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Comic Barcelona

Javier Sierra: "Tras dormir en la Gran Pirámide el joven Bonaparte se convirtió en Napoleón"

  • Salva Rubio, Cesc Dalmases y Roger Surroca adaptan al cómic su novela La pirámide inmortal
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Detalle de la portada de 'La pirámide del inmortal'
Detalle de la portada de 'La pirámide del inmortal'

Napoleón Bonaparte durmió solo en la Gran Pirámide de Egipto la noche del 12 al 13 de agosto de 1799. Cuando salió al día siguiente, con aspecto maltrecho, sus soldados le preguntaron “Señor, ¿qué os ha pasado?” A lo que él respondió: “Aunque os lo contara, no me ibais a creer”

Esta anécdota sirvió a Javier Sierra (Teruel, 1971) para escribir uno de sus mayores éxitos, La pirámide Inmortal, que ahora han adaptado al cómic el guionista Salva Rubio (Madrid, 1978), el dibujante Cesc Dalmases (Sabadell, 1980) y el colorista Roger Surroca (Lleida, 1990). Uno de los cómics del año, que sus autores han tardado 7 años en completar, que sale a la venta este 6 de mayo (coincidiendo con Comic Barcelona), y sobre el que hemos hablado con los cuatro.

Y empezamos preguntando a Javier Sierra por qué le fascinó tanto esa anécdota: “Para mí cualquier enigma histórico es siempre un foco de atracción, pero si además está asociado a un gran personaje, ese magnetismo se multiplica. Y cuando Napoleón dejó sin responder esa pregunta sobre lo que le pasó esa noche, también dejó el terreno abierto a la imaginación. Y ahí es donde el novelista que llevo dentro decidió construir La pirámide inmortal, para tratar de averiguar qué le pasó a Napoleón Bonaparte”.

Lo que está claro es que ese joven general cambió, porque muy poco después de regresar a Francia, en Noviembre de 1999, dio un golpe de Estado con el que se convirtió en Primer Cónsul. “Evidentemente le pasó algo muy serio porque esa noche se convirtió en Napoleón –asegura el Premio Planeta-. Antes era Bonaparte, un joven general de 29 años, el más prometedor de los militares de graduación de la Nueva República Francesa. Pero a raíz de su estancia en Egipto y de su noche en la Gran Pirámide, él se convierte en un personaje mucho más ambicioso. Ya no le tiene miedo a nada”.

“Mi interpretación psicológica -añade el escritor-, es que aquella noche, en el interior de la Gran Pirámide, se enfrentó al más terrible de los miedos, que es el miedo a la muerte. La oscuridad total en un ambiente lúgubre, en una tumba de 5000 años… probablemente eso le hizo conectar con con esa parte de misterio mayúsculo que es lo que nos espera después de morir. Pero él salió vivo de la Gran Pirámide y, por lo tanto, de alguna manera superó el peor de los miedos que tenemos los humanos, que es el de perder la vida. Eso lo convirtió en un personaje temerario”.

Napoleón se encerró esa noche en la pirámide porque esa prueba de valor la habían afrontado antes dos de sus ídolos: Julio César y Alejandro Magno. Y el propio Javier Sierra también lo hizo en 1997 “Al no contar lo que le ocurrió allí, Napoleón no me dejó otra alternativa que imitarlo –confiesa Sierra-. En 1997 yo pasé una larga noche en el interior de la cámara del Rey, de la Gran Pirámide, y de alguna manera a mí también me cambió. Yo entré como periodista y buscaba escribir un reportaje que despejase la incógnita de lo que le pudo ocurrir a Bonaparte en aquellas horas. Pero fui incapaz de escribir aquel reportaje por la impresión que me causó el lugar, por el miedo que pasé, por lo irracional de la experiencia. Tuve que metabolizar esa experiencia y la convertí en El secreto egipcio de Napoleón (2002), una primera versión de La pirámide del inmortal. Así que entré como periodista y me convertí en escritor, igual que Napoleón entró como un general y salió convertirlo en estadista”.

