa - Ver ahora
Transcripción completa

El copiloto no contesta.

Han apuñalado a alguien en clase business.

Creo que nos han secuestrado.

Acaba de impactar otro contra el edificio.

Acaba de impactar otro. Otro ataque al World Trade.

El 11 de septiembre, los enemigos de la libertad

cometieron un acto de guerra contra nuestro país.

Las pruebas que hemos recopilado

apuntan hacia una organización terrorista

conocida como Al Qaeda.

Hay miles de esos terroristas en más de 60 países.

Los reclutan en sus propios países.

Y los llevan a campamentos en lugares como Afganistán,

donde les preparan en las tácticas del terrorismo.

Si te paras a mirar a las personas que iban en el avión,

que se suicidaron y mataron a más de 3.000 personas en Nueva York,

ninguna era afgana.

Ninguna era afgana. Todos habían estado en Afganistán.

¿Y por qué ocurrió eso?

Porque Afganistán quedó en el olvido.

Y si Afganistán vuelve a quedar en el olvido y aislada,

no hay garantías de que no vuelva a ocurrir.

También puede pasar en el futuro.

AFGANISTÁN, LA TIERRA HERIDA.

TRAMPA.

El auge del fundamentalismo islámico en Afganistán

comenzó a finales de los 60,

cuando la élite de Kabul

abrazó la forma de vida occidental

y los jóvenes soñaban con una revolución socialista.

Pero muchos afganos se sentían incómodos con esos cambios.

La violenta ocupación comunista de 1978

y la represión del islam no hizo más que aumentar esa brecha.

Los muyahidines, los guerreros sagrados,

se plantaron contra el gobierno comunista.

En Afganistán, los leales muyahidines luchan

por establecer un gobierno islámico puro.

Lo que comenzó como insurgencia se convirtió en guerra

cuando el ejército soviético entró en Afganistán

para apoyar al régimen comunista.

La valentía de los muyahidines los convirtió en leyendas.

Recuerdo que de adolescente uno de mis sueños era

que fuéramos a distribuir agua

entre los luchadores por la libertad.

Los muyahidines recibieron apoyo internacional de EE.UU.

además del mundo musulmán.

En los años 80, Osama Bin Laden vino a Afganistán

a unirse a la guerra contra los soviéticos ateos.

La política siempre está contaminada.

Y los países involucrados

eligieron al grupo de personas más conservadoras y las formaron

y las convirtieron en monstruos

solo para librarse de URSS.

¡Alá es el más grande!

En 1989, tras diez años de combate,

el ejército soviético se retiró de Afganistán.

Murieron un millón de personas en esa guerra,

millones de personas se convirtieron en refugiadas.

Los muyahidines habían ganado.

Pero en lugar de construir la paz, lucharon entre sí por el poder.

Destruyeron gran parte de Kabul y el resto del país.

Los luchadores de la resistencia de los 80

se convirtieron en los señores de la guerra de los 90.

Sí, lo destrozaron.

Los muyahidines destrozaron el sueño de la nación.

En 1994, surgió una nueva fuerza: los talibanes.

Una milicia liderada por clérigos

y formada por jóvenes hombres criados en campos de refugiados.

Con el apoyo de Pakistán, vencieron a los señores de la guerra

En 1996, los talibanes gobernaban el país.

El pueblo había sufrido en la guerra civil.

Cuando llegaron los talibanes,

aunque parezca increíble, los afganos les dieron la bienvenida.

Los nuevos gobernantes trajeron la paz,

pero llevaron a cabo una estricta interpretación

de la ley islámica.

Se prohibió el alcohol y los deportes,

cerraron los cines.

Segregaron a las mujeres.

¿Dónde está tu pariente masculino?

¿Por qué se te ven los pies o las uñas?

¿Por qué tu burka es tan corto? ¿Por qué se te ven las manos?

Todas las mujeres de Afganistán

vivían en una mazmorra oscura, incluida yo.

La época más terrible para el pueblo afgano,

sobre todo para las mujeres, fue la época talibán.

Los que violaban la ley eran duramente castigados.

