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Nobel de Física para Francis Halzen por sus revolucionarias contribuciones a la astrofísica de neutrinos

  • Físico de partículas belga-estadounidense, es el investigador principal del Observatorio IceCube
  • Su mayor logro llegó con la primera observación de neutrinos de alta energía, que inauguró una nueva astronomía
Nobel de Física 2026 para Francis Halzen.
Francis Halzen es el investigador principal del Observatorio de Neutrinos IceCube. PREMIOS NOBEL
RTVE.es

La Real Academia Sueca de Ciencias ha concedido el Premio Nobel de Física 2026 al científico Francis Halzen por sus "contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y el descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico".

Físico teórico nacido en Bélgica el 23 de marzo de 1944 y nacionalizado estadounidense, se licenció y doctoró en la Universidad de Lovaina, y desarrolló su carrera en la Universidad de Wisconsin-Madison, donde es catedrático e investigador principal del Observatorio de Neutrinos IceCube. Especialista en la frontera entre la física de partículas, la astrofísica y la cosmología, trabajó desde 1987 en AMANDA, un telescopio de neutrinos de primera generación en el Polo Sur que sirvió como prueba de concepto para IceCube, un detector de estas partículas que ocupa un kilómetro cúbico de hielo antártico a 2,5 kilómetros de profundidad.

Inauguración de la astronomía de neutrinos de alta energía

Su mayor logro llegó en 2013, cuando IceCube registró por primera vez neutrinos de alta energía de origen cósmico, un hallazgo que inauguró la astronomía de neutrinos de alta energía. En los años siguientes, IceCube aportó las primeras pruebas de una fuente concreta de estas partículas, el blazar TXS 0506+056 (2018), halló indicios de emisión de neutrinos en la galaxia activa NGC 1068 (2022) y obtuvo la primera imagen de la Vía Láctea trazada con neutrinos (2023).

Halzen, que es también director del Instituto de Investigación de Física de Partículas Elementales, y ha sido científico asociado del Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN) en Ginebra, ha escrito innumerables publicaciones sobre el IceCube, sobre todo en las revistas Science, Nature y The Astrophysical Journal.

El físico de partículas asimismo forma parte de los comités asesores de los experimentos SNO (Observatorio Neutrino Sudbury), el proyecto internacional Telescope Array, diseñado para observar las cascadas atmosféricas producidas por rayos cósmicos de energía extremadamente alta, y de la actualización del experimento Auger.

Asimismo, Halzen, considerado un gran pedagogo y divulgador científico, colabora con los Institutos Max Planck de Heidelberg y Múnich; el Instituto de Investigación de Rayos Cósmicos (ICRR) de la Universidad de Tokio; el Panel de Priorización de la Física de Partículas de Estados Unidos; y el panel asesor europeo del Consorcio Europeo de Física de Astropartículas (ApPEC).

Entre otros reconocimientos, recibió el Premio Balzan 2015 de Física de Astropartículas y el Premio Homi Bhabha, anunciado en 2021, por sus contribuciones a la física de rayos cósmicos y de neutrinos de alta energía.

¿Qué es la astronomía de neutrinos?

La astronomía de neutrinos estudia el universo a través de estas partículas diminutas, sin carga eléctrica y con una masa casi nula, que se producen en algunos de los fenómenos más violentos del cosmos, como las explosiones de supernovas o el entorno de los agujeros negros supermasivos.

Como apenas interactúan con la materia, los neutrinos atraviesan galaxias, nubes de polvo, estrellas y planetas enteros sin desviarse ni detenerse, de modo que llegan a la Tierra en línea recta desde el lugar en que nacieron y traen información de regiones que la luz no puede mostrarnos porque queda absorbida por el camino. Algo que tampoco permiten los rayos cósmicos, que al tener carga eléctrica se desvían en los campos magnéticos y llegan desde todas las direcciones sin revelar su origen.

Sin embargo, cazar un neutrino es extraordinariamente difícil. Cada segundo atraviesan el cuerpo humano billones de ellos sin dejar rastro, y para detectar los más energéticos hacen falta instrumentos gigantescos, como IceCube, que vigila un kilómetro cúbico de hielo antártico a la espera del destello que se produce en las raras ocasiones en que un neutrino choca con un átomo.

Hasta hace poco, las únicas fuentes de neutrinos identificadas fuera de la Tierra eran el Sol y la supernova SN 1987A. Hoy, con detectores como IceCube en el Polo Sur y KM3NeT en el fondo del Mediterráneo, los científicos empiezan a trazar un mapa del cielo con estas partículas, una nueva ventana al universo que se suma a la radiación electromagnética, las ondas gravitacionales y los rayos cósmicos.