Página de 'La pirámide del inmortal'

Un joven general destinado a la grandeza

Contar con uno de los grandes guionistas del cómic actual, Salva Rubio (Miles en París, Degas, El fotógrafo de Mauthausen) era una garantía de éxito. “Adaptar esta novela ha sido un desafío interesante para un guionista como yo, que estoy acostumbrado a adaptar hechos reales –confiesa-. En este caso se trataba de adaptar un libro que ha tenido miles de lectores que, obviamente, tienen que reconocer la historia. Hubo un desafío técnico, que consistió en analizar el texto, es decir, cuáles eran las tramas principales, las secundarias… qué momentos debían permanecer y cuáles podían eludirse… Y trabajar con Javier, para que él también estuviera contento y reconociese su novela”.

Lo más interesante de la historia es que nos muestra a un joven Napoleón, muy alejado de la imagen madura que tenemos de él. “En el caso de Napoleón, como con otros grandes personajes, se mezclan la historia y el imaginario popular –asegura Salva-. Como guionista eso es muy cómodo porque puedes picotear un poco lo que más te conviene del personaje. En este caso es una persona que se asoma la treintena, que es una edad muy simbólica, y que sabe que tiene mucho por hacer. Pero también es consciente de que se lo está jugando todo”.

“En esa época –continúa el guionista-, Francia barajaba invadir el Reino Unido, pero él convenció al directorio de que era mejor cortar sus rutas comerciales con Asia. Y por eso buscó un camino hacia el este en Egipto. Era una apuesta muy alta porque los europeos no se había explorado esa zona desde hacía siglos. Además, Nelson destruye sus barcos, dejándolo sin posibilidad de retirada. Por tanto, él solamente puede salir de allí muerto o en la gloria”.

Pero… ¿Estaba Napoleón destinado a la grandeza? Cuando nació, el llamado “cometa de Bonaparte” iluminaba los cielos de media Europa. “Me gusta deslizar muchas pistas en todo lo que escribo –asegura Javier-, y en el cómic incluyo el diseño que el astrónomo Charles Messier hizo de ese astro errante. En aquella época se pensaba que estos astros predecían la llegada de algún gran personaje. Y ese pudo ser Napoleón, que se convertiría en uno de los grandes dictadores de la historia. Es una curiosidad que me resultó muy útil a la hora de crear ambiente en la novela”.

Página de 'La pirámide del inmortal'

Objetos mitológicos y logias masónicas

Es famosa la obsesión de Hitler por los objetos religiosos y mitológicos, algo que Napoleón compartía, como nos cuenta Javier Sierra: “Napoleón, como todos los grandes personajes de la historia, estaba obsesionado por rodearse de objetos que le dieran protección. Se cree que fue uno de los custodios de la Lanza de Longinos, la también conocida como Lanza del destino (con la que un soldado romano atravesó el cuerpo de Jesús en la cruz). La misma lanza que tiempo más tarde obsesionó a Hitler, que la encontró en el Palacio Hofburg, en Viena. No es de extrañar esa obsesión. Al fin y al cabo, los grandes personajes de la historia se encuentran muy solos allá arriba. No saben de quien fiarse o detrás de quién parapetarse. Y esa protección la suelen buscar en una divinidad o un objeto con características mágicas”.

Como vemos en el cómic, Napoleón no estaba solo en su viaje a Egipto, sino que también le acompañaban reconocidos masones. “Varios de sus generales eran masones –asegura Javier-, como Jean Baptiste Kléber, que formaba parte de una de las grandes logias iniciáticas del París de aquella época. Sabemos también que Josefina, su esposa, fue miembro de una logia femenina. Y que su hermano José Bonaparte, que llegó a ser rey de España, también era masón”.

“La paradoja –añade el escritor-, es que no hay ni un solo documento ni un solo texto que demuestre la filiación de Bonaparte a ninguna logia. Probablemente no lo fue, porque Napoleón era un espíritu libre y es improbable que aceptara una autoridad por encima de la suya. Pero siempre se le muestra como afín y rodeado de iniciados masones”.