En el nombre de Dios te sentenciamos.

Has cometido un pecado atroz.

Con los talibanes, Osama Bin Laden y Al Qaeda

hallaron un lugar seguro y un campo de entrenamiento

para preparar su ataque a Estados Unidos.

No sé si me enteré de la noticia exactamente el 11 o el 12.

Porque no había televisión nacional

en la época talibán,

porque las imágenes estaban prohibidas.

La primera vez que oí el nombre de Osama Bin Laden

tras el 11-S pensé: "¿Osama Bin Laden? ¿Quién es ese?"

Un tío que están buscando los estadounidenses.

Vale, ¿qué pueden hacer los talibanes?

Osama Bin Laden sigue siendo el principal sospechoso

y sigue siendo intocable dentro de Afganistán.

La gente pensaba que vendría Estados Unidos

y usarían su poder nuclear

para destruir el país al completo.

Como Hiroshima,

como Nagasaki, como otros lugares.

Decíamos: "Moriremos todos a la vez y no tendremos que llorar,

no nos echaremos de menos los unos a los otros".

Estábamos agotados tras la guerra, y otra guerra,

y violencia y más violencia.

Pensamos que podría ser el final de Afganistán.

Hoy, los Estados Unidos de América le exige lo siguiente a los talibanes

entregar a las autoridades estadounidenses

a todos los líderes de Al Qaeda que se ocultan en su territorio.

Ahora todas las naciones y todas las regiones

tienen que tomar una decisión.

O estáis con nosotros, o estáis con los terroristas.

Percibí un gran peligro.

Creía que nuestro gobierno no duraría mucho más

y que pronto EE.UU. nos atacaría como venganza.

Mi recomendación fue:

Dejemos que Osama Bin Laden

y los estadounidenses se las arreglen entre ellos.

Bin Laden debería abandonar nuestro país.

Pero los líderes talibanes no iban a permitir

que los estadounidenses arrestaran a Osama Bin Laden.

En primer lugar, no tenemos tratados de extradición con ningún país.

En segundo lugar, antes de que se extradite

o castigue a alguien, tiene que haber cargos contra él.

Algo que se pueda demostrar.

Y de momento no tenemos pruebas contra Bin Laden.

¡Alá es el más grande! -¡Alá es el más grande!

Eran momentos muy difíciles para mi, para todos.

Algunos talibanes han dicho que hay que castigar a los americanos,

otros han dicho que esto no se hace sin Bin Laden.

Y nosotros no tenemos por qué aguantar

las consecuencias de lo que está haciendo Bin Laden.

Ha sido una decisión muy difícil

pero recomendarle a Bin Laden para evitar una guerra contra Afganistán

salir del país,

o sea, una recomendación, no obligación.

Así fue, pero, claro, Bin Laden no tenía dónde ir.

Y los afganos ya estaban entre la espada y la pared.

Os oigo, el resto del mundo os oye. Y las personas...

Las personas que derribaron esos edificios

también nos oirán pronto.

¡Estados Unidos! ¡Estados Unidos!

Los tambores de guerra para la invasión de Afganistán

se oían muy alto.

Entonces, empezaron a llamarme afganos.

"Los talibanes quieren hablar contigo,

puedes llamar a este número satélite".

Contesté: "Vale, pero, ¿a quién estoy llamando?"

Y era Muttawakil,

el ministro de Asuntos Exteriores de los talibanes

y su intérprete de entonces.

Me dijeron: "Sr. Milton, esto es importante,

Osama Bin Laden ya no está bajo nuestra protección.

Volveremos a repetirlo: ese hombre ya no está

bajo nuestra protección.

Vayan a por él".

Llamé a la Casa Blanca y desde allí me dijeron:

"Es un buen comienzo".

Y pensé: "Primero, queréis invadir el país

y segundo, no sabéis dónde está Bin Laden".

Siguiendo mis órdenes,

el ejército de Estados Unidos ha empezado a atacar

los campos de entrenamiento terrorista de Al Qaeda

y las instalaciones militares del régimen talibán en Afganistán.

