¿Cómo se pueden convertir ortigas en un repelente de insectos?
- Descubre cómo hacer un repelente de insectos natural
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Las ortigas tienen muy mala fama, pero en este reportaje de Aquí la Tierra descubrimos que también tienen sus ventajas, y es que tratadas de la forma correcta pueden ser un gran repelente de insectos e, incluso, un eliminador de plagas para plantas. Si quieres saber cómo puedes conseguir tu propio insecticida natural, sigue leyendo.
¿Qué son las ortigas y por qué tienen tan mala fama?
Para saber cuál es el problema de esta planta, nos hemos acercado a hablar con Ramón, un experto nacido en Badajoz, que sabe muy bien cómo utilizar esta planta en su beneficio.
Las ortigas pertenecen a la familia de las urticáceas, un tipo de plantas que, al contacto, produce escozor y picor en la piel. Por eso, siempre se recomienda no tocar estas plantas, pero con el equipo adecuado se puede esquivar este problema y usarlas en su beneficio.
De problema a solución
Para coger las ortigas hay que llevar guantes y algo para cortarlas. Después nos llevaremos nuestra colecta a casa para continuar con el proceso. Lo más importante será cortar las ortigas en trozos similares a los de una ensalada, ni muy grandes ni muy pequeños. Después lo introducimos en una tinaja de barro o de plástico y los sumergimos en agua. Por cada kilo de ortigas, usaremos 10 litros de agua.
Ramón recomienda usar agua de lluvia, y, si se usa agua del grifo, recuerda que hay que dejarla reposar unas 14 horas al aire y al sol para que se evapore el cloro. El recipiente se debe tapar con una toalla o un paño para que sea transpirable y permitir que la mezcla respire para que se pueda realizar correctamente la fermentación.
Con esto ya casi estaría, pero antes hay que dejarlo reposar y es importante que, durante ese reposo, se le dé una vuelta de un minuto al día a la mezcla. El tiempo de fermentación variará dependiendo de la estación de año en la que estemos. En verano, por el calor, la fermentación será más rápida y tardará entre 15 y 18 días; mientras que, en invierno, el proceso se ralentiza por el frío y puede llegar a durar un mes.
Ahora sí, ya estaría hecho nuestro purín, pero tiene truco. Este producto natural no se puede echar directamente en las plantas porque las quemaría. Por eso, Ramón, nuestro experto, nos recomienda diluirlo en agua.
Así la mezcla quedaría con medio litro de purín, por cada 10 litros de agua. Con esto tendríamos un maravilloso repelente de insectos y un abrillantador natural para plantas.
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