Siguiendo con los temas mitológicos, parece ser que, cuando durmió en la pirámide, Napoleón buscaba la inmortalidad. Algo que, según Salva Rubio, siempre ha obsesionado a los poderosos. “Yo diría que sí, que les preocupa la muerte física, porque saben que al ser personas poderosas pueden ser asesinados en cualquier momento, como le ocurrió a Julio César; pero creo que también les importa qué se dirá de ellos después de su muerte”.

“Creo –añade el guionista- que cuando alguien como Alejandro Magno aspiraba a la inmortalidad, no era a esa inmortalidad esotérica de no envejecer y no morir. Creo que aspiraban a que miles de años después, su nombre, su figura, sus estatuas siguieran ahí. Lo que comúnmente se llama fama. Por eso muchos de ellos hicieron grandes esfuerzos para crear leyendas, obras de arte… como legado. Es decir, que dejaban sus estatuas o sus grandes obras, para que en un futuro se les recordase”.

Página de 'La pirámide del inmortal'

Gracias a Napoleón nació la moderna egiptología

Algo de lo que sí puede presumir Napoleón es de que gracias a sus expediciones se reavivó el interés por la egiptología. “Napoleón no solo fue a Egipto a conquistar militarmente –afirma Salva-. También quería estudiar el conocimiento de los egipcios porque era consciente de que muchos de sus conocimientos se podían aprovechar. Y también iba con la idea de llevarse a Francia todos los tesoros arqueológicos que pudiera y que acabaron engrosando colecciones como la del Louvre”.

“La expedición de Napoleón a Egipto, de 1798 1799, es el punto de partida de la moderna egiptología –añade Javier Sierra- Egipto se había olvidado un poco desde la antigüedad clásica. Y es esta expedición la que reabre el apetito de Europa por conocer cuáles son sus raíces en el Nilo”.

“Es muy curioso –añade el escritor- porque Napoleón se lleva 167 sabios de las más diversas disciplinas, junto con su ejército, para realizar un inventario de todo lo que podía ofrecer el Nilo, tanto en el aspecto histórico como incluso en el aspecto natural. Es la primera vez que se hace una radiografía de un país de esa envergadura. Y a su regreso a Europa Napoleón trae algunas de las piezas que serán definitivas para la comprensión de la cultura egipcia. Por ejemplo, la Piedra de Rosetta fue descubierta en esta campaña. Luego fue robada a los franceses por los ingleses y finalmente, gracias al estudio de Jean-François Champollion, nos permitió descifrar, por primera vez en miles de años, lo que ponía en las paredes de los templos egipcios”.

Tras levantar las pirámides, la civilización egipcia pareció tocar techo, y lo más curioso es que, miles de años después, sigamos sin tener la certeza de cómo se construyeron. “Es la pregunta del millón de euros -asegura Javier-. Y que todavía no somos capaces de responder con una explicación satisfactoria para todo el mundo. Los sabios que Napoleón llevó a Egipto hicieron el cálculo de que, si se desmontara la Gran Pirámide, se podría construir un muro alrededor de Francia de un metro de altura. Estamos hablando de más de dos millones de bloques de piedra. Y las pirámides son la única de las Siete Maravillas de la antigüedad que ha llegado a nuestros días. Y siguen sobrecogiéndonos”.

“Además -añade-, las pirámides se orientaron perfectamente a los puntos cardinales y parecen reproducir las tres estrellas centrales de la constelación de Orión en un momento determinado del pasado egipcio, porque los cielos van cambiando con el curso de los siglos. Y algunos de los conductos interiores, de 20 por 20 centímetros de ancho, pero de más de 60 metros de longitud, apuntaban con precisión a algunas de esas estrellas. Todo eso sigue excitando nuestra imaginación, abriendo mucho debate y subrayando el misterio de este colosal monumento”.