El sonido de los B52 era como una pesadilla.

Con los talibanes,

al menos las grandes ciudades estaban muy seguras.

A la gente se le había olvidado el sonido de las armas

y maquinaria de guerra y entonces volvió a empezar.

Entre los afganos cunde el pánico.

Mientras estaban recuperando cadáveres,

volvieron a ser alcanzados por los ataques aéreos.

No saben si buscar refugio o continuar su búsqueda.

Mirad, hermanos.

¿Veis el ataque de los estadounidenses impíos?

Estados Unidos dice: "Tenemos ordenadores".

¿Esto es obra de un ordenador? ¿Esto es una base militar?

¿Esto es una instalación militar?

Nos han dejado como víctimas enterradas bajo escombros.

Menos de un mes después del ataque al World Trade Center,

se enviaron Fuerzas especiales estadounidenses y británicas

para dar caza a Bin Laden y derrocar al régimen talibán

que lo había protegido.

Osama Bin Laden logró escapar, pero antes de desaparecer,

dio una última entrevista.

Desde que entré a Afganistán, buscaba una entrevista con Bin Laden.

De repente, viene el guardia y me dice que hay unos árabes en la puerta

que quieren hablar conmigo.

Yo presentí algo,

digo, algo gordo está pasando.

Me han pedido subir en el coche y me han dicho:

sentimos mucho tener que cachearte.

Me quitaron el vendaje y me encontré de frente a Bin Laden.

Nosotros estábamos sentados

y las explosiones y bombardeos estaban en marcha.

Le dije:

¿no tiene algún remordimiento de causar tanta desgracia

a este país pobre?

A esta gente que ya ha pagado mucho por las guerras

desde hace 40 años.

Dijo que no.

Esta guerra fue prevista antes.

Él contaba con que nosotros derrocamos a la Unión Soviética

con su ejército tan grande y su máquina de guerra.

Y él cree que es capaz de derrocar a los americanos.

¡Larga vida a los talibanes! -¡Larga vida a los talibanes!

Las tropas occidentales necesitaban ayuda local

para desplazarse más rápidamente en tierra.

Así que acudieron a sus antiguos aliados:

Los antiguos comandantes muyahidines,

que habían luchado contra los soviéticos en los 80

y habían sido derrotados por los talibanes

en la guerra civil.

La denominada Alianza del Norte.

Los comandantes aceptaron la oferta.

Así podían obtener su venganza y regresar al poder.

En cuestión de semanas,

la Alianza Norte consiguió acercarse a Kabul.

Todo el mundo quería irse.

Al menos las personas que yo conocía querían irse.

Pero claramente, los ataques iniciales,

se realizaron con fuerzas operativas especiales.

Nos dábamos ánimos.

Pero en el fondo todos los que no estaban allí

estaban decepcionados por no poder formar parte de ello.

Al principio esperábamos que fuera una lucha larga y dolorosa

como la de los soviéticos.

Pero con ataques aéreos y haciendo algunas cosas distintas,

los talibanes empezaron a derrumbarse.

Me daban miedo los drones estadounidenses,

los B52 y todo eso.

Todos los líderes talibanes corríamos un grave peligro.

Tuve que despedirme de los demás.

Les dije que deberíamos separarnos,

esperar un tiempo y después reorganizarnos.

Conduje hasta la frontera pakistaní,

tiré mi pistola y me quité el turbante.

Cuando los soldados pakistaníes me interrogaron

les dije que era médico,

que trabajaba en los campos de refugiados

y que vivía en Pakistán.

Han salido centenares de talibanes de Pakistán hacia otros países

pero la mayoría de los talibanes se disolvieron

dentro de la sociedad afgana.

Tú no podías distinguir si este hombre es talibán o no,

no lo sabes porque la ropa es la misma

y el aspecto es el mismo.

Nos preocupaba un poco, bueno, bastante,

que parecía que Al Qaeda,

no había sido acorralada ni destruida,

parecía que se habían escabullido.

Pero si separas a Al Qaeda,

en Afganistán el régimen talibán había caído y pensamos:

"Vale, tal vez ya está".

