Cuelgamuros: descubre cómo son las criptas en las que yacen 33.800 víctimas
RTVE muestra, por primera vez, las criptas ocultas en la basílica y los trabajos forenses en la fosa más grande de España. “Cuelgamuros, entre lo difícil y lo imposible”, el 25 de septiembre en La 1 y RTVE Play.
No ha hecho falta vigilancia, personal de seguridad. No ha hecho falta ni prohibir el paso. Entrar a las criptas del antiguo Valle de los Caídos, hoy Cuelgamuros, era directamente imposible. Más que nada porque estaban tapiadas. En su interior, más de 33.800 víctimas de la guerra civil, llegadas por orden del dictador Francisco Franco. La mayoría son combatientes, sobre todo franquistas, aunque también hay republicanos. Y otro dato clave: más de una tercera parte de las víctimas, unas 12.000, son desconocidas; no hay ni un solo dato sobre ellas.
A partir de 1959, fueron llegando a la basílica, horadada en la montaña, desde todos los puntos de España. Venían en cajas negras con una cruz en la tapa. Cajas individuales, con un solo cuerpo. O colectivas, con hasta una quincena. Una vez allí, fueron distribuidos en hasta 28 criptas. Pero criptas ocultas, por eso no se ven cuando se ve de visita. De hecho, no hay ni una placa que cuente su historia, ni un lugar donde poder dejarles flores.
Las víctimas están emparedadas tras los muros de ocho capillas: las seis pequeñas que verás en el pasillo central, tres a cada lado, y las dos más grandes, la del Santísimo y la del Santo Sepulcro, que están a los lados del altar. Las primeras son capillas que tienen hasta tres pisos, y en cada uno hay una cripta. En las otras dos, más grandes, hay cinco pisos, cinco criptas.
El primer paso, derribar tabiques, abrir un acceso que permita entrar a los forenses a las criptas. Raúl y Pedro, de la empresa pública Tragsa, se encargaron de ello. | ARCHIVO FORENSES CUELGAMUROS
Una vez dentro, este es el estado actual de las criptas. Algunas cajas se conservan, otras muchas han colapsado, quedando los restos fuera de ellas. | DOCUMENTARTVE
Las cajas, hay 11.060, debían ser individuales de 60x30x25 cm, o colectivas de 1'20x60x50 cm. | DOCUMENTARTVE
Unas manos momificadas de forma natural, algo muy poco frecuente. Los forenses creen que vendrían de algún pueblo con un frío tan seco que no llegaron a descomponerse. | DOCUMENTARTVE
Todas las cajas llevaban un rótulo con el lugar del que provenían. Son claves para la búsqueda, pero la mayoría han desaparecido. En este sorprende leer el nombre de la víctima: Sebastián Quetglas Tous. | DOCUMENTARTVE
En las criptas, junto a los restos, aparecen relojes, galones o las suelas de las botas de los combatientes a las que se les ponían tachuelas para que les duraran lo máximo y no resbalaran. | DOCUMENTARTVE
Laboratorio instalado por los forenses en la capilla del Santo Sepulcro, la que tiene más restos, 18.000, y más solicitudes de exhumación, 100 de las 214. | DOCUMENTARTVE
Todos los huesos hablan: revelan el sexo, la edad, la estatura de las personas. Estas costillas, por ejemplo, pueden llegar a destapar golpes o torturas. | DOCUMENTARTVE
Seis disparos recibió esta persona. No fue un pelotón de fusilamiento, sino un asesinato por la espalda. Los forenses no solo intentan identificar los restos, también buscan las causas de la muerte. | DOCUMENTARTVE
La diáfisis, la parte central del fémur, es la que más información guarda. De ahí cortan los 10 centímetros a los que harán pruebas de ADN. También es habitual usar molares o una muestra de la base del cráneo. | DOCUMENTARTVE
El equipo se reúne para planificar la entrada a la última cripta del Santo Sepulcro, en una imagen que ayuda a entender lo ocultas que están las criptas dentro de la basílica. | DOCUMENTARTVE
Todas las cajas en peor estado son repuestas por estas cajas nuevas, a fin de preservarlas para el futuro, aunque la humedad de hasta el 90% en las criptas juega en contra. | DOCUMENTARTVE
De izquierda a derecha: Inmaculada Alemán, Lourdes Herrasti, Elisa Cabrerizo y René Pacheco, el núcleo duro del equipo forense que lidera Francisco Etxeberria. | ARCHIVO FORENSES CUELGAMUROS
Durante todos estos años, cada vez que una familia con algún familiar enterrado en el Valle iba a la basílica y preguntaba por sus muertos, los benedictinos contestaban lo mismo: no se puede entrar, las salas están cerradas, son inaccesibles. Y así se han mantenido hasta 2023, cuando el Gobierno autorizó lo que algunas familias llevaban décadas esperando: poder exhumar a los suyos, llevárselos cerca, a casa. Fue entonces cuando por primera vez se abrieron las criptas, se hicieron accesos en algunos tabiques para que pudiera entrar a trabajar un equipo liderado por uno de los forenses españoles con más prestigio internacional, Francisco Etxeberria. Suyas son, entre otras muchas, las investigaciones forenses sobre Lasa y Zabala, ejecutados por los GAL, el expresidente chileno Salvador Allende o sobre Ruth y José, los niños asesinados por su padre, José Bretón, en Córdoba.
Han pasado tres años de estos trabajos, y poco se ha sabido. Algún titular en prensa cuando los forenses localizaron la primera de las 214 cajas que buscan, unas fotos cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue a visitar las criptas ―no sin polémica―, alguna entrevista suelta a Etxeberria, pero poco más. A eso se une que durante la dictadura tampoco se vieron imágenes de estas criptas, solo de Franco supervisando las obras faraónicas. Únicamente existen unas fotos de la Agencia EFE, pero de 1959, en las que se ve cómo se introducen las primeras cajas. Desde entonces nadie había vuelto a grabar las criptas, hasta ahora. RTVE es el primer medio que lo consigue.
El resultado se podrá ver en su totalidad el viernes 25 de septiembre en La 1 de TVE y RTVE PLAY. Será en el documental Cuelgamuros, entre lo difícil y lo imposible, de Manu Diéguez y Belén Alonso. Una creación del programa de documentales DocumentaRTVE, que dirige Ángela García Miranda, en donde el espectador podrá adentrarse en estas lúgubres salas y ver cómo es el día a día de los forenses allí dentro. De momento, este es un avance, con algunas de las imágenes exclusivas del documental y otras conseguidas durante el rodaje.