Almudena Ariza habla claro sobre Gaza: "Es que no puedes ser imparcial"
- La periodista reflexiona sobre la deshumanización, el desgaste de informar y su compromiso con las víctimas
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Almudena Ariza visita Me meto en un jardín con una conversación marcada por Gaza, el periodismo y el coste de contar el horror desde cerca. Antes de su entrevista, Mercedes Milá conversa con Raúl Incertis, anestesista de Médicos Sin Fronteras, quien relata algunas de las escenas que vivió durante sus misiones en la Franja.
Incertis cuenta que pidió ir a Gaza porque quería entender mejor el conflicto árabe-israelí. Había estado antes en Afganistán y Yemen, pero pensaba que aquella sería una misión más segura. El 7 de octubre lo cambió todo. "No se lo deseo ni a mi peor enemigo", afirma sobre las tres semanas que vivió allí antes de ser evacuado.
El médico describe hospitales desbordados, camillas compartidas, niños con heridas gravísimas y decisiones imposibles. "Tenías que elegir", resume. Pero volvió a Gaza por una sensación de deuda hacia la población gazatí, ya que fueron ellos quienes ayudaron a los cooperantes extranjeros, los llevaron a lugares seguros y les dieron de comer, pese a que muchos habían perdido a sus familias. "No sé si al revés haríamos eso con ellos", admite.
"No puedes ser imparcial"
Ese testimonio abre paso a la reflexión de Almudena Ariza, que ha cubierto guerras, conflictos y catástrofes naturales, pero reconoce que esta experiencia le ha dejado una huella distinta. La periodista habla de la deshumanización de las víctimas y de los discursos que justifican la violencia contra toda una población.
"A mí lo que me resultaría muy difícil, vamos, casi imposible, es llegar a ser imparcial cuando tienes que informar in situ de todas estas barbaridades", confiesa Mercedes. Almudena lo resume con una frase rotunda: "Es que no puedes ser imparcial".
Ariza cuenta también el desgaste que supuso informar desde Jerusalén: insultos, empujones e increpaciones en la calle cuando hablaba de Gaza en sus conexiones. Después de dos años así, decidió hacer una parada en el camino. No lo plantea como una retirada, sino como una pausa necesaria. "Estoy comprometida con las víctimas", sostiene.
El miedo y la maternidad siendo reportera de guerra
La entrevista también deja espacio para una Almudena más personal. Habla de la reina Letizia, a quien conoció trabajando en RTVE. Para Ariza, la reina fue siempre una periodista de calle, movida por algo esencial en el oficio: la curiosidad.
Mercedes también le pregunta si ha temido morir. Ariza reconoce que ha vivido momentos límite, pero asegura que, cuando se le ha pasado por la cabeza que podía ser el final, ha sentido paz. Lo relaciona con haber tomado decisiones coherentes con lo que quería hacer y con quien quería ser. "No me voy con ninguna deuda moral", afirma.
También habla de maternidad. Durante años le preguntaban qué hacía con sus hijos cuando se iba a una guerra. Ella respondía que estaban con su padre. Ser madre no la frenó, aunque sí le hizo hacerse muchas preguntas hasta llegar a la conclusión de que para ser buena madre necesitaba sentirse realizada, primero, como persona.
Almudena Ariza dibuja, en este episodio, una idea muy clara del periodismo: mirar, preguntar e informar con compromiso, sin apartar la vista cuando las víctimas ya no pueden hacer ruido.