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¿Pueden las matemáticas acabar con las cosquillas?

¿Cuántos tipos de cosquillas conoces? ¿Te hacen reír siempre?

En este capítulo, Xaviera Torres intentará explicar un fenómeno tan contradictorio como las cosquillas y algunos trucos para atenuarlas

Un payaso ríe mientras le hacen cosquillas
Un payaso ríe mientras le hacen cosquillas REUTERS/Oswaldo Rivas
ANA GÓMEZ QUINTANA

No. Ni todas las cosquillas son iguales, ni mucho menos nos hacen reír. De hecho, el cosquilleo es una sensación ambigua que ha intrigado al ser humano desde siempre, en la que se combinan rechazo y risa espontánea a la vez. En esta nueva entrega de Sapiensantes, el podcast infantil de ciencia de RNE Audio, aprenderemos a diferenciar unas cosquillas de otras y algunos trucos para minimizar su efecto.

¿Knesis o gargalesis? Empecemos por distinguir entre tipos de cosquillas. El primer término alude a la sensación que causan el leve roce de unos dedos, plumas u objetos muy ligeros sobre la piel. No hacen reír en absoluto, pues semejan las patitas de un insecto y suelen causar repelús. Según Xaviera Torres, lo que sí favorecen es el reflejo para que los mamíferos se libren de parásitos y bichos indeseables. Cuestión distinta sucede con la gargalesis, que son las cosquillas propiamente dichas. Éstas provocan la risa inmediata, aunque no lo deseemos. De hecho, a veces no hace falta ni que los dedos toquen la piel. Basta con ver como se acercan, ondulantes y bailarines, acompañados de una mirada pícara por parte de la otrapersona. La reacción instintiva es salir corriendo. ¿Por qué nos reímos entonces? La clave podría estar en las respuestas involuntarias que provocan estas cosquillas. Nos enrollamos sobre nosotros mismos para evitar que el otro llegue a las partes del cuerpo más sensibles a su efecto: la tripa, las axilas, el cuello, los pies… Es curioso, pero en todas ellas se encuentran órganos fundamentales para la vida humana. Corazón, pulmones, estómago, riñones…, quedan así protegidos por ese movimiento instintivo de repliegue sobre nosotros mismos fruto de las cosquillas.

Sin embargo, no debemos obviar la parte de juego que existe en todo esto. Así es. Muchos mamíferos juegan a hacerse cosquillas, una práctica habitual entre padres e hijos y entre las mismas crías. La risa podría tener aquí una función social e indicar que, de momento, todo está bien. Hasta que el juego se va de las manos y llega el dolor. Pero es una buena manera de aprender supervivencia.

Antídotos anticosquillas

De aquí se deduce que nadie puede hacerse reír a sí mismo por este método. ¿La razón? El factor sorpresa desaparece por completo, ya que el cerebro sabe lo que va a suceder. Por ello, si conseguimos adivinar las intenciones de alguien que quiere buscarnos las cosquillas y anticipar sus movimientos, su efecto disminuye. También se aminora si concentramos la mente en operaciones abstractas, como multiplicaciones o raíces cuadradas. Con todo, El método estrella Consiste en colocar la mano sobre la de la persona que nos quiere hacer reír -o rabiar-. El objetivo es evidente: Engañar a nuestro cerebro y hacerle creer que planeamos autocosquillearnos.

Los niños preguntan y responden

En Sapiensantes, el podcast infantil de ciencia de RNE Audio, los niños y niñas son quienes plantean las preguntas. Junto a la divulgadora y científica Xaviera Torres, ellos mismos encuentran la respuesta gracias a las más diversas aventuras, llenas de frescura, experimentos e imaginación.

El diseño de sonido, que firma Juan Luis Martín, ayuda a convertir cada capítulo en una experiencia inmersiva y muy divertida. En 2025, Sapiensantes ganó el Premio Prismas Casa das Ciencias a la Divulgación Científica en la categoría de audio. Puedes escuchar todos los episodios aquí.