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La tirolina de Soba cierra su primer verano con más de 3.000 usuarios

  • Ha recibido visitantes de toda España y del extranjero
  • Los negocios del valle ya notan su impacto
La tirolina de Soba cierra su primer verano con más de 3.000 usuarios
Óscar Ortiz (Redacción Cantabria)

Hay quien llega decidido. Enrique apenas necesita pensárselo: "con más ganas que otra cosa". Antonio, en cambio, había decidido esa misma mañana que no se iba a lanzar, pero su nieto termino convenciéndole. "Más o menos" bromea cuando le preguntan si le han engañado. Y después está Yolanda. Ha venido desde Santander expresamente para probar la nueva tirolina de Soba, pero prefiere no comprobar antes la altura. "No que querido mirar, porque igual no me tiro", reconoce entre risas.

Segundos después afronta los 420 metros de recorrido, suspendida a más de 100 metros sobre el Río Gándara y con velocidades que pueden alcanzar los 80 km/h. Al llegar al final, los nervios han desaparecido. "Impresionante", reconoce al tocar tierra.

Imagen de la bajada de la tirolina de Soba RTVE Cantabria

Tras varios años de espera tras su anuncio, la tirolina abrió sus puertas el pasado mes de julio. Desde entonces, por esta nueva atracción turística ya han pasado 3.100 personas. "Para nosotros, la verdad, es un triunfo", asegura Ligari Mouhamadou, gerente de la instalación. Agosto ha sido el mes con mayor actividad y entre sus usuarios han encontrado turistas llegados desde numerosos puntos de España, y también del extranjero. "Hemos tenido gente de Inglaterra, de Francia, de Rusia...de todos los lados", desvela Ligari.

Un impulso para los negocios del valle

El balance de estos primeros meses no se queda simplemente en la tirolina. Alojamientos y restaurantes de Soba aseguran haber percibido un aumento de turistas gracias a esta instalación.

Cecilia Cadaya, propietaria de los alojamientos rurales 'El Carrascal', afirma que sus cuatro apartamentos, con capacidad para 18 personas, han estado completos prácticamente todos los veranos. "No he tenido ni un día de descanso", insiste Cecilia. La propietaria incluso reconoce el aumento de facturación por la tirolina: "A nivel de ingresos, unos 5000 euros más porque no ha habido un día libre". Para ella, esta atracción turística funciona como puerta de entrada para descubrir algunas de las joyas ocultas en el valle de Soba. "Nuestro patrimonio, el verdadero, es la naturaleza", explica Cecilia.

Esta misma sensación también la perciben en la restauración. Carmen Saiz Aja, propietaria del Bar-Restaurante 'El Rufaco', asegura que este verano ha habido más movimiento y que muchos clientes relacionan directamente sus reservas con la atracción turística. "Llaman para decir: 'mañana vamos a tirarnos por la tirolina y vamos a ir a comer'", explica.

El reto de continuar en invierno

Terminada la temporada alta, el reto que se presenta ahora por delante es intentar mantener que este movimiento de turistas no desaparezca durante el invierno. La tirolina continuará funcionando los fines de semana y festivos, y sus responsables confían en que el aumento del caudal del río Gándara durante los próximos meses sirva como reclamo turístico.

"Tenemos muchísimas reservas porque la gente tiene curiosidad de venir a tirarse bajo la cascada cuando tenga agua", explica Ligari. Es la gran prueba que tiene ahora esta nueva atracción que ya ha transformado uno de los mayores valles de Cantabria.