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En el Día mundial del ictus analizamos su relación con la Covid-19

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En el Día mundial del ictus analizamos su relación con la Covid-19. Imagen de recurso de un doctor mirando una radiografía craneal. Con el sello VerificaRTVE.
En el Día mundial del ictus analizamos su relación con la Covid-19

El 29 de octubre se celebra el Día mundial del ictus. A lo largo de las últimas semanas, después de que el hijo de la cantante Isabel Pantoja, Kiko Rivera, sufriera uno de estos episodios con 38 años de edad, en medios de comunicación y redes sociales hemos leído mensajes que alertaban sobre el aumento de casos y su mayor incidencia en la población joven. En algunas ocasiones, se relaciona con la COVID-19 o con la vacuna. Con la ayuda de expertos te explicamos en qué consiste esta enfermedad, si se ha producido un aumento alarmante de casos en general y en la población joven en particular, y si estos guardarían relación con el coronavirus o la vacuna.

El alarmante crecimiento de los ictus en jóvenes”, titula un periódico digital. “Ictus en jóvenes: cada vez se detectan más”, dice otro medio. “Por qué están en aumento los ictus entre los jóvenes”, se pregunta otra publicación. Así reaccionaron algunos medios al ictus que sufrió Kiko Rivera. En redes sociales los mensajes van más allá y algunos usuarios culpan a la vacuna del episodio. “Que a kiko Rivera le haya dado un ictus con 38 años, es lo normal. Que se este desplomando gente por cualquier parte, también. Sois unos conspiranoicos. La vacuna covid salva vidas (sic)”, ironizaba una usuaria. Desde otra cuenta se preguntaban si Kiko Rivera “se habrá inyectado la vacuna covid (sic)”. Otro perfil tuiteaba un vídeo que colgó Kiko Rivera vacunándose para comentar la noticia.

¿Qué es el ictus? Síntomas y factores de riesgo

Es una enfermedad cerebrovascular que se produce cuando hay una “interrupción del flujo sanguíneo que llega al cerebro por el taponamiento o la rotura de una arteria”. Existen dos tipos de ictus: el isquémico y el hemorrágico. El primero es el más frecuente,  según la vocal de Relaciones Institucionales de la Sociedad Española de Neurología, Susana Arias, representa el 80% de los casos, y lo provoca una “obstrucción súbita del flujo sanguíneo en el cerebro” por la formación de un coágulo o trombo. El ictus hemorrágico, más destructivo y con mayores tasas de mortalidad, “se produce por la rotura de una arteria o de una malformación en el cerebro”, aunque determinadas enfermedades de la sangre, traumatismos o procesos degenerativos pueden influir en su aparición. Este tipo de ictus representa el 20% de los casos en la población general.

Los síntomas se presentan de forma aguda y repentina y son: "pérdida de fuerza o sensibilidad que afecta a la mitad de la cara y las extremidades del mismo lado, alteración brusca del lenguaje, dificultad para entender, alteración de la visión y dolor de cabeza muy intenso y diferente a otros”, apunta Arias. Desde la Fundación Ictus, con sede en Barcelona, inciden en que “el tiempo de respuesta ante los primeros síntomas es muy importante, pues cada minuto que pasa mueren dos millones de neuronas, lo que puede comprometer nuestras funciones cognitivas, motoras, conductuales, emocionales y sensitivas”.

Según la Sociedad Española de Neurología la aparición de ictus es consecuencia de los “daños continuados a los vasos sanguíneos” y existen varios factores de riesgo que los favorecen,  siendo la edad uno de los más importantes (aumenta a partir de los 60 años). Se da más entre los hombres, aunque la mortalidad es mayor en las mujeres. Entre los factores de riesgo que, como los anteriores, no se pueden controlar, están también los antecedentes familiares. Los ictus, además, pueden ser consecuencia de dolencias tratables como la tensión arterial elevada, enfermedades cardíacas, diabetes u obesidad. Por último, están los hábitos de vida poco saludables como el consumo de tabaco, drogas y alcohol, o la vida sedentaria.

¿Ha habido un aumento de casos en España?

En nuestro país se registran unos 120.000 ictus al año,  uno cada seis minutos. Según afirma la Federación Española del Ictus, esta enfermedad provoca 40.000 muertes al año en España, siendo la primera causa de mortalidad entre las mujeres españolas y la segunda en los varones. En 2020 fue la tercera causa de muerte en España, según datos del INE. La doctora Arias explica que “más o menos uno de cada tres pacientes va a conseguir volver a su situación basal previa” tras sufrir un episodio.

De momento no hay datos globales de incidencia de 2021-2022, pero en Andalucía, por ejemplo, se ha doblado el número de ictus en lo que va de año respecto al año pasado. El Jefe del Servicio de Neurología del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, Tomás Segura, reconoce que los únicos datos oficiales actuales son “los de cada hospital”. En su caso “ha habido un aumento del 10% en 2021 con respecto a 2019”. Este doctor indica que el repunte ha sido más notable “tras la pandemia”. Señala el experto que “no podemos saber si la incidencia real cayó” porque “la gente posiblemente no quería venir [a los hospitales en 2020] y estaban colapsados por COVID”. A pesar de que en los últimos 25 años se ha conseguido reducir el número de ictus y disminuir hasta el 50% su mortalidad, el último ‘Atlas del Ictus’ del año 2019, anticipa que el número de casos que se producen al año en España y su letalidad se incrementará más de un 35% hasta 2035 por el aumento de la esperanza de vida de la población (pág 5).

¿Existe una relación directa entre la Covid-19 y el ictus?

