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'Azken Agurra', una comedia existencialista, irónica y tierna sobre perdedores y despedidas

  • La película, dirigida por Koldo Almandoz, se ha presentado en el Festival de San Sebastián
  • Iñigo Azpitarte e Izaro Nieto protagonizan esta tragicomedia sobre el director de una funeraria
'Azken Agurra', una comedia existencialista, irónica y tierna sobre perdedores y despedidas
Izaro Nieto e Iñigo Azpitarte junto al director de cine Koldo Almandoz en 'Azken Agurra'

Hay que construir con mucho mimo a tus personajes para que estos puedan expresan emociones muy salvajes o un profundo humanismo solo con silencios y miradas contenidas. El director donostiarra Koldo Almandoz, conocido por la serie vasca Zeru ahoak, da muestra de ello en su nuevo trabajo Azken Agurra (Último adiós), una comedia existencialista protagonizada por un tierno antihéroe al que da vida Iñigo Azpitarte (La infiltrada) que se ha presentado en la 74º edición del Festival de San Sebastián, dentro de la Sección Oficial fuera de concurso.

La cinta sigue la historia de Tomás, propietario de una empresa de funerales laicos, que trata de solventar su papel como padre divorciado, miente para sobrevivir y le debe dinero a unos tipos de barrio. Una premisa que al cineasta guipuzcoano le sirve para abordar cuestiones como el duelo, la soledad y la frustración de los deseos no cumplidos. "Quería adentrarme en el mundo del duelo, un tema muy universal que a su vez tiene muchas contradicciones, que puede mezclar tristeza y cierta comedia, esa que llega para destensar una situación en la que a veces no sabemos cómo reaccionar y tenemos los sentimientos a flor de piel", explica el director.

El director Koldo Almandoz durante el rodaje de 'Azken Agurra (El último adiós)'

Fabula de un antihéroe de mediana edad

Almandoz vuelve a buscar el humanismo de los márgenes y sus historias. Rodada en las afueras de Donostia, huyendo de la imagen "postal" de la ciudad, que apenas se intuye, sí hay, sin embargo, un preciosismo en el encuadre de esos polígonos y callejones que habitan sus personajes. Su protagonista es un perdedor con el que no siempre estamos de acuerdo, pero al que se le termina cogiendo cariño. "Es un hombre maduro, que creo que es un tema que conozco bien, que me sirve para hablar de las miserias de llegar ya a cierta edad y darte cuenta que vas cargando con muchas frustraciones, decepciones y fracasos. Está en ese momento en el que empiezas a ser consciente de que hay sueños que ya no se van a cumplir”, señala Almandoz.

Fotograma de 'Azken Agurra' (El último adiós), de Koldo Almandoz

Personajes complejos llenos de aristas, ternura y contradicciones

Pero esa nube gris que flota sobre el personaje también se alimenta de un tono cómico y tierno que el actor Iñigo Azpitarte relaciona con el "clown clásico, esa idea del personaje que tropieza siempre, pero consigue salir adelante y que tiene algo de soñador". Todo surge de una forma muy sutil. "No quería que fuera una película de gags ni de chistes, sino que la comedia surgiera por sí misma, por lo que están contando y lo que hacen los personajes”, asegura Almandoz.

Frente al caos de Tomás aparece Sara, la joven interpretada por Izaro Nieto, con un brillante debut en el largometraje. "Ella es más ordenada y sensata", apunta la actriz. Entre ambos, el director crea una historia romántica inclasificable. "Solo está en la cabeza de Tomás, pero hay química entre ellos", explica Izaro. Ambos encabezan un reparto en el que también se disfruta de la presencia del reciente ganador del Goya José Ramón Soroiz, Sara Cozar o Miguel Garcés.

Izaro Nieto y Iñigo Azpitarte, protagonistas de 'Azken Agurra'

Una historia que late con colores fríos

Frío en la forma y cálido en el fondo. A pesar del presupuesto ajustado, la ambición artística de Koldo se percibe en cada plano. Azken Agurra está llena de encuadres precisos en espacios desnudos, composiciones muy cuidadas, a menudo estáticas, y todo ello plagado de escenas con diálogos y un humor melancólico y minimalista con cierto surrealismo que, sin duda, tiene ecos del cine de Aki Kaurismäki. "Sí, eso está ahí. Buscaba recrear una especie de fábula contemporánea. Para huir del realismo o del cine social, quería crear un universo propio. Ahí permean distintas referencias del cine que a mí me gusta. Y uno puede ser Kaurismäki, por supuesto, pero también Jim Jarmusch, con estos personajes que son gente corriente, pero que tienen algo de mágicas y por las que terminas sintiendo un enorme apego”, reconoce el cineasta.

Todos necesitamos una despedida

El título de la película también es una invitación a la dignidad de la muerte, independientemente de nuestras creencias. "Algo que me interesaba de los funerales laicos es que aunque la religión ha perdido peso, la necesidad de despedir a nuestros muertos sigue estando ahí", explica Almandoz. El director desacraliza el funeral, la muerte y con ello desacraliza el éxito y las grandes historias épicas para descubrirnos que entre perdedores y gente corriente también existen grandes historias.

Azken Agurra habla de esos hombres adultos contemporáneos, de las despedidas, pero también de la posibilidad de regresar a los otros antes de que sea demasiado tarde. Una comedia negra sobre seres maltrechos que, incluso rodeados por la muerte, todavía buscan una razón para aferrarse a la vida.

Rodada en euskera, la película cuenta con la participación de EITB y RTVE, tras su pase dentro de la Sección Oficial del Zinemaldia, fuera de concurso, como proyección especial, llegará a los cines el próximo octubre.