Todo el mundo sacó los libros de historia

para tener conocimientos del pasado de Afganistán,

pero se entendió o se valoró poco

lo que había provocado no solo la guerra soviética,

sino también la guerra civil de los años 90

en la estructura política. ¿Quién dirigía las cosas?

El ascenso de los señores de la guerra.

Se valoró poco que era una sociedad corrupta muy extraña.

Y todo lo que no tocamos sería diferente.

En noviembre de 2001, el régimen talibán se disolvió

y los comandantes pudieron entrar en la capital, Kabul.

Parecía el comienzo de una nueva era.

Una era de esperanza.

Ahora somos libres.

Antes me sentía como un prisionero.

Me he afeitado la barba. Ahora también es islámica.

Fue una época maravillosa.

Oh, oxígeno, puedo respirar.

Entonces fue un Afganistán distinto.

Vimos que los estadounidenses no venían a matarnos,

solo buscaban a los talibanes.

Oh, maravilloso.

Cuando me quité el burka, sentí que volvía a nacer.

Y miles de mujeres se sintieron como yo.

Fue el día que volví a nacer.

Porque ya no nos daban latigazos

y teníamos la esperanza de volver a trabajar.

Podíamos ir a estudiar, a trabajar, al hospital de nuevo,

podíamos trabajar y comprar comida de nuevo.

El pueblo hizo que se moviera el generador

y el motor de la sociedad.

Y el flujo de refugiados

y la diáspora afgana de otros países era...

Kabul empezó a crecer y a extender su tamaño.

Más de tres millones de afganos había huido desde los años 70.

Muchos de esos refugiados vivían en Pakistán

y por fin eran libres de volver a casa.

Madre mía, mira esto.

¿Cuándo ocurrió esto?

Era un lugar precioso, lleno de flores. No queda nada.

Políticos y diplomáticos se reunieron en Bonn

para ayudar a Afganistán a formar un nuevo gobierno.

Reunieron a varias personas de todo el mundo,

las metieron en una sala y dijeron: tenéis que decidir

quién encabezará el gobierno interino,

quiénes serán los diputados y quiénes los ministros

así que todo esto es como una tarta.

Vamos a compartirla y a comérnosla y todo saldrá genial.

El nuevo gobierno incluía

a los comandantes de la Alianza del Norte

que habían derrotado a los talibanes,

representantes de varios grupos étnicos

y, por primera vez en la historia, dos mujeres.

El 5 de diciembre, a primera hora de la mañana,

mi hijo me llamó y me dijo:

"Eres la ministra de Asuntos de la Mujer

y la vicepresidenta del presidente Karzai".

Karzai se convirtió en presidente. Y yo no lo conocía.

Eligieron a Karzai para liderar un gobierno de transición.

Era el hijo de un líder tribal

y miembro del principal grupo étnico, los pastunes.

Fue un miembro activo de la resistencia

contra los soviéticos primero y contra los talibanes después.

Su tarea era llevar a Afganistán a la unidad y la paz.

El nuevo puesto que me han asignado,

el Ministerio de Asuntos de la Mujer,

no existía hasta ahora en Afganistán.

El resto de ministerios al menos tienen un edificio destrozado.

Ohay un trozo de terreno que pertenecía a ese ministerio.

Para el Ministerio de Asuntos de la Mujer no hay nada.

Así que no sé por dónde voy a empezar.

Tras años de caos y opresión,

llegó una democracia frágil a Afganistán.

Se redactó una nueva Constitución.

Millones de hombres y mujeres tuvieron derecho a votar.

Lo pasé muy mal con la Constitución.

Fueron jornadas muy duras.

Había dejado a mi hija, aún no había cumplido ni un año,

era un bebé.

Estuve lejos de casa un par de meses,

por el bien de los afganos.

Recopilaba sus ideas y volvía y redactaba la Constitución.

Creo que Afganistán necesita nuevos líderes.

Creo que Afganistán necesita nuevas ideas.

Deberíamos construir una nueva Afganistán.

Sin embargo, las nuevas instituciones democráticas

tuvieron que enfrentarse a la presencia intimidatoria

de señores de la guerra y comandantes

que habían formado parte de la destrucción de Afganistán en los 90.

Pidieron al nuevo presidente que limitara su influencia.

Podéis estar seguros de que el señorío de la guerra

ha acabado en Afganistán.

Puede que no veáis las señales, pero se acabó.

Nos aseguraremos de que se ha acabado.

Y ha hecho usted una buena pregunta,

porque tendremos la ayuda de Estados Unidos.

Tuvimos una reunión con Colin Powell.

Y le dije

que no deberíamos revitalizar a los señores de la guerra.

No estoy a favor de matar y perseguir a las personas,

pero estoy a favor de la verdad.

Estoy a favor de curar las heridas de las víctimas.

Si no curamos la herida, la herida sangrará.

Los señores de la guerra deberían ser juzgados

en un tribunal nacional e internacional.

Aunque nosotros debamos olvidarlos, la historia no.

Nuestro país es testigo de lo que han hecho.

Gracias, se han acabado sus tres minutos.

Por favor, vuelvan a sus asientos.

¡Muerte a los comunistas! ¡Muerte a los comunistas!

Cuando después de 2001 entramos,

pusimos a la misma gente.

Los llamamos señores de la guerra. Era el tipo al cargo.

El Emir, o lo que sea.

Siempre va a haber alguien al cargo. Llámalo como quieras.

Vas a tener que tratar con ellos.

Todos los muyahidines,

todo ese grupo de gente vino al Parlamento

y yo era miembro del Parlamento y les di la bienvenida.

No sé por qué, por algún motivo,

mi cara, mi vestimenta,

mi atuendo no les parecía bien.

Y me molestaban mucho con el tema. En concreto con el pañuelo del pelo.

Cada vez que se me caía me decían:

"Hermana, por favor, póntelo, póntelo".

Un día no estaba de buen humor,

porque había un debate muy intenso sobre la ley.

Así que me di la vuelta y dije muy alto:

"Es mi cabeza y es mi pañuelo, ¿qué tenéis vosotros que decir?

Es algo entre Dios y yo".

Para una madre no es fácil trabajar bajo el mismo techo que ellos.

Porque esas personas

destrozaron mi país y yo perdí a mis hijos.

Pero pensé: "Si opto por la venganza,

seré muy débil.

Es mejor que recuerde lo que pasó".

Por tanto, empecé a trabajar con ellos.

Desde 2002, las tropas internacionales

habían estado destinadas a Afganistán

para reforzar la seguridad y ayudar con la reconstrucción.

51 países contribuyeron a la misión bajo el liderazgo de la OTAN.

Llegué en mayo

y nos convertimos en la primera sede de tres estrellas.

Sentía que los estadounidenses

y todos los occidentales en general eran bien recibidos.

De hecho, en algunos casos, con mucho entusiasmo.

Occidente no sabía qué quería hacer.

No sabía cuánto quería invertir en Afganistán

y no sabía hasta qué punto quería involucrarse.

Fue un desastre absoluto sin ningún orden.

Me gustaría describirlo así: Era como ser chicos de instituto

en un bar de "Star Wars" o en un bar regentado por la mafia.

No entendíamos nada.

La comunidad internacional nos ayudó,

trajo la democracia, trajo la libertad para las mujeres

y montó un Parlamento.

Eso no debemos olvidarlo.

Pude estudiar medicina

y hacerme doctora.

Tras los días oscuros de los talibanes,

llegó el día más feliz de mi vida:

cuando me licencié en Medicina.

Mi única crítica se refiere al asunto financiero:

Gastaban dinero sin miramientos.

Comenzó un periodo de reconstrucción.

Las ciudades, en especial la capital, Kabul,

se beneficiaron de la ayuda y las inversiones extranjeras,

pero el dinero a menudo acababa

en los bolsillos de solo unas pocas personas.

El salario de un ministro es de 4.000 afganis.

Eso es como unos 100 dólares.

Por tanto, la pregunta es: con menos de 100 dólares,

¿cómo han podido construirse una casa

que cuesta al menos cientos de miles de dólares?

Mientras, la población afgana estaba desesperadamente necesitada.

Tras décadas de guerra,

a millones de personas les faltaban los recursos más esenciales.

La situación era aún peor en el campo,

olvidado durante mucho tiempo por las inversiones extranjeras.

La extrema pobreza y la corrupción extendida

provocó la nostalgia por los años talibanes.

Estas personas te chupan la sangre.

Incluso el gobierno acepta sobornos por hacer algo legal.

Con los talibanes, pegaban a las mujeres

y les aplicaban restricciones, pero al menos no había sobornos.

Había una clase muy desfavorecida y otra que de repente lo tenía todo.

Había personas

que ni siquiera tenían coche, ni tiendas, ni casa,

y de repente tenían millones de dólares.

Estábamos contra el gobierno y estábamos contra Estados Unidos.

Cuanta más corruptas fueran las personas que reclutaran,

mejor para nosotros.

En todas las provincias donde nombraban a malas personas,

crecían nuestras cifras.

En 2005, los talibanes se reorganizaron

y la misión de la coalición internacional se complicó mucho más.

Nuestra campaña comenzó en 2002, lejos, en pueblos remotos,

pero no éramos lo suficientemente fuertes.

En 2005, teníamos suficientes personas

como para empezar una gran Yihad,

contra los estadounidenses y contra la OTAN.

-Hemos llegado. -Vale, tened cuidado.

Dejad pasar al primer vehículo y luego empezáis el ataque.

¡Usad el lanzamisiles!

Rafiq, usa el lanzamisiles.

Atacad con todo al puesto de control.

¡Le has dado al vehículo, le has dado!

¡Alá es el más grande! ¡Alá es el más grande!

Entre 2005 y 2006 mis fuerzas libraron batallas brutales

y me refiero a grandes grupos de personas

matando a muchas personas.

Espera, espera, espera, espera. ¿Estás bien?

Intentamos decirle a la gente: La cosa se está poniendo fea.

Los talibanes son capaces de generar

mucho poder de combate y cada vez que generan poder de combate

tienen la capacidad de generar credibilidad.

Y luego empezamos a ver

que los talibanes eran los dueños de la tierra

en zonas como Helmand y Kandahar

y llevaban a cabo una economía oscura,

ponían impuestos al transporte y esas cosas.

Y, de repente, se convirtieron de facto

en las personas más poderosas de la zona.

Qué sandías tan buenas.

Los extranjeros vienen a por estas sandías,

no quieren que las tengamos nosotros.

Vienen personas de toda Afganistán

y de otros países islámicos a unirse a nosotros.

Desde Chechenia,

Uzbekistán, Kazajistán, Tayikistán...

También vienen fuerzas muyahidines especiales del extranjero,

pero no nos permiten hablar de ellos.

Esto es lo que queda de la invasión rusa.

Dividimos a Rusia en 25 trozos y ahora, con la ayuda de Dios,

dividiremos a Estados Unidos en 54 trozos.

¿Quién es más fuerte? ¿Rusia o Estados Unidos?

¡Rusia era más fuerte!

¿Sí? -Y los derrotamos.

Los rusos estaban bien preparados y eran poderosos,

pero cuando se enfrentaron a los musulmanes,

los rompimos en pedazos.

Señor Dios, que estás en los cielos, querido Jesús,

rezamos por el liderazgo

desde el soldado raso hasta el presidente...

Soy de un pueblo muy pequeño de Indiana

y nunca había estado fuera de mi país.

No sabía mucho del mundo.

Creo que en ese momento creía de verdad

que estábamos marcando la diferencia y que estábamos intentando luchar

contra el terrorismo en el extranjero.

Ir a Afganistán, me abrió los ojos

y vi lo complejo que era el mundo y lo ingenua que era yo.

Una noche en concreto, fuimos a un recinto,

eran como las 2:30 de la madrugada, habíamos despertado a todo el mundo

y yo estaba intentando hablar con la mujer

que era como la líder de la casa.