Aunque existen varios estudios que buscan analizar la relación entre el coronavirus con las enfermedades cerebrovasculares (123 y 4) entre los expertos consultados por VerificaRTVE no hay consenso en que la COVID-19 sea la causa directa del aumento de casos de ictus en España. Tomás Segura sí que relaciona “el aumento con la infección SARS-CoV-2”, aunque también apunta a otras posibles causas como “peores cuidados generales de nuestra salud por el colapso de la Medicina Primaria en España” lo que “seguramente influye en peor control de tensión arterial, diabetes o dislipemia”, enfermedades que favorecen la aparición de ictus.

Para Marta María Martínez, coordinadora del Equipo de Ictus del Hospital Universitario Infanta Sofia de San Sebastián de los Reyes, Madrid, “la infección por SARS CoV2 ha supuesto, en especial en el periodo en que la enfermedad era más grave en la era prevacunación, un aumento significativo de la patología trombótica, incluido el ictus”. Sin embargo, Susana Arias puntualiza que "cualquier infección, como la gripe, es una situación pro trombótica que puede dar lugar a un ictus”, por lo que apuesta por “no crear alarma social” relacionando ictus y coronavirus. Para el neurólogo y director de Proyectos de la Fundació Ictus de Barcelona, Miquel Gallofré, “no existe evidencia científica robusta que corrobore esta afirmación [que el coronavirus sea la causa del aumento de ictus en la población general]”. Una investigación liderada por facultativos del Servicio de Neurología del Hospital del Mar de Barcelona y publicado en la revista especializada ‘Stroke’ sostiene que “haber sufrido un ictus incrementa hasta tres veces el riesgo de morir después de superar la COVID-19". Puedes consultar el estudio completo aquí.

¿Aumenta el riesgo de sufrir un ictus tras recibir la vacuna contra la COVID-19?

Existen pocos estudios al respecto y los expertos consultados no advierten una relación directa entre la vacuna contra el coronavirus y los ictus. Uno de los trabajos que hemos encontrado sostiene que la vacuna contra la COVID-19 no aumenta el riesgo de sufrir un ictus. Susana Arias reconoce que, con la vacuna contra el coronavirus, “como con todas las demás, hay riesgo de trombos que pueden provocar un ictus, y miles de cosas más, igual que un ibuprofeno”. Tomás Segura indica que la aparición de ictus por la vacuna “podría ser, tendría base fisiopatológica, pero nuestros experimentos no lo sustentan”. Opina de la misma manera Marta María Martínez quien indica que “la relación con la vacuna no está bien definida”.

Los ictus en personas jóvenes

En este campo se considera que un paciente es joven cuando es menor de 45-50 años. Susana Arias señala que “la incidencia del ictus en adultos jóvenes de entre 15 y 45 años es aproximadamente de 3 a 10 casos por cada 100.000 habitantes”. La doctora Martínez indica que “los menores de 65 años representan alrededor de un 30% de los ictus atendidos”. Miquel Gallofré detalla que “en Cataluña cerca de 1.300 personas de menos de 50 años sufren un ictus [al año]”.

Aunque en la población general los ictus isquémicos son más comunes que los hemorrágicos, en el caso de la población más joven los dos tipos son igual de habituales. Susana Arias apunta a que "es un grupo de edad donde pueden existir especialmente aneurismas, que son pequeñas dilataciones de las arterias o malformaciones que pueden dar lugar a hemorragias”. La coordinadora del Equipo Ictus del Hospital Infanta Sofía, Marta María Martínez, explica que “en las personas jóvenes los ictus se relacionan menos con los factores de riesgo vascular clásicos en pacientes de más edad y más habitualmente a otras causas como el consumo de tóxicos o enfermedades infrecuentes que producen predisposición a daño en las arterias.” Para el doctor Gallofré “existen ictus motivados por malformaciones arteriales o arteriovenosas que existen desde el nacimiento y que pueden dar clínica a cualquier edad”, siendo esta la “patología más frecuente en personas jóvenes”. Tomás Segura señala como causas principales de ictus en pacientes jóvenes las “anomalías de la coagulación, displasia de vasos y uso de tóxicos”.

¿Se ha producido un aumento de ictus en la población joven?

Ninguno de los expertos consultados por VerificaRTVE advierte un aumento significativo de ictus en pacientes jóvenes. Susana Arias opina que "probablemente hoy en día se conozca más acerca de la patología cerebrovascular, de sus síntomas, de sus signos y haya un mejor diagnóstico y una mejor concienciación de la población”, motivo por el cual puede que se hayan conocido más casos.

Existen artículos especializados que sostienen que se ha detectado en distintos países del mundo un incremento en singular de los casos de ictus en población que se considera joven como este en Estados Unidos o este otro de Países Bajos que sostiene que el número de personas entre 18 y 44 años que ha sufrido un ictus se incrementó en este país un 23% en una década. Un estudio del que se ha hecho eco la Sociedad Española de Neurocirugía publicado en abril de 2020 por miembros del Hospital Mount Sinai, ha concluido que “el coronavirus está detrás del aumento de los accidentes cerebrovasculares graves en pacientes menores de 50 años”. El trabajo revela que el virus “puede causar enfermedades a través de un proceso de coagulación de la sangre” y que "afecta desproporcionadamente a los vasos sanguíneos grandes”. Sin embargo, no ofrece cifras absolutas que demuestren un aumento de casos en jóvenes, ya que se basa en el estudio de cinco pacientes. La investigación publicada en Stroke realizada por el Hospital del Mar de Barcelona que ha estudiado casos de personas que han tenido Covid-19 y también han sufrido un ictus, sostiene que “contrariamente a lo que se podía esperar, el riesgo [de fallecimiento] es más alto en el colectivo de personas más jóvenes que han sufrido un ictus, las de menos de 60 años”.