Vivir para contarlo
Ángel Rodríguez Sanz vive con su hija Mercedes, quien nos recibe en su casa. Ángel nació en Carabantes (Soria) en 1921, tiene 105 años y es nuestro compañero más longevo de la Asociación de Veteranos de RTVE. Llegó a Madrid a hacer la mili y su destino fue la Escuela de Automovilismo del Ejército. Luego trabajó en el centro electrotécnico del Instituto Torres Quevedo del CSIC.
A finales de 1949, Luis Guijarro, director técnico de RNE, le propone crear un grupo de trabajo para montar un medio de comunicación que sirviera para informar, formar y entretener; consistió en desarrollar las bases para montar la televisión en España. Eso lo emprendió en 1950 creando el laboratorio en Paseo de La Habana, nº 77. De 1950 a 1956 dirigió numerosos estudios y pruebas con las que consiguió la creación y puesta en marcha de TVE el 28 de octubre de 1956. “Nos hicimos con una cámara y su control, que era un armario de dos metros de altura y diecinueve pulgadas de ancho. La iluminación necesaria para lograr esas primeras imágenes, tenía que ser muy intensa. El receptor de televisión necesitaba tensiones muy altas para que en la pantalla se pudieran presentar las imágenes captadas por la cámara”. Siguió cursos en Inglaterra y viajó y analizó los sistemas de televisión que empleaban los países que ya contaban con televisión: EE.UU., Inglaterra, Francia y Alemania. “Recibíamos informes de todos los países y nos decidimos por el sistema alemán por sus mejores prestaciones debido a sus 625 líneas y 50 cuadros de exploración entrelazada”.
Medalla Conmemorativa y Diploma otorgados por la Dirección Gral. De RTVE en 1981
Luego, en Prado del Rey fue jefe de Mantenimiento hasta su jubilación. Sigue diciéndonos: “Distribuía los trabajos para cuando una cámara, un telecine o un magnetoscopio no iba bien. Los dos directores de orquesta me llamaban para que afinara los tonos de cada instrumento. También me pedían que fuera a los otros centros territoriales: Barcelona, Canarias; hubo una avería en La Coruña y tuve que ir…, pero mi afán era estar en el laboratorio”.
En 1964 recibió el Premio Nacional de Radiodifusión y Televisión, primer y único premio otorgado a un técnico. Entre sus desempeños destaca su participación en la organización del Mundial de Fútbol 1982 obteniendo la distinción de Colaborador de Mérito Extraordinario y el Premio Ondas al Grupo Operativo del Mundial 82 de TVE. Medalla Conmemorativa y Diploma otorgados por la Dirección Gral. De RTVE en 1981 y entregados en mano por S.M. el rey Juan Carlos I.
Otros testimonios de aquellos comienzos:
Paz González Fernández, con sus casi 90 años. Ella estuvo en Paseo de La Habana desde los comienzos de TVE, tanto es así que transcribió a máquina el discurso de la Inauguración Oficial de TVE para Jesús Suevos Fernández-Jove, primer director general de RTVE, en octubre de 1956. “Ese fue mi primer trabajo en Televisión Española.” Paz trabajó de administrativa con Alfonso Lapeña Esquivel, encargado de la programación y producción. “Al principio, en Paseo de La Habana solo estábamos tres mujeres: Petra, encargada de camerinos y sastra, Laura Valenzuela, presentadora, y yo, Paz González, administrativa. Poco después se incorporó Blanca Álvarez también como presentadora. Luego llegó del Ministerio de Información y Turismo Adolfo Ramos y trabajé con él en nóminas, gastos, ingresos, etc.”
Paz González en el Centro Deportivo Vallehermoso de Madrid.
Creció y aprendió desde dentro de la tele, llegando a ser la creadora del merchandising en España con el maestro Jesús López, en la dirección comercial de TVE. Siguió su trayectoria profesional dentro de la dirección comercial, alcanzando su Departamento máximos históricos en facturación y difusión por la comercialización de programas como Un, dos, tres, responda otra vez. En 1994 se acogió a una jubilación anticipada.
“Soy María Jesús Martínez, Chufa. Entré en Paseo de La Habana en 1958 y estuve tres meses sin cobrar, no había dinero, no cobraba nadie, pero sí trabajo. Éramos pocos. Al principio estuve en una nave de la primera planta. Todos me daban trabajo, luego me bajaron a la entrada y tuve mi primer jefe, D. José Lombardía, jefe de Realización. En 1964 lo nombraron para dirigir e inaugurar la TV en Canarias y le sustituyó Ramón Díez, con quien trabajé de secretaria muchos años. Desde la cristalera de mi despacho se veía el único plató que había y al lado del despacho estaba el control de realización. Toda la programación se hacía en directo, el vídeo llegó años después. Se hacían Estudios 1 de gran calidad artística, aunque a pocos llegaban porque muy poca gente disponía de un televisor.
