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Julia Navarro plasma la obsesión por retrasar la vejez en 'Una familia moderna': "Es como hacerse trampas al solitario"

  • La autora regresa con una novela sobre la incomprensión entre generaciones o las miserias familiares
  • "Vivimos en una sociedad muy mediatizada por lo políticamente correcto", dice en una entrevista en RTVE.es
Julia Navarro publica 'Una familia moderna'
La escritora Julia Navarro Juan Fernandez Juan Manuel Fernandez/ Plaza&Janés

Martha a veces es odiosa. A la protagonista de Una familia moderna, la nueva novela de Julia Navarro, le atormenta cumplir años y, pese a su voluntad de hierro y el sacrificio que la llevaron a convertirse en una de las mejores bailarinas del mundo, a sus 70 años vive instalada en una lucha contra el paso del tiempo, una batalla frustrante porque no se puede ganar.

"Hay una especie de obsesión por retrasar la vejez", por parar ese "último momento que todos tenemos siempre pendiente, que es el final de la vida", explica Julia Navarro en una entrevista con RTVE.es. Asegura que hay una "exigencia", una "imposición" por parte de la sociedad de que hay que permanecer jóvenes, y esta idea se plasma en su nueva obra. La semilla de la que germinó fue el libro de Norah Ephron No me gusta mi cuello, un texto que afronta este tema "sin frivolidad".

Envejecer es una putada por la sencilla razón de que te acerca al final

La autora considera que "envejecer es una putada" por "la sencilla razón de que te acerca al final", pero cree que tratar de combatir el paso del tiempo es "como hacerse trampas al solitario". "Es una lucha perdida, ¿no?, porque da lo mismo, ese momento llega", argumenta. Cuando eres joven, explica, "parece que eres eterna", pero "según vas cumpliendo años te das cuenta de que no, de que hay un fin".

Cuando era joven leí en alguna revista de moda el desafío para tantas mujeres de disimular las alas de murciélago; jamás pensé que me pasaría a mí. Pero la edad me ha alcanzado y mientras me llega el día de morirme, me gustaría poder mirarme al espejo sin deprimirme (página 91).

La incomprensión y las miserias familiares

Una familia moderna (Plaza&Janés, 394 páginas) va del vértigo que da envejecer, pero ahonda en otros temas. A través de Martha y su marido Thomas, su hija Felicitas, su nieta Penny, Lucía o el cura del barrio, la escritora madrileña compone una historia que profundiza, con su hábil mirada y un punto de psicología, en la incomprensión entre generaciones, la inmigración, las miserias familiares, la soledad o las consecuencias de una educación sin límites.

Portada de 'Una familia moderna', la nueva novela de Julia Navarro

Portada de 'Una familia moderna', la nueva novela de Julia Navarro Plaza&Janés

La obra representa a través de Penny -nieta de Martha- la intransigencia de la juventud. "Los jóvenes siempre tienen verdades absolutas y certezas", asegura Julia Navarro, que critica a quienes quieren imponer un pensamiento único. "Todo aquel que tenga una discrepancia puede ser condenado a la cancelación, eso que hacen los jóvenes ahora, se cancela a la gente; a mí eso me parece terrible, me parece una forma de dictadura brutal", dice la escritora, que apuesta por un entorno donde la discrepancia sea un elemento más de la convivencia. "Si no hay discrepancia no se puede avanzar", zanja.

Julia Navarro reconoce que las minorías han estado oprimidas, pero considera que no se puede imponer a partir de lo que uno ha sufrido. "Vivimos en una sociedad muy mediatizada por lo políticamente correcto, y eso se convierte en una dictadura, una dictadura de pensamiento, y a todo aquel que se atreve a discrepar le cuelgan un cartel", considera Navarro, que explica que el cambio de paradigma actual ha llegado como un "tsunami", descolocando a mucha gente.

"Yo creo que las mayorías, durante siglos, han aplastado a las minorías, pero ahora no se puede hacer al revés. No puedes imponer un pensamiento, es decir, dejemos que la gente piense libremente", pide la autora, que entiende que "no hay una verdad absoluta".