Entre esos acompañantes de Napoleón que comentábamos antes, en el cómic descubrimos a unos muy especiales para Salva Rubio: “Me gustan mucho los sabios azules, que son unos personajes misteriosos sobre los que me gustaría saber más cosas. Como de dónde salen y qué hacen, porque son una especie de marionetistas que controlan el destino de mucha gente. El cómic resume unas semanas de la vida de Napoelón, pero estos sabios llevan mucho tiempo planificando el devenir del mundo y, obviamente, saben las respuestas a muchos de los misterios que estamos planteando. Me encantaría sentarme a charlas con ellos”

Destacar también que, en el cómic, durante su aventura en Egipto, Napoléon, que ya estaba casado con Josefina, vivirá un romance con una misteriosa joven. “Mi interpretación sobre esta egipcia es que es una unión de contrarios. El principio masculino y el principio femenino, el día y la noche, oriente y occidente… y lo que pueden producir cuando se unen mediante un acto mágico como es el amor o el coito. En mi opinión es eso que busca Napoleón en todo momento, ese principio femenino que, de alguna forma, complementa al masculino”.

Página de 'La pirámide del inmortal'

Otros grandes personajes que han dormido en la Gran Pirámide

El cómic acaba con un documentadísimo dossier de Javier Sierra y Salva Rubio en el que, entre otras cosas, Javier repasa a otros grandes personajes que también pasaron la noche en la Gran Pirámide: “Antes de Napoleón, ya estuvieron Julio César y Alejandro Magno, demostrando su valor. Y en 1910 Harry Houdini, durante una gira mundial recabó en El Cairo. Allí unos egipcios le encerraron en una de las pirámides para que demostrase sus dotes de escapista”.

“Una historia que Houdini narró en un relato que escribió en 1923 y que ahora sabemos que fue redactado por un “negro” que era, nada más y nada menos, que un joven H.P. Lovecraft. También pasaron la noche en la pirámide Aleister Crowley, uno de los ocultistas más célebres del Siglo XX, o John Pierpoint Morgan, uno de los financieros más famosos de la historia”.

Un cómic muy cinematográfico

Destacar el apartado artístico, a cargo del dibujante Cesc Dalmases (Victus) y el colorista Roger Surroca. Todos tenemos la imagen de un Napoleón maduro, por eso preguntamos a Cesc de dónde sale este personaje que está a punto de cumplir los 30. “Hay muy pocos retratos de su juventud, como uno de Antonie Jean-Gros de cuando tenía 27 años y en el que se lo ve con el pelo largo. Me he basado en ellos, pero pasándolo por mi filtro, intentado convertir a un personaje histórico en el héroe de una aventura, porque eso es este cómic, una gran aventura”.

En cuanto a la barba que luce en parte del cómic, Cesc nos comenta: “Es por una cuestión fundamental, porque nos sirve para reflejar el paso del tiempo. Napoleón no dejaba de ser un general que estaba en una campaña militar y en medio de las batallas no habría mucho tiempo para afeitarse y acicalarse. También podía ser una manera de mostrar a sus soldados que estaba muy implicado en el combate, que no perdía el tiempo acicalándose. Napoleón debió ser un general muy combativo para conseguir llegar donde llegó. La barba también nos sirve para mostrar que está madurando, que se está convirtiendo en otra persona. ¿Y además me gustaba como le quedaba! (ríe).

Antes de este cómic, Cesc dibujó Victus, una adaptación de la novela de Albert Sánchez Piñol sobre el asedio de Barcelona de 1714. Otro gran cómic histórico ambientado casi en la misma época. “Si –nos comenta-, precisamente Javier pensó en mí cuando vio mi trabajo en esa saga. Yo estaba terminando el tercer tomo de Victus y al leer la novela y el guion de La pirámide inmortal dije enseguida que sí. Pero he cambiado un el estilo entre ambos cómics haciéndolo más personal, menos realista y figurativo que Victus”.

Cesc Dalmases piensa en este cómic casi como en una superproducción de Hollywood: “Sí, esa era la intención. Yo lo concebí casi como una película a nivel de dibujo, de planos, de narrativa… queríamos que fuera un cómic muy espectacular en todos los aspectos. Por eso, a pesar de su base histórica, para mí es un cómic de aventuras en el que hay grandes secundarios, como enigmáticos villanos. Y todos tienen un papel que jugar en la historia”.

