Enlaces accesibilidad

Los océanos acumulan más calor que nunca y se acelera la subida del mar en el Mediterráneo, según Copernicus

  • "El océano se está transformando ante nuestros ojos", advierten en un informe
  • El Mediterráneo y el Mar Negro han sufrido olas de calor marinas de récord, algunas de ellas de más de 30 días
Aspecto de la playa en Barcelona tras una tormenta este mes de septiembre
Aspecto de la playa en Barcelona tras una tormenta este mes de septiembre EFE/ Marta Pérez

Los océanos se están calentando a un ritmo "alarmante" y acumulan cada vez más calor, llegando a valores récord en 2025. Un calentamiento que tiene graves consecuencias sobre los ecosistemas marinos, pero también una derivada muy peligrosa: el calor acumulado sirve como gasolina para tormentas más intensas y destructivas. Son algunas de las conclusiones del décimo Informe sobre el Estado del Océano del Servicio Marino de Copernicus de la Unión Europea, publicado este miércoles.

En él, 125 científicos de Europa y del resto del mundo analizan los cambios en los océanos desde 1960. El aumento del contenido de calor oceánico se ha acelerado desde entonces, con una absorción adicional récord de 23 zettajulios en 2025, lo que equivale aproximadamente a 40 veces la energía consumida por el mundo entero el año pasado.

"El océano se está transformando ante nuestros ojos: el calentamiento, la subida del nivel del mar y la degradación de los ecosistemas son señales interconectadas de un cambio significativo y a largo plazo", ha afirmado Pierre Bahurel, director general de Mercator Ocean International, la entidad científica que ha elaborado el informe para Copernicus.

Las aguas más calientes se expanden, contribuyendo directamente al aumento del nivel del mar, al mismo tiempo que favorecen olas de calor marinas y pueden agravar las consecuencias de tormentas y otros fenómenos extremos en las costas. El Mediterráneo, así como el Mar Negro, sufrió en 2024 olas de calor marinas de récord. Algunas de ellas duraron más de 30 días, con temperaturas que se situaron más de 4,6 °C por encima de la media.

El informe no entra a analizar, por una cuestión temporal, el impacto de El Niño, que ya está elevando la temperatura del mar en el Pacífico. Sí que advierte que este fenómeno alcanzará este año unos niveles "probablemente sin precedentes".

El ritmo de subida del nivel del mar se dobla en el Mediterráneo

Precisamente, el informe halla que la subida del nivel del mar se está dando a una mayor velocidad en los últimos años. Entre 1999 y 2025 subió 0,3 milímetros al año, y el ritmo aumentó a 4,2 entre 2012 y 2025.

La evolución no es, sin embargo, homogénea y las diferencias regionales pueden ser muy importantes para las poblaciones costeras. En el Mediterráneo occidental, el que baña las costas españolas, el ascenso del nivel del mar se ha acelerado desde comienzos de este siglo debido principalmente a la expansión térmica de unas aguas cada vez más cálidas.

Entre 1993 y 2024, el ritmo analizado por los investigadores pasó de alrededor de 3 milímetros por año a 6,4 milímetros anuales, más del doble solo en dos décadas.

España, ejemplo de vulnerabilidad de las infraestructuras costeras

El estudio aporta varios ejemplos de los impactos del calor marino y de la subida del nivel del mar en Europa. En España, cita la borrasca Louis, que afectó al suroeste de Europa entre el 22 y el 26 de febrero de 2024, generando olas de más de ocho metros en algunos puntos de la costa atlántica española, provocó importantes perturbaciones en el transporte, cortes generalizados del suministro eléctrico y dejó una víctima mortal.

Los científicos han comparado el impacto de la borrasca en los puertos de Langosteira, en Galicia, y Tarragona, pese a que ambos estuvieron sometidos a condiciones de viento y oleaje superiores al percentil 99 de sus respectivos registros históricos. En Langosteira, el episodio fue relativamente moderado pero prolongado, durante unas 33 horas, mientras que Tarragona sufrió una situación más breve, de unas 16 horas, pero más intensa dentro del recinto portuario.

Las diferencias se explican en buena medida por la orientación y la configuración de los puertos y por la presencia de diques secundarios, lo que para los investigadores demuestra que el diseño de las infraestructuras puede mitigar los daños provocados por oleajes extremos.

El informe avisa de que, a medida que continúe aumentando el nivel del mar, las marejadas y los episodios de oleaje extremo pueden dificultar las maniobras de atraque, reducir la eficiencia de los puertos, deteriorar estructuras y equipos y provocar inundaciones temporales o permanentes de las instalaciones costeras.