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El Supremo anula la absolución de 'Anboto' de un atentado en Vitoria y ordena repetir el juicio

  • La banda terrorista colocó en 1985 un coche bomba enfrente del polideportivo de Mendizorroza, pero la Policía lo desactivó
  • El tribunal decidió absolver a Soledad 'Anboto' por dos informes policiales que consideraba "contradictorios"

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La exdirigente etarra Soledad Iparraguirre comparece ante el tribunal desde una sala de seguridad
La exdirigente etarra Soledad Iparraguirre comparece ante el tribunal desde una sala de seguridad

El Tribunal Supremo ha anulado la sentencia de la Audiencia Nacional (AN) que absolvió a la exjefa de la organización terrorista ETA Soledad Iparraguirre 'Anboto' del atentado frustrado con coche bomba en 1985 frente al polideportivo de Mendizorroza (Vitoria). En ese sentido, ha ordenado también designar un tribunal diferente, repetir el juicio y dictar un nuevo fallo.

Según la sentencia que ha estimado el recurso de la Fiscalía, la anulación se fundamenta en que los jueces que exculparon a Anboto en 2021 omitieron "con una argumentación no racional" una prueba de huellas que tenía "un alto valor" para el fiscal con el argumento de que sería contradictoria con otro informe del mismo tipo realizado años antes.

La banda terrorista colocó un coche bomba enfrente de las taquillas del polideportivo vitoriano pero la Policía, que había tenido noticia de los dos vehículos que los etarras acababan de robar para ejecutar la acción, localizó el vehículo antes de que estallara. El artefacto tenía el objetivo de acabar con la vida de al menos 21 policías que iban a prestar servicios de vigilancia allí.

Por eso, la causa se siguió contra Anboto por 20 delitos de asesinato en grado de frustración, otro de atentado contra agentes de la autoridad y un delito de estragos, como ha recordado el Supremo.

El tribunal dudó del informe policial que confirmó las huellas en 2019

En la sentencia de la AN se explicaba que se optaba por la absolución al carecer "de una prueba de cargo suficiente para condenar a la procesada", restándole peso a los testimonios de los etarras en el interrogatorio policial frente a lo declarado en la vista oral.

La Sala apuntaba que en 1985 "la única prueba palmaria en este sentido" era una huella del dedo pulgar de la mano derecha de Eusebio Arzallus Tapia y que, de las seis huellas reveladas, cinco sin identificar quedaron archivadas como anónimas.

En 2019, 35 años después, volvieron a cotejar las huellas y dos agentes entendieron que al menos cuatro de ellas confirmaban la participación de Anboto. Algo por lo que el tribunal apuntaba que se enfrentaban a dos informes policiales "contradictorios"

Ahora, el alto tribunal destaca que la argumentación de la sentencia “es manifiestamente equivocada”, ya que “parte de una premisa que, según salta a la vista, es falaz”, puesto que el primer informe no niega que existiesen huellas de la acusada, sino que las huellas se documentaron como anónimas.

La sentencia fue suscrita con el voto particular de un magistrado

La sentencia ahora anulada fue suscrita por los magistrados José Antonio Mora (presidente y ponente) y José Ricardo de Prada Solaesa y contó con el voto particular de su compañero Fernando Andreu. Este último consideró que había prueba concluyente, plena, válida, adecuada y suficiente para considerar plenamente probado, y más allá de toda duda razonable, la participación de Iparaguirre como responsable, en concepto de autora, de los hechos enjuiciados.

Según Andreu, no fue hasta que Anboto fue entregada a España en septiembre de 2019 cuando la Fiscalía pidió que los servicios de policía científica informasen de si, aparte de las huellas identificadas, se encontraron otras huellas, y si alguna pudiera corresponder con las de la procesada. Por eso, entiende que no existen "dos informes periciales contradictorios", ya que lo de 1985 "no es sino un acta de inspección ocular", sin que realizasen cotejo alguno.

Imputados tres exjefes de ETA por el asesinato de Miguel Ángel Blanco

Anboto ha sido recientemente imputada como presunta responsable del secuestro y asesinato del concejal del PP en Ermua Miguel Ángel Blanco y este jueves ha sido citada para responder por ello, al igual que su pareja, el también exdirigente de ETA Mikel Antza.