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65º aniversario del 'Sí, quiero'

Grace Kelly y Rainiero de Mónaco tuvieron una boda de ensueño que olía a nardo, rosa, violeta e iris

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Rainiero de Mónaco se casa con Grace Kelly

Grace Kelly dijo dos veces ¡Sí, quiero! a Rainiero. Primero en una ceremonia civil en el Salón del Trono del Palacio de Mónaco y después en una ceremonia religiosa celebrada en la Catedral de Mónaco de la que se cumplen 65 años. La actriz se convirtió en S.A.S. la princesa Grace Patricia Grimaldi e hizo que el principado de Mónaco fuera, desde ese momento, un enclave de lo más fabuloso. Se habían conocido un año antes. Grace era una de las actrices más famosas y deseadas de Hollywood, y con un Oscar por La angustia de vivir.

Grace Kelly ganó el Oscar por su papel en 'La angustia de vivir'

En 1955 rodó El cisne en Mónaco y Rainiero III de Mónaco la invitó a visitar los jardines de palacio. La Metro Goldwyn Mayer ofreció a la actriz Alta sociedad y durante el rodaje el príncipe viajó a Filadelfia para pedir la mano de su amada y cerrar el compromiso. Grace Kelly declaró más tarde: "De pronto, el príncipe era uno más del clan Kelly. Él y mi padre tenían el mismo apretón de manos. Compartían los mismos gustos deportivos. Durante cuatro años, el príncipe había luchado porque su pequeño reino fuera algo más que un casino. Ambos luchamos por nuestra cuenta y eso es lo que nos unió".

Informe semanal - Grace Kelly, la princesa que llegó de Hollywood (2002)

El 5 de enero de 1956 se anunció el compromiso y la noticia tuvo un eco sin precedentes y cada día que pasaba aumentaban la expectación y la curiosidad por conocer detalles de la boda. Rainiero compró el anillo de pedida en Cartier. Era de platino con un diamante de diez quilates que Grace luce en su último trabajo en el cine, Alta sociedad. Ahí terminó su carrera en el cine y empezó otra, como estrellas del papel couché. “Yo creo que lo mejor sería que no siguiera en el cine. Yo he de vivir en Mónaco y ella tendrá que vivir conmigo. No funcionaría. Ya tendrá bastante que hacer como princesa, aunque no intervendrá en la administración del principado”, dijo Rainiero.

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Grace Kelly y Rainiero III de Monaco en la casa familiar de los Kelly, en Filadelfia. 1956. Gtres

Las revistas y diarios de ambos lados del Atlántico seguían con ansia a la pareja. Sobre todo interesaban dos cosas: los invitados y el vestido, o los vestidos. El enlace no tuvo el apoyo de las casas reales europeas y los más ilustres fueron el rey Faruk de Egipto y Onassis. Pero por parte de la novia sí hubo invitados de altura, como Alfred Hitchcock, que la dirigió en Atrapa a un ladrón, La ventana indiscreta y Crimen perfecto; la actriz Ava Gardner, con la que trabajó en Mogambo; y Cary Grant, su pareja en Atrapa a un ladrón.

Boda de Rainiero III de Mónaco y Grace Kelly.

Pero ninguno de ellos eclipsó a los novios, aunque con el paso del tiempo el gran protagonista de la ceremonia es el vestido. Para la ceremonia civil Grace llevó un diseño de la casa Lanvin diseñado por el español Antonio del Castillo.  Era un vestido confeccionado en organza de seda blanca y con 25 metros de enaguas de tul. Se bordó a mano en los talleres de Lanvin. 26 costureras trabajaron en él, aplicando 800 000 lentejuelas iridiscentes y 1 500 piezas pequeñas de perla y piedra. Se tardaron seis semanas en terminarlo, cerca de 350 horas de 'alta costura'.

Grace Kelly tenía a sus pies a todas las firmas de moda europeas. Muchos pensaron que la vestiría la casa Dior pero no. La actriz hizo un último guiño a Hollywood y se puso en manos de la diseñadora de vestuario Helen Rose, toda una institución en el cine. 36 costureras trabajaron durante seis semanas en el diseño, todo un icono en el sector nupcial. El cuerpo, hecho en encaje de Bruselas, llevaba cuello alto y manga larga, todo recato. La falda era de tafetán bordado con perlas y se une al cuerpo con un elegante fajín que remarcaba su cintura. El velo, suntuoso, medía 80 metros.

En la cabeza llevaba el famoso tocado 'Julieta', adornada con perlas y flores de azahar. Además, un libro de oraciones, un buquet de lirios y unos zapatos adornados con perlas realizados por David Evins, con tacones de tan solo 6 cm de altura para que la novia, todo elegancia, no superase el novio en altura. Grace llevaba un perfume especial que Rainiero encargó a James Henry para ella con nardo, rosa, violeta e iris. Es el icónico 'Fleurissimo', una fragancia que no se comercializó hasta 1972.