Le dije: "Hemos venido

porque al parecer hay personas peligrosas en esta zona

y tenemos que descubrir qué está pasando".

Y ella me dijo:

"¿Por qué os creéis distintos de los talibanes?

Venís a mi casa a las 2 de la madrugada,

me amenazáis, hacéis lo mismo que ellos.

¿Qué bando se supone que tengo que elegir?

Si apoyo a los talibanes, vosotros venís a por mí.

Si os apoyo a vosotros, los talibanes vienen a por mí".

Fue la primera vez que me di cuenta

de que la mayoría de afganos estaban atrapados en fuego cruzado.

Los errores que cometían los estadounidenses,

nos resultaban útiles.

Reclutábamos a la gente a la que habían acosado.

La guerra tradicional es directa, ¿verdad? Un ejército contra otro.

Nos formaron para eso. Por desgracia,

una insurgencia es un poco más compleja.

No sabes quién es el malo, no llevan uniforme.

Pueden ser buenas personas, no se pueden diferenciar.

Cuando empezaron a dispararnos,

empezamos a retirarnos a nuestras bases.

No había una forma de conectar de forma significativa

con la población.

Creo que para la mayoría era más fácil odiar a los afganos.

Y quedarte con tu propia tribu, por así decirlo.

¿Qué tal, tío?

Los soldados tenían como miedo.

Siempre mantenían la distancia.

No me resultaba precisamente agradable leer

un cartel en los vehículos militares

que decía que tenía que permanecer alejada de ellos

o me podrían disparar.

Para nosotros, el reto era

que si queríamos ganar la guerra en Afganistán,

teníamos que tener el apoyo del pueblo afgano.

Para tener el apoyo del pueblo,

lo primero que tienes que hacer es no matarlos

y hacer que les interese estar de tu parte.

El reto de eso es que si el enemigo crea suficiente violencia

y te hacen entrar en un modo violento a ti,

como tienes más vehículos armados, tiendes a usar la artillería,

tiendes a hacer esas cosas

y te conviertes en una fuente de violencia

que mata al propio pueblo involuntariamente,

pero mata a la gente a la que intenta ayudar.

Las hostilidades continúan menos de 24 horas después

de que la ISF realizara una redada para matar a un comandante talibán.

La ISF dice que lo han conseguido,

pero también han matado a tres afganos

que los estadounidenses declararan que tenían intenciones hostiles.

Abrieron la puerta y fuimos a ver quién era.

Mi hermano les habló en inglés, no sé qué dijo,

pero le dijeron que parara y que se callara.

Y luego dispararon a mis hermanos.

No me permitieron acercarme a sus cuerpos

y no dejaban de refrenarme.

No deberíamos haber ido a Afganistán.

Y cuanto más tiempo estábamos allí,

más empeoraba todo para el pueblo afgano.

Intentábamos imponer nuestra visión del mundo

y eso no funciona así. Nos dimos cuenta de ello.

O al menos eso espero. No estoy segura.

El aumento de la violencia

entre las fuerzas de coalición y los insurgentes

pilló al pueblo afgano en el fuego cruzado.

La expresión "daños colaterales"

se convirtió en una descripción demasiado familiar

para los muchos civiles inocentes asesinados por accidente.

La gente tiene que empezar a entender que no es buena idea

invadir Afganistán.

Lleva 2.400 años sin funcionar.

Si le prestas un mínimo de atención a la historia,

debería darte una pista.

No te involucres en una guerra de insurgencia

si no estás en el bando de los insurgentes.

Cuando el presidente Obama fue elegido en 2008,

heredó una guerra impopular que se había cobrado las vidas

de cientos de soldados estadounidenses.

Tras diez años huido,

Osama Bin Laden fue finalmente asesinado.

No lo encontraron en Afganistán, sino en Pakistán.

Estados Unidos ha llevado a cabo una operación

que ha matado a Osama Bin Laden, líder de Al Qaeda.

El objetivo inicial de la campaña afgana se había cumplido.