En la foto que os envío estoy con Pilar Cañada y Marisa Medina en la escalera de entrada del edificio y el que está en la ventana de mi despacho es Pablo Pedraza; era el año 1963.
Saludos para los que os acordéis de mí. Desde 1998, que me prejubilé, vivo en Benidorm. Tengo 87 años y estoy regular”.
María Dolores Martínez Marín: “Ingresé en TVE el 21 de marzo de 1963, en Paseo de La Habana. Me destinaron como secretaria del recién nombrado jefe de producción, D. Juan de Rada Martínez, y me encargaron que preparara un fichero, que reflejara el nombre del actor, el programa, la duración del mismo, así como el cobro correspondiente. Todos estos datos los obtenía del presupuesto de cada programa, que me entregaba su director. El horario de trabajo era una jornada partida: 3 horas por la mañana, y por la tarde de 17:00 a las 23:00 horas, porque hacía horas extraordinarias, a 10 pesetas la hora. Como éramos muy pocas administrativas con salida tan tardía, una furgoneta del PMM con conductor (Chamusca) nos repartía a casa porque a las 12 de la noche se cerraba todo.
Siempre recordaré que en los primeros meses fue a mi despacho un joven, guapo y amable, a pedir trabajo como actor. Le pedí que me trajera una foto para ponerla en la ficha, y así poder llamarle en el momento en que algún director de programas le necesitara como actor. Su nombre era Sancho Gracia. Tenía una memoria impresionante, pues al cabo de más de 20 años, estando en una cafetería de la Gran Vía, se acercó a saludarme y, al verme cortada, me dijo que “la cara de ángel que me hizo la ficha en TVE la recordaría siempre”. En ese año de 1963, cuando un director de un Programa necesitaba algo fuera del círculo de actores, me preguntaba si yo conocía a alguien. Por esta razón, los Tunos que actuaron en ese año fueron los de mi pandilla, de la Facultad de Medicina.
A mediados de noviembre de 1963, me trasladaron a Sevilla Films, porque TVE había alquilado un estudio para hacer grabaciones; mi oficina era un camerino, frío, oscuro, solitario... En una palabra, tenebroso. Afortunadamente, a las pocas semanas me trasladaron al Paseo de La Habana, porque había llegado un Ingeniero procedente de Barcelona, al que habían nombrado director técnico (Eduardo Gavilán Estelat), que deseaba disponer de una secretaria con taquimecanografía e inglés. Recuerdo que mi primer trabajo fue pasar al Autocue el discurso de Franco de fin de Año.”
Estas anécdotas y muchas más nos traslada nuestra compañera María Dolores de aquellos tiempos de Paseo de La Habana.
José Antonio Tartajo, ingeniero superior de Telecomunicación: “El caso es que acabé la carrera el 25 de septiembre de 1964, y, lógicamente, me planteé dónde me podría colocar. La verdad es que yo ya estaba zascandileando con la radio. Había pasado los dos campamentos de verano en la IPS, en el Campamento de Robledo (en La Granja de San Ildefonso), donde mi posición como radioaficionado me había permitido operar la emisora instalada en el jeep del coronel. Y en ese momento, 25/9/1964, yo estaba haciendo las prácticas de Milicias en el Cuartel de la Red Permanente y Servicios Especiales de Transmisiones, en Prado del Rey. Sabíamos que se habían anunciado, ¿por primera vez en la historia?, exámenes de ingreso para ingenieros superiores de Telecomunicación en TVE. No recuerdo cuántas veces tuve que ir al nuevo edificio de TVE en Prado del Rey. Sí que recuerdo haberme acercado a las oficinas provisionales de Personal de TVE en Paseo de La Habana, en la planta baja de un edificio frente a la Emisora. Estas fueron las primeras oportunidades que tuve de entrar en Prado del Rey y en Paseo de la Habana.
