El arte del mimbre: un trabajo de cuatro generaciones
- Conoce el trabajo de Eduardo, un artesano del mimbre
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En Aquí la Tierra descubrimos algunos de los oficios más escondidos e ignorados de nuestro país, y, por eso, esta vez es el turno de este artesano del mimbre, Eduardo, que se convierte en la cuarta generación familiar que se dedica a este bello arte.
Un proceso artesanal que requiere mucha paciencia
Eduardo ha aprendido este oficio desde pequeño. De niño pasaba horas jugando en el taller mientras observaba a su padre y a su tío trabajar en una habitación. A veces, incluso jugaba con el torno que se usa para fabricar arcos con flechas. Por eso no era de extrañar que siguiese los pasos de su padre y de su abuelo y que conociese el secreto para triunfar en este trabajo: la paciencia.
Este oficio requiere de muchísima paciencia, ya que todo el trabajo es manual y la técnica básica de trenzado consiste en pasar la tira de mimbre “por delante y por detrás” de otras varillas de mimbre, dejando la punta sobrante hacia dentro para cortarla al final.
Para que el mimbre tenga el trato adecuado, Edu ha contado que necesita una bañera especial para bañar la madera. De esta forma se moja y adquiere flexibilidad, indispensable para poder trabajar con este material.
También disponen de una máquina que sirve para cepillar el mimbre haciendo pasar una vara a través de ella.
¿Qué se puede hacer?
Las creaciones de Eduardo son muy variadas y van desde cestas a cunas. Muchas cestas sirven de decoración, para flores, para frutas, regalos… Un amplio repertorio que triunfa en nuestro país y que traspasa fronteras, ya que también distribuye sus piezas artesanales por todo el mundo.