Aquí la Tierra

¿Cómo consigue el fuego cambiar el color del barro?

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Elías, alfarero con restos de arcilla, gesticula mientras habla con Pablo Amil en un taller lleno de cerámica. La luz natural ilumina la escena.

Pablo Amil viaja hasta Galicia para conocer el trabajo de Elías

Sandra de la Torre Bermejo (Aquí la Tierra)

Pablo Amil, nuevo reportero de Aquí la Tierra, ha comenzado su andadura en el programa viajando a Galicia para enseñarnos una de las tradiciones alfareras más antiguas de la Península Ibérica. Un recorrido que le ha llevado a ensuciarse las manos para crear una auténtica obra de arte.

El arte de la fusión

La técnica utilizada en este centro de Sober, Lugo, es única por su carácter híbrido, ya que combina el uso ancestral de los rollos de arcilla o churros, con la rueda o torno manual. El proceso comienza dando un fuerte impulso a la rueda con la mano, para después trabajar la masa desde el centro hacia afuera.

Cada pieza es única y conlleva un ejercicio de paciencia y precisión, ya que se estima que, entre la elaboración y el acabado, cada objeto requiere como mínimo de una hora de trabajo intensivo.

Su propio vocabulario

La alfarería gallega tiene su propia terminología. Por eso, cuando habla de “la viqueira”, quizás no sepáis de que están hablando, pero no hay problema, porque Pablo se ha encargado de preguntar todas las dudas por nosotros. La viqueira es el término local que usan para designar al pitorro o caño de jarra por donde se sirve el vino. Y, por supuesto, también está el asa. Este término sí lo conocemos mejor, lo que no sabíamos es que era la parte más delicada del proceso de creación, ya que se requiere de un pulso firme para asegurar que la pieza sea funcional y equilibrada.

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¿Cuál es el secreto de esta cerámica tan especial?

Sin duda, uno de los rasgos más distintivos de estas piezas es su color negro característico. Este tono no se obtiene con tintes, sino a través del fuego. Las piezas se queman directamente en una hoguera para alcanzar la temperatura necesaria que transforma el color del barro.

Al salir del fuego, mientras la pieza aún mantiene el calor, se aplica resina molida para crear una capa de impermeabilización y tapar el poro de la arcilla, y para darle un mejor acabado. De esta forma la jarra será completamente estanca y tendremos un recipiente capaz de contener líquidos sin filtraciones.