'El iglú': Laura Pérez y Guillermo Corral se enfrentan a los fantasmas de la infancia
- Hablamos con ambos sobre este cómic, uno de los más destacados de lo que va de año
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La dibujante Laura Pérez (reciente ganadora de un Eisner por Nocturnos) se une al guionista Guillermo Corral (El tesoro del Cisne negro) en una obra poética, misteriosa e hipnótica sobre los fantasmas de la infancia, la memoria y el paso del tiempo: El iglú (Salamandra Graphic).
El iglú cuenta la historia de Óscar, un joven que, en plena crisis vital, decide regresar a la pequeña localidad suiza donde pasó su infancia en los años 70. Allí se sentirá como un fantasma, deambulando entre sus propios recuerdos. ¿Logrará recuperar esa mirada maravillada de su niñez?
Una obra que nace de la infancia del propio Guillermo en La Chaux-de-Fonds, en Suiza. “Es una historia bastante personal –nos confiesa-. No tanto en los detalles, como en la ambientación. Hace años ya escribí un relato corto sobre este mundo y le estaba dando vueltas a trasladarlo a imágenes cuando leí Ocultos, la primera obra en solitario de Laura. Y sentí una conexión con su universo visual”.
“Por aquel entonces –continúa el guionista-, la gente había catalogado a Laura como una autora de misterio. Algo con lo que no estaba de acuerdo, porque para mí es una autora de lo maravilloso, de esa parte de la vida trascendente, pero compleja, a la que podemos llamar magia, misterio, poesía o maravilla. Y como el libro tenía mucho que ver con el descubrimiento de la vida que se produce en la infancia, pensaba que ambos teníamos esa zona de confluencia”.
Página de 'El iglú' (Salamandra Graphic) 5
“También creo que compartimos el ritmo narrativo –añade Guillermo-, ese gusto por un libro más contemplativo, que descansa mucho en la concatenación de momentos y que es casi mudo, ya que privilegiamos lo visual por encima de los diálogos. De hecho, hice seis o siete versiones del guion para depurarlo de todo lo que no fuera imprescindible”.
Tras su colaboración con Pablo Monforte en Naúfragos, Lacura confiesa que: “En esa época necesité encontrar mi propia voz, contar mis propias historias. Pero cuando conocí a Guillermo ya había publicado varias cosas en solitario y estaba abierta a colaborar de nuevo. Es verdad que por entonces me llegaban muchas propuestas de guiones de personas que querían que continuara con el terror psicológico. Pero la propuesta de Guillermo fue todo lo contrario. Me gustó porque no intentó emular mi estilo con la historia, sino que ampliaba horizontes a la hora de narrar algo. Era una historia más abierta con la que me sentía más cómoda porque podía experimentar”.
“Laura –añade Guillermo-, logró introducir en una historia intimista ese toque suyo personal más de misterio y fantasmagórico. Creo que esa mezcla hace que la obra sea maravillosa”.
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“El cómic nos permite detener el tiempo”
En cuanto a la casi ausencia de diálogos y textos, Guillermo nos comenta: “El cómic es un medio eminentemente visual y por eso estoy de acuerdo con lo que decía Alfred Hitchcock, que venía del cine mucho: “Lo que puedas contar con la imagen no hay que explicarlo con palabras”. Creo que eso también se puede aplicar al cómic, donde lo que sucede no acontece en las viñetas sino en el espacio entre ellas. Es el lector el que pone en movimiento a los personajes y el que desencadena la acción”.
“Además –añade el guionista-, la historia tiene que ver con una cierta congelación o frialdad por parte del protagonista para reconectar con su propia vida. Un problema que al final se resolverá de forma simbólica. Por eso, esa contención, esas elipsis, son decisiones narrativas”.
“Yo me siento muy a gusto narrando lentamente –nos confiesa Laura-. En un cómic tú decides el tiempo que le dedicas a cada página. No es como el cine o como la música. El cómic nos permite detener el tiempo. Y por eso es uno de los temas que más me interesan en mi trabajo e introduzco esa temática temporal en todos mis libros”.
Incluso en el cómic conviven diferentes momentos en un mismo espacio. "Por ejemplo, cuando el protagonista llega a la casa en la que vivió de niño, también le vemos cuando era pequeño -asegura Laura-. Y hay otra escena en la que aparece un recuerdo en el suelo, que es como un pasaje más onírico. Son saltos en el tiempo inevitables porque es una historia sobre los recuerdos. Me lo he pasado muy bien intentando que esos saltos surgieran de una manera bastante natural y orgánica".
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El iglú también habla sobre la salud mental. "El tema de la locura está ahí -nos confiesa Guillermo-. La locura como amenaza, como una posibilidad ante los traumas de la vida. Para mí es un tema personal porque mi padre era psicoanalista y en mi casa se hablaba todos los días de ese tema. Un tema que creo que esta de actualidad porque parece bastante claro que hay una gran crisis de de de salud mental por el impacto de las redes, la tecnología, etcétera. Esta historia alude a cosas muy profundas y emocionales que no son fáciles de explicar, pero yo pensé inlcuso en un eslogan promocional: "Un cruce entre Tintín en el Tíbet y A Ghost Story (David Lowery, 2017)".
"Si os fijáis -continúa el guionista-, la parte de la trama en la que el protagonista va a buscar a su amigo está inspirada en Tintín en el Tibet, donde también buscaba a su amigo perdido. Aunque aquí el monstruo no es el Yeti, sino el paso del tiempo. Y esa historia está tamizada por la percepción de A Ghost Story y de lo que hablábamos antes, de como te vas distanciando de tu propia vida y convirtiéndote un poquito en un fantasma".
Página de 'El iglú' (Salamandra Graphic) 5
"A Ghost Story es una de mis películas favoritas -añade Laura-, junto a Her, La llegada y muchas otras que, básicamente, tratan sobre ese concepto del tiempo. Un tiempo que pasa mientras la memoria está parada. Es decir, nosotros tenemos un un tiempo externo y un tiempo interno que son completamente distintos y diferentes. Gracias a la memoria nos podemos trasladar a cualquier recuerdo ipsofacto. Y de hecho ocurre que cuanto mayor es una persona, más cerca está de los primeros momentos de su vida y más pierde casi toda la parte del medio. Eso es algo que siempre me me ha llamado muchísimo la atención y me ha llevado a leer mucho sobre psiquiatría, sobre psicología... Un interés que comparto con Guillermo".
"Aunque mi libro favorito es Here (Richard McGuire, 2014) (que narra la historia del universo en un mismo espacio, la habitación de una casa). La obra maestra de McGuire habla sobre como el tiempo es un concepto que todavía no comprendemos. Por eso es tan bonito tratarlo de maneras diferentes en cada libro, en cada obra, en cada películas... lo que sea. Y nosotros hemos intentado usar el tiempo para sentido a la vida a través del presente y del pasado, algo que en nuestra cabeza no existe, porque en nuestra mente tenemos la impresión de que el tiempo está parado y solo existe el presente".
“Además –añade la dibujante-, el protagonista va en busca de unas respuestas que no va a encontrar, porque en el libro solo hay preguntas. Creo que lo bonito de las historias es plantear preguntas, pero no necesariamente responderlas, sino lograr que cada lector encuentre un poco esas respuestas. Por eso la narrativa es casi muda, lo que no quiere decir que sea lenta. Pero los diálogos que hay son esenciales, sin ellos la historia no tendría sentido”.
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“El cambio climático ha modificado el paisaje”
La nieve, o la falta de nieve, es otro de los elementos de la historia. “Lo de esa escasez de nieve es real –nos comenta Guillermo-. Desgraciadamente el cambio climático ha cambiado el paisaje desde mi niñez. Aunque también es un elemento metafórico. Pero es cierto que siempre pensamos que en la infancia llovía y nevaba más, que todo era más real”.
Ambos decidieron viajar a Suiza para que Laura conociera esos parajes en que transcurre la historia. “Fue muy curioso, porque no había no nevaba ni había pronóstico de nieve, pero comenzó a nevar. Ese momento nos pareció mágico, porque era tal como lo había escrito Guillermo. Fue inolvidable”, asegura la dibujante.
En cuanto al proceso de trabajo, Laura nos comenta: “Trabajamos el storyboard juntos, que es algo que también hice cuando trabajé con Pablo. Porque creo que ahí es donde surge la compatibilidad entre dos personas, con ese contacto directo. Fue un proceso muy chulo porque una vez tenía el story consensuado me volvía al estudio y podía trabajar tranquilamente. Fue un proceso totalmente colaborativo”.
“A mí también me gusta dibujar y hacía unos storyboards muy básicos que compartía con Laura –añade Guillermo-. Después intercambiábamos ideas y también muchas referencias. En el libro hay mucho del cine y de la ilustración tradicional japonesa, sobre todo en las escenas de nieve. También hay mucho de la pintura nórdica y de fotos recuperadas de la época, para llegar a dar con esa paleta de colores con la que creo que Laura ha hecho un trabajo maravilloso. Yo creo que es su libro más potente en cuanto al color”.
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“Creo que es mi libro más bonito en cuando al color”
Destacar ese fabuloso color de Laura Pérez. “Hicimos carpetas con referencias cromáticas que nos gustaban –asegura la dibujante-. Creo que es el libro más bonito que he hecho en este aspecto. Planteé la parte que transcurre en los años 70 con un color para el que me basé en películas de la época, con un ambiente más anaranjado, más de fotografía analógica”.
“En cuanto a las combinaciones de colores que mejor iban para la infancia, veréis que uso mucho color primario, mucho color básico. El amarillo, el rojo y el azul. Eso me permitía que el verde fuera tan vivaz. Porque el color también refleja la psicología de los personajes, los distintos momentos de la vida de una persona”.
“Y para la parte adulta hay otro tipo de colores que están pensados a propósito para que la persona que lo lea reciba una serie de emociones. Estamos muy contentos con el resultado”, añade Laura.
Laura Pérez y Guillermo Corral
“La personalidad se crea en la infancia”
Siendo una historia sobre la infancia perdida, preguntamos a Guillermo hasta qué punto cree que la infancia define nuestra personalidad: “Creo que la infancia es cuando se crea nuestra personalidad. La arrastramos toda la vida. En el libro hay un elemento psicoanalítico muy importante. No podía ser de otra forma porque mi padre era psicoanalista”
“En un momento del cómic -continúa-, un personaje dice que hay gente que está marcada por la infancia y nunca va a poder superarlo. Y en el epílogo apunto esa idea de que lo más real que te ocurre en la vida es la infancia. Incluso el otro día vi una noticia que parece confirmarlo, porque contaba que biológicamente hay más activación neuronal en la infancia. Creemos que es más intensa porque realmente lo es. Percibimos algunas cosas, algunas sensaciones sensoriales de una forma más marcada”.
“La infancia –añade el guionista-, se nos queda grabada para toda la vida. Y en el fondo, de alguna manera, con el paso de los años, es un poco como si la realidad perdiera intensidad y que lo que nos quedara, es esa infancia”.
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"La infancia, es un lugar que nos deja poso -comenta Laura-. Yo creo que es que como cuando te metes en el mar, al principio puedes pensar: "qué frío está", pero luego te acostumbras. En la vida hay veces que puede suceder un poco eso. El la infancia tenemos nos influye todo. Y luego ya te acostumbras a muchas cosas. Por eso se recuerdan de manera tan especial los primeros pasos. Y creo que eso era importante reflejarlo en el libro, pero sin dejarnos llevar por la melancolía".
"En la parte adulta, también hay mucha magia -añade la dibujante-. Pero no queríamos que fuera más triste, más melancólica, sino que simplemente buscara y redescubriera que esa magia existe a través del color y de las escenas. Porque esos escenarios también son personajes del libro: el iglú, las casas los bosques... son lugares de magia adulta e infantil".
Esos espacios también aparecen como lugares de sanación, desde las casas en las que vivió el protagonista hasta ese iglú que es tan importante en la trama. "El libro tiene una primera parte que es más realista -nos confiesa Guillermo-. Una segunda que es como todo el aluvión de los momentos de la infancia. Y una tercera que es más simbólica o más mágica. Una tercera parte en la que no queríamos dejar muy claro está ocurriendo realmente o si estamos en un terreno más de lo imaginario o de lo simbólico. Y la resolución se produce con la construcción, digamos simbólica, de un refugio para el amigo perdido. Por eso los edificios, el iglú, son tan importantes en la trama".
Portada de 'El iglú' (Salamandra Graphic)