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La cámara entrometida

  • El escritor Juan Mayorga estrena un nuevo texto en el Teatro María Guerrero
  • El arte de la entrevista es una oda a la palabra, dirigida por Juan José Alfonso
  • En la obra hay cinco personajes: tres mujeres, un hombre y una cámara
El arte de la entrevista, un nuevo texto de Juan Mayorga
MACHÚS OSINAGA

Llevo haciendo entrevistas por estos mundos de Dios unos veintitantos años. En distintas teles y radios. A toda clase de seres humanos. Famosos y anónimos, profesionales y diletantes. Todos ellos, casi sin excepción, se comportan ante una cámara de distinta manera a lo que suelen hacer en su vida "civil".

Con esto sólo quiero corroborar el argumento del gran Juan Mayorga, nuestro flamante Premio Nacional de Literatura Dramática, brillante dramaturgo y mejor persona. Piensa que la cámara de vídeo modifica la actitud de la persona entrevistada y transforma la realidad. Tiene toda la razón. Y también coincido con él en que la entrevista no es una ciencia, sino un arte, ya que no puede ser calculada.

El señor o señora entrevistada te puede salir por los cerros de Úbeda si no lo evitas. Hay que tener la capacidad suficiente para que el o la protagonista no se te “vaya vivo”, y aprovechar cualquier pequeña grieta que se abra en su discurso para profundizar y adentrarse en su personalidad y en su verdad. Y además, esa entrevista debe tener un código deontológico, una ética, que, por cierto, se estudiaba como asignatura en quinto de la carrera de Periodismo.

Todo lo anterior unido a una mayor emoción y luminosidad en su teatro, es el germen del nuevo Mayorga puesto en pie en el María Guerrero, El arte de la entrevista, dirigida por Juan José Afonso, donde un inocente trabajo escolar lleva el drama a una familia. Una nieta entrevista a su abuela y descubre asuntos inesperados, verdades ocultas o quizás sueños no realizados.

Charlamos con Juan Mayorga y vemos escenas de 'El arte de la entrevista'

También habla esta pieza del poder de la palabra, esa que hiere o construye pero que siempre modifica a quien la dice y la recibe. Una palabra que toma cuerpo al ser grabada, como la escrita. Y que es más difícil que se la lleve el viento.

Reflexiona el autor acerca de nuestra condición de personajes en este gran teatro que es el mundo (como diría Calderón), en busca de un autor (añadiría Pirandello). Ayuda el hecho de que todos llevamos algún dispositivo con cámara encima, y que con ellas invitamos a los otros y a nosotros mismos a ser actores. Palabra de Mayorga. Amén.