Un verano sofocante entre las arrugas y la soledad

La trama de la novela se ubica en el Madrid actual, concretamente en un sofocante mes de julio. Martha lidia con su vejez mientras gestiona a su familia moderna, mirándose el ombligo sin tiempo para ser consciente del abandono o las llamadas de auxilio a su alrededor. Un entorno donde todo se justifica, rozando incluso el pasotismo o el desinterés, bajo el argumento de que no son una familia convencional de esas con normas de toda la vida en las que no cabía la discusión. El libro es una disección ácida de las relaciones familiares, de cómo sus miembros interactúan y deberían mirarse como algo más que el mobiliario que decora sus vidas.

Ahora he comprendido a lo que se refiere José al decir que somos una familia moderna. Es decir, somos como todas las familias, en las que anida el síndrome de la discordia en cuanto decidimos ser sinceros. No deberíamos serlo. La civilización exige una dosis de hipocresía (página 225).

Con la llegada de las vacaciones, la familia se dispersa y Martha afronta sus arrugas y su soledad junto a Lucía, la empleada interna en su casa a la que considera una más de la familia, si es que puede llegar a serlo quien te sirve y limpia durante años. Lucía es un personaje "maravilloso", es "un poco la persona que les hace tomar contacto con la realidad, la que tiene los pies en el suelo", dice la autora. A través de ella podemos ver los problemas de quienes sufren la inmigración ilegal.

La política migratoria, un "auténtico fracaso"

Navarro considera un "autentico fracaso" la política migratoria de la Unión Europea y empatiza con quienes cruzan las fronteras buscando una vida mejor, como ocurrió en Ceuta de forma masiva el 30 de julio. Cree que los ceutíes tienen "toda la razón" porque, dice, el Gobierno no ha sabido gestionar la crisis. "Si yo tuviese 20 años, viviera en Marruecos y tuviese la oportunidad o supiese cómo hacerlo, de escaparme de un país que es una autocracia, donde no hay oportunidades para los jóvenes, donde los gobernantes se forran, pero no han oportunidades a la sociedad, haría lo que han hecho esos jóvenes, intentaría marcharme", confiesa la autora, que añade que "por muchos muros que se levanten, la historia de la humanidad es una historia de migraciones".

Si yo tuviese 20 años, viviera en Marruecos y tuviese la oportunidad (...) haría lo que han hecho esos jóvenes

La de Julia Navarro es una historia sobre la condición humana y sus claroscuros, un tema que, defiende, está en todas sus obras, aunque las anteriores las abordase con una mirada retrospectiva. Utiliza una escritura elaborada, diálogos que arañan con personajes egoístas que hieren. Por momentos unos son hipócritas frente a otros que sufren el rechazo, la pobreza o los problemas de la inmigración. No son solo buenos o malos, cada uno tiene sus matices y, como en la vida, ninguno es perfecto.

Martha tiene sus virtudes, pero también una lengua afilada y una sinceridad por momentos excesiva. Es soberbia y orgullosa y, pese a todo, es fácil empatizar con ella. Su marido Thomas es de una perfección que acaricia la hipocresía: "Es un poco el ejemplo de la impostura", aclara la autora.

Martha es una mujer inteligente que está inmersa en su propio laberinto, que es negociar con la vejez (página 289).

Julia Navarro dedica su libro a quienes se salen del carril, "a todas las personas que se niegan a militar en lo políticamente correcto, que se atreven a decir en voz alta lo que piensan, a todas las personas que no tienen miedo al debate, a la confrontación, a que las cancelen".

Una familia moderna es una novela que invita a la reflexión, que te hace pensar sin darte la solución. Quizás no la hay. El deterioro del tiempo no se puede frenar.

La autora

Julia Navarro (Madrid, 1953) es autora de una decena de novelas que se han traducido en más de 30 países. Una familia moderna -aquí puedes leer el primer capítulo-, está en las librerías desde este 15 de septiembre. Anteriormente ha publicado La Hermandad de la Sábana Santa (2004); La Biblia de barro (2005); La sangre de los inocentes (2007); Dime quién soy (2010), que fue adaptada como serie de televisión, Dispara, yo ya estoy muerto (2013); Historia de una canalla (2016); Tú no matarás (2018); De ninguna parte (2021) y El niño que perdió la guerra (2024). También ha escrito los ensayos Una historia compartida (2023) y Cuando ellos se van (2025).