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¿Pueden las Matemáticas acabar con las cosquillas?

¿Por qué las personas tenemos cosquillas? ¿Por qué las rechazamos y a la vez nos hacen reír?

En este episodio, descubriremos los tipos de cosquillas que existen y aprenderemos trucos para evitarlas

ana gómez quintana

No. No es cierto que todas las personas tengan cosquillas y, desde luego, su intensidad depende de cada individuo. Factores como el grosor de la dermis, la red de receptores nerviosos y la misma personalidad parecen estar detrás de estas diferencias. Y es que los seres humanos llevamos siglos intrigados por esa sensación del cosquilleo, un fenómeno muy curioso sobre el que aún quedan muchas dudas que aclarar.

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Axilas, costillas, tripa, plantas del pie e ingles son las partes del cuerpo donde la mayoría de las personas sentimos con más intensidad las cosquillas. Según Xaviera Torres, esto se debe a la proximidad de órganos vitales que los humanos debemos proteger por nuestra propia supervivencia. La reacción instintiva cuando nos hacen cosquillas es retorcernos y enrollarnos sobre nosotros mismos, destaca

, lo que en la práctica supone un automatismo para prevenir daños. El corazón, los pulmones, el estómago, los intestinos y varias venas y arterias vitales quedan así a salvo de intromisiones indeseadas. Porque sí, las cosquillas causan risa, pero el instinto nos pide evitarlas y tratar de escapar.

En cualquier caso, conviene aclarar que no todas las cosquillas hacen reír. El cosquilleo por knismesis, de hecho, se parece mucho al hormigueo que provoca el suave roce de unos dedos sobre la piel --o de varios pares de patitas de algún huésped no invitado--, y no tiene ninguna gracia.

Un payaso ríe mientras le hacen cosquillas REUTERS/Oswaldo Rivas

Sensación distinta es la gargalesis, que sí nos hace reír y que exige la participación de otro sujeto. Igual que nadie es capaz de asustarse a sí mismo, el autocosquilleo no funciona. La respuesta reside en nuestro cerebro, que al ser consciente de lo que planeamos, nos arruina la sorpresa. Y es que sí, el factor sorpresa está muy relacionado con el sentimiento cosquilloso.

Por eso, si logramos anticipar dónde y cómo nos van a hacer las cosquillas, su efecto disminuye. colocar la mano sobre aquella que nos las busca también resulta efectivo, porque nos permite adivinar el movimiento. En cierto sentido, es como si nos hiciésemos cosquillas a nosotros mismos. Otra alternativa que también funciona con algunas personas –no todas, desde luego-- pasa por abstraer la mente con operaciones matemáticas complejas.

Aprender jugando

De todos modos, Xaviera sí es partidaria de jugar a las cosquillas. Gracias a ellas, los niños y otras crías de mamífero aprenden a reconocer qué sensaciones se pueden traducir en amenazas y cuáles no. La risa, que tiene mucho de conector social, transmite a los compañeros de juego que, de momento, todo va bien. Hasta que el juego se nos va de las manos y aparece el dolor. De ahí que las cosquillas nos causen risa y angustia a la vez. Nos reímos, pero tratamos de evitarla. Por algo será.

Los niños preguntan y responden

En Sapiensantes, el podcast infantil de ciencia de RNE Audio, los niños y niñas son quienes plantean las preguntas. Junto a la divulgadora y científica Xaviera Torres, ellos mismos encuentran la respuesta gracias a las más diversas aventuras, llenas de frescura, experimentos e imaginación.

El diseño de sonido, que firma Juan Luis Martín, ayuda a convertir cada capítulo en una experiencia inmersiva y muy divertida. En 2025, Sapiensantes ganó el Premio Prismas Casa das Ciencias a la Divulgación Científica en la categoría de audio. Puedes escuchar todos los episodios AQUÍ