Cesc junta a esos protagonistas en la estupenda portada del cómic, en la que forman una pirámide. “Sí, quería que formasen una estructura que nos recordase a la Gran Pirámide" –confiesa-.

Para documentarse Cesc vió los grabados de la época que muestran a Napoleón en Egipto. “Sí –asegura-, son muy útiles como documentación. Pero nunca he buscado una estética que recordase a la época, sino que quería que el dibujo tuviera una voz propia y fuera muy actual y muy cinematográfico. Como una gran superproducción”.

En cuanto a sus influencias, Cesc confiesa: “Soy un acérrimo consumidor de películas y series. Veo las que me gustan varias vedes y me fijo muchísimo en sus soluciones visuales. Por eso mis grandes influencias podrían ser directores como Spielberg, Scorsese o Nolan. A veces hago un análisis técnico de dónde ponen la cámara, qué recursos narrativos utilizan… y a veces los aplico en mis cómics. Sobre todo, algunos encuadres. También me apasiona la labor de los directores de fotografía y la iluminación. La labor de un dibujante es elegir las imágenes que quieres y cómo las quieres”.

Destacar que, cuando Napoleón entra en la Gran Pirámide, lo narran en una página desplegable. “Fue una idea del editor, que buscaba algo especial para este cómic, ya que es una cosa que no suele hacerse mucho –asegura Cesc-. Además, con esa escena marcamos un punto de inflexión en la historia. Es el momento en el que el joven general se adentra en ese mundo mágico, más metafísico, de la pirámide, donde encontrará la muerte o volverá convertido ya en Napoleón. Esa página es una sorpresa para el lector, al igual que ese momento también sorprende a los protagonistas, con su entrada en ese misterioso lugar”.

Página de 'La pirámide del inmortal'

El color y la luz de Egipto

Destacar el color de Roger Surroca que no solo embellece los dibujos, sino que también aporta muchos matices a la historia. “Básicamente –nos cuenta-, mi trabajo ha sido reforzar la ambientación de los dibujos de Dalmases, por ejemplo, contribuir a que el lector sienta ese calor del desierto cuando es de día, o como baja la temperatura por las noches”.

“No he podido viajar a Egipto para documentarme, que hubiera sido lo ideal en este caso –añade-. Por eso he usado fotografías y películas. Pero no me interesaba transmitir exactamente los colores de Egipto, sino modificar un poquito la realidad para amplificar las sensaciones. También me he fijado en cómics de algunos grandes dibujantes y coloristas, como Munuera, porque quería que el color tuviese un poco la apariencia de acuarelas”.

Entre esas películas no podía faltar el gran clásico del cine del desierto: “Lawrence de Arabia, de David Lean –asegura el colorista-. Pero lo que más me interesaba era buscar escenas que me transmitiesen sensaciones concretas que pudiera recrear en el cómic”.

Destacamos el cuidado que el colorista ha puesto en la iluminación. “Esa iluminación no solo depende del momento del día sino también de las sensaciones que tenga que retransmitir la escena en concreto. Por ejemplo, en la entrada en la pirámide había que transmitir una sensación de peligro, por eso está muy bañada con rojos y naranjas. Y para transmitir la calidez del desierto he usado amarillos y naranjas muy claros que contrastan mucho con el azul del cielo. Con el color también he destacado esos momentos mágicos en los que hay alguna premonición o pasa algo sobrenatural”.

“Para esas premoniciones –añade-, estuve documentándome sobre la interpretación de los colores para los egipcios. Y a partir de eso escogí un color para cada personaje”.

Y es que el arte egipcio también ha sido una fuente de inspiración para el cómic. “Sobre todo en la parte final –confiesa Roger-. En una escena hay unos jeroglíficos que se van transformando en una escena más realista y para eso me tuve que documentar bastante en cuanto al cromatismo, porque no hay muchos jeroglíficos que conserven sus colores originales, ya que los tonos se han deteriorado mucho después de miles de años. Lo que sí encontré fueron las fórmulas que usaban para elaborar esos pigmentos y a partir de eso pