Aquí la Tierra

Ruta por España y sus oficios olvidados

  • De norte a sur, te enseñamos algunos de los tesoros de nuestro país
  • De domingo a viernes, a las 20:25 en La 1 y RTVE Play
Palas cántabras, un trabajo originalVer ahora
Palas cántabras, un trabajo original
Sandra de la Torre Bermejo (Aquí la Tierra)

En Aquí la Tierra nos gusta ir a contracorriente, y en un mundo en el que cada vez todo va más deprisa y todo parece ser más artificial, nuestros reporteros viajan por España para encontrar lugares en los que se detiene el tiempo, se trabaja con las manos y todo parece más real.

Palacios del Sil, León, un paraíso de arándanos

La primera para de esta ruta la hacemos en Palacios del Sil, donde la recolección del arándano es un legado familiar. Lo que comenzó hace 15 años con una pequeña plantación para uso propio, hoy se ha convertido en todo un cultivo.

Lo más importante de este trabajo es la tarea de la recolección, y es que se realiza de forma manual, fruto a fruto, lo que explica el precio del producto en el mercado. Para la protagonista del reportaje, Vero, y para su padre, es una tarea relajante que les aporta una paz absoluta, pero eso no quita con que sea un trabajo exigente y que requiere mucho tiempo.

Eso sí, al parecer, no se pueden recolectar los arándanos libremente en un paseo por la naturaleza, ya que pueden servir como alimento para los osos de la zona, y, por eso, hay que dejar que estén disponibles para ellos.

Aquí la TierraAsí se recogen los arándanos

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Palas cántabras, Santander

En Cantabria, las palas tienen un papel muy importante, ya que son una pieza de artesanía precisa que nace en talleres como este de Santander.

Estas palas que nos ha enseñado a fabricar Juanjo Prados tienen algo muy especial: materiales de los cinco continentes. La pala tradicional suele hacerse con madera de haya, pero en este taller santanderino se trabajan maderas de todo el mundo, y, en especial, el fresno suele ser una de las favoritas de Millán Castellano, el fundador de esta particular empresa.

A pesar de lo que pueda parecer, estas palas no se usan solo en Cantabria. Han viajado por todo el mundo desde Sídney hasta Múnich, pasando por Nueva York u Osaka.

El tesoro de las huevas azules de Motril, Granada

La última parada de esta ruta acaba en Granada y lo dejamos para el final porque hablamos de un ingrediente gastronómico que nos encanta: la quisquilla de Motril.

Para su pesca se usa la técnica de las nasas, cestas con cebo donde las quisquillas entran a comer aprovechando las corrientes ricas en plancton, secreto de su sabor excepcional. Pero, además, tienen algo muy especial, y es el color azul de sus huevas, algo habitual durante todo el año debido a la alta capacidad reproductiva de este marisco.

Este exquisito producto no necesita nada más para conquistar tu estómago que un poco de sal y pasarla por la plancha unos 5 o 10 segundos.

Aquí la TierraLa quisquilla de Motril

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