Un 'thriller' inspirado en un hecho real con Maxi Iglesias y Aura Garrido: así es 'Asesinos inocentes'
- Ópera prima del productor y cineasta Gonzalo Bendala
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Fotograma de 'Asesinos inocentes'.

Cuando uno es estudiante y existe el riesgo de tener que pagar una tercera o cuarta matrícula, los pensamientos que se cruzan por la cabeza son variopintos: rogar por un aprobado, hacer un trabajo para subir nota, abogar por la buena voluntad del profesor...
Es a lo que se enfrenta Garralda (Maxi Iglesias), un joven que lleva años sin graduarse de Psicología y que necesita el título para conseguir un trabajo digno. Vive ahogado por las deudas, y su padre y él están a punto de perder su casa por su culpa. En el último examen copió de su amigo Manuel (Javier Hernández), pero el profesor Espinosa (Miguel Ángel Solá) se percató del engaño. "Haré lo que sea por un aprobado", confiesa Garralda. Esa sencilla frase es la mecha que desata de su maestro: asesinarlo. Así, ambas partes ganan: el joven consigue dinero rápido y Espinosa enmienda sus errores del pasado.
Javier Hernández (i), Alvar Gordejuela, Miguel Ángel Solá, Luis Fernández y Maxi Iglesias (d) en 'Asesinos inocentes'.
Pese a que Garralda parezca un chico 'echado hacia delante', lo cierto es que no se ve capaz de cumplir esa misión... y menos de hacerlo en solitario. Sus amigos Manuel y Andrés (Luis Fernández), y también su compañero de carrera Rafael (Alvar Gordejuela), se ven envueltos en el dilema de matar o no a un hombre que lo pide a gritos. Siguiendo sus movimientos está Nuria (Aura Garrido), otra estudiante volcada en su tesis sobre suicidios y que percibe claramente las intenciones del profesor Espinosa.
Un thriller como los de antes
El productor Gonzalo Bendala (Rita, Quién te cantará) se embarcó en 2015 en la aventura de rodar un largometraje sobre un tema que le obsesionaba. No era la primera vez que el sevillano se ponía detrás de la cámara —grabó varios cortos, entre ellos Días rojos—, pero sí lo hacía con un metraje más largo a lo que él estaba acostumbrado.
El asunto que no le dejaba dormir desde pequeña era el que es, quizá, el asesinato más desastroso de la historia. Tuvo lugar en Nueva York, en tiempos de la Ley Seca, y fue ideado por el irlandés Michael Malloy, un exbombero que pretendía cobrar una indemnización de su aseguradora. Bendala lo abordó en el cortometraje El orgullo, pero años después seguía con la sensación de que esos personajes "merecían su hueco en el cine", como relataba en una revista digital.
Miguel Ángel Solá interpreta al profesor Espinosa en 'Asesinos inocentes'.
Bendala escribe junto a J.M. Asensio un guion que mezcla suspense y humor, aunque al director no le gustaba hablar de thriller. "El término thriller se ha degenerado demasiado. Hoy en día lo suelen caracterizar tiros y explosiones. Prefiero decir que mi película es una historia de suspense clásico", explicaba. De hecho, cuando presentó el proyecto antes de ponerse a rodar, siempre añadía que su máximo referente era Alfred Hitchcock. No nombraba a otros cineastas contemporáneos por condescendencia, sino porque no encontraba entre ellos un estilo que se pareciera a lo que él quería hacer. Solo lo encontraba en el maestro.
Un final con enseñanza
No queremos hacer espóileres —la película cuenta con varios giros—, pero termina con unas palabras de Espinosa a Garralda que merece la pena rescatar: "El vitalismo se puede contagiar porque no es una cuestión de edad, sino de mentalidad, y en eso usted está fabricado con mimbres ejemplares".