Por diversas razones, la principal de ellas la de ser también radioaficionado, tenía gran amistad con Manuel Romero Canela, quien me mantuvo informado de las posibilidades que había respecto a los exámenes convocados por TVE, ya que se sabía que TVE iba a ampliar el número de Emisoras. Parece ser que inicialmente se acordó convocar diez plazas con destino a TVE, pero RNE protestó, y consiguió que, finalmente, se convocaran 17 plazas. Tuvieron lugar los exámenes que, efectivamente, parecía que buscaban gente para trabajar con Emisoras. En total, nos habíamos presentado tres radioaficionados: Manuel Romero, que había tenido una experiencia reciente en los Estudios de la Radio-Telefis-Eireann (Televisión Irlandesa), Manuel Maresca, de Sevilla, y yo. Nos convocaron un día de enero de 1965 en el despacho del director técnico de Televisión, Eduardo Gavilán, y allí nos presentamos. Yo estaba pendiente de a dónde me mandaban. Manuel Romero había impresionado a Gavilán por su reciente estancia en Dublín, y le comunicó que le hacía falta para trabajar en la Producción de Programas. A Manuel Maresca le asignó Sevilla, ya que pensaba que era conveniente que hubiera ingenieros repartidos por las distintas regiones. Y a mí me ordenó que me presentara en Paseo de La Habana, donde acababa de inaugurarse la primera Emisora de UHF, y que me pegara al alemán (de la casa Siemens) que estaba todavía trabajando en los distintos ajustes. Allí empezó mi carrera como ingeniero de Transmisiones de Televisión y, aunque dispuesto a trabajar en lo que me mandaran, por encima de todo, he seguido siendo y me he sentido ingeniero de Transmisiones.”
Cuando llegué al Paseo de La Habana para hacerme cargo de la nueva Emisora de UHF, resulta que Paseo de La Habana era ya un Centro de Producción de Programas de
TVE en pleno funcionamiento. Y quien me había ordenado que fuera al Paseo de la Habana era el director técnico de TVE, D. Eduardo Gavilán Estelat. Pero la decisión de compra, y quienes habían dirigido la instalación de la Emisora Siemens de UHF, eran ingenieros de la Dirección General, a las órdenes de D. Joaquín Sánchez Cordovés. Se suponía que, acabada la instalación del transmisor de TV, nos llamaban a los de TVE para que nos hiciéramos cargo de la explotación de los equipos.
El segundo Centro Emisor que recibió un transmisor de UHF fue el de Tibidabo, en Barcelona. Allí tuve que trasladarme porque “alguien” había montado un transmisor de FM en el local destinado a recibir la emisora Siemens de UHF. Conseguí que retiraran el equipo de FM, y en Julio de 1965 asistí a la descarga de los camiones en que llegaron los cajones que contenían el nuevo transmisor, adquirido por D. Joaquín Sánchez Cordovés, y me ocupé de la instalación, hasta las medidas finales de aceptación, en el mes de agosto. Tiempo después, hubo un fallo en el Transmisor de UHF Siemens, que no pudo dar la emisión de tarde. Puestos en contacto con Siemens-Madrid, nos desplazamos a Barcelona y detectamos que había ardido una pieza aislante en la salida de potencia del transmisor. Procedimos a cambiarla; estábamos en contacto telefónico con Siemens-Munich, que nos felicitó, pero inquirió si habíamos comprobado que el transmisor funcionaba. Contestación del Ingeniero de Siemens-Madrid: “Tranquilos, porque el Sr. Tartajo ha decidido mantener el transmisor dando nivel de negro (es decir, máxima potencia) durante dos horas, tras haber comprobado que está montado el fusible térmico en el tetrodo de potencia, y que hay fusibles térmicos en el conjunto de repuestos. Está funcionando el equipo con la puerta abierta, y estamos midiendo la temperatura de salida del aire, para no sobrepasar los valores recomendados.” Contestación de Siemens-Munich: “Perfecto; dejen el transmisor desconectado, listo para dar servicio, e inviten al Sr. Tartajo a comer langosta en el restaurante “Siete Puertas”. Ante mi extrañeza por la contestación de Siemens-Munich, el ingeniero de Siemens-Madrid que me acompañaba, me contó que tenían un ingeniero preparado en Munich para acudir a Barcelona, y que “la prueba a que has sometido al transmisor garantiza que hemos acertado en la reparación”. Desde aquel día, Siemens me consideró como un ingeniero de Transmisores...
El tercer Transmisor de UHF que había adquirido e instalado el equipo humano dependiente de D. Joaquín Sánchez Córdovés, fue el transmisor Thomson de La Muela (en Zaragoza). Pero no tenía todavía instalado el sistema de antenas, y asistí a su instalación, además de estar con el francés de la casa Thomson, segunda marca de transmisor de UHF que recibíamos. Tuve que reclamar a Thomson que nos suministrara un demodulador Nyquist, elemento no utilizado en los equipos franceses, que respondían a una norma distinta. La instalación del sistema de antenas mereció la visita, que yo atendí, del director técnico de TVE, Sr. Gavilán, y de D. Pío Cabanillas, subsecretario del Ministerio de Información y Turismo…”