Unos meses después,

Obama anunció su intención de retirar a las tropas.

Estados Unidos quiere librarse de Afganistán.

A Estados Unidos no le importa si yo, Nilofar,

puedo ir a trabajar o no.

No es importante para Estados Unidos.

Los propósitos políticos de su país son la prioridad.

¿Pero qué será de nosotras?

Cuando libramos la Yihad contra los rusos,

la comunidad internacional la apoyó.

Pero ahora en la Yihad contra EE.UU. y la OTAN

ya ningún miembro de la comunidad internacional nos apoya.

Esos dos cables no deben tocarse.

Dobla el largo por aquí hacia el otro lado y luego lo sacas.

Los muyahidines tenían munición suficiente,

así que no tenían que cometer ataques suicidas contra los rusos.

Los talibanes no están bien armados

y deben recurrir a los ataques suicidas.

Cometían ataques suicidas por todas partes.

Los insurgentes suelen afirmar

que van contra las tropas extranjeras,

pero las bajas, un gran número de las bajas

eran de nuestro propio pueblo.

Era 2014.

El coche suicida chocó contra mi coche.

Cuando abrí los ojos, mi chófer estaba llorando.

Yo no tenía ni idea de lo que había pasado.

Murieron nueve personas.

Y más de 30 resultaron heridas.

Me invadió un sentimiento horrible.

La primera explosión alcanzó Kabul sobre las 6:30 de la mañana.

Horas después del ataque, aún se están retirando cadáveres.

Según las fuerzas de seguridad,

hubo varios luchadores involucrados en el ataque.

Todos llevaban chalecos suicidas y armas automáticas.

Con menos tropas de coalición sobre el terreno

y con el aumento de la violencia de los talibanes,

muchas empresas extranjeras y ONGs decidieron irse.

Una vez más, dejaron a los afganos solos

para enfrentarse a los efectos colaterales de la guerra.

La guerra siempre tiene consecuencias.

El 80% de la población afgana sufría depresión.

La depresión no aparece de repente, como un cáncer, o un resfriado,

un dolor de cabeza o un dolor de muelas.

La depresión surge lentamente.

Es un efecto de la guerra.

Esos días, a las 6 de la mañana en Kabul

veías a niños vendiendo baratijas de plástico, o bolis

o abrillantando zapatos...

Había miles de niños hambrientos por las calles.

¿Cuántos de nuestros jóvenes se han ahogado en ríos y en mares?

¿Cuántos han emigrado a otros países?

¿Cuántos resultaron asesinados en el proceso?

¿Debería dejarlo todo atrás yo también?

Afganistán lleva 40 años atrapada en una trampa.

Un círculo vicioso.

Un gobierno fallido provocó una invasión,

luego la lucha contra la invasión provocó otro gobierno fallido.

En 2018, el nuevo presidente de Afganistán, Ashraf Ghani,

anunció que estaban teniendo conversaciones de paz

con los talibanes,

les ofrecía un reconocimiento total como partido político.

El futuro de Afganistán es incierto.

Lo que sí sabemos es que para romper los círculos viciosos del pasado,

el país necesitará la fuerte voz de sus mujeres.

Participé en tres rondas de negociaciones con los talibanes.

Las mujeres de Afganistán no están como estaban hace 20 años.

Ya no se las puede dar latigazos ni obligarlas a quedarse en casa.

Los talibanes saben que no pueden volver a silenciarnos.

Este país me necesita a mí y a cientos de mujeres como yo.

Debemos luchar, resistir y alzar la voz.

Podemos resolver el problema hablando y negociando,

tolerándonos entre nosotros y respetándonos entre nosotros.

Podemos no estar de acuerdo,

pero no hace falta matarnos entre nosotros.

Esta guerra me ha enseñado mucho.

Mucho.

A pesar de las veces que nos caigamos,

de lo mucho que nos vuelvan a destrozar,

nos ponemos en pie y nos volvemos a reconstruir.

Por eso Afganistán es tan bonita.

Afganistán. La tierra herida - Episodio 4: Trampa - Ver ahora

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