Las claves para aprender a mirar cine
- ¿Qué hace que una película sea realmente buena? Esta es una guía para verla como un experto
- Del uso del color al encuadre: pequeños detalles que pueden cambiar nuestra forma de entender una película

Mujer viendo una película en el cine.ISTOCK
¿Por qué el color rojo es tan importante en El sexto sentido? Más allá de la historia o la banda sonora, el cine está lleno de pequeños detalles que pueden cambiar la forma de entender una película.
No hace falta ser crítico de cine para desarrollar una mirada cinéfila. Es importante prestar atención a aquello que suele pasar desapercibido. A la hora de analizar una película, primero hay que tener en cuenta que cada género tiene sus propios códigos. Debemos saber que no se puede analizar de la misma manera un thriller psicológico que una película romántica.
La creadora de contenido y guionista Alesya Makarov nos desvela en El despertador de RNE cuáles son los detalles en los que nos tenemos que fijar a la hora de ver un filme.
Los colores cuentan historias
El color es fundamental en cualquier producto audiovisual. Cuando uno o dos colores aparecen repetidamente a lo largo de una película, probablemente no sea casualidad. Estos pueden estar relacionados con un personaje o anticipar acontecimientos. En El sexto sentido, el rojo está presente en la ropa, en un globo o en el pomo de una puerta. En este filme, este color se puede relacionar con lo paranormal. Por otro lado, el rojo en El resplandor se relaciona con el peligro y la violencia.
El dónde y cuándo importan
No solo importa lo que dicen los personajes. El lugar y el momento en el que se desarrolla una escena también tenemos que tenerlo en cuenta. No es lo mismo hablar en un bosque, en la cocina o en la orilla de mar. El espacio puede funcionar como una extensión del estado emocional de los personajes.
Descubrir al personaje gracias a la iluminación
Otro elemento interesante es la iluminación. La forma en la que un personaje aparece iluminado puede reflejar su evolución psicológica. Por ejemplo, un atardecer puede representar el final de una etapa, mientras que un amanecer se suele asociar al comienzo de algo nuevo.
El encuadre nos muestra al personaje
La posición de la cámara y la distancia respecto a los actores son otras pistas que pueden revelar más sobre los personajes. Así, si la cámara se acerca progresivamente, puede aumentar la sensación de tensión y eso, a su vez, hacer que nos acerquemos psicológicamente al personaje. Sin embargo, cuando esta se aleja puede generar una sensación de distanciamiento.
La interpretación va más allá de lo que se dice
Interpretar no es solo memorizar un texto. El actor tiene que construir al personaje y hacerlo creíble. Un personaje como Drácula puede adquirir una personalidad completamente distinta dependiendo de quién lo interprete. Del mismo modo, dos actores pueden interpretar al mismo personaje de maneras completamente diferentes. El James Bond de Sean Connery no es el mismo que el de Daniel Craig.
El cuerpo habla
Observar el lenguaje corporal del actor es importante. En el cine, un personaje puede decir una cosa mientras su rostro, sus movimientos o su mirada cuentan algo completamente diferente. Lo mismo pasa en la vida real. ¿Dónde mira el personaje? ¿Cómo camina? La alegría, la ira o la tristeza son emociones que un personaje puede intentar ocultar, pero que revela en ciertos detalles.
Aprender a mirar
Los colores, el espacio, la iluminación, el encuadre… Si contemplamos diferentes aspectos, podemos descubrir que esa película estaba contando muchas más cosas de las que nos fijamos la primera vez que la vimos.
Ver una película no consiste únicamente en saber lo que cuenta la historia, sino en aprender a leer lo que sucede. Algo que, en ocasiones, pasa desapercibido. Un color que es protagonista o una sombra que oculta parte del rostro, puede decir más de lo que parece.
Y, sin duda, cuanto más entrenamos la mirada, más descubrimos sobre lo que vemos. Esa es una de las maravillas del cine: una misma película o serie nos puede contar algo nuevo cada vez que le volvemos a dar al play.
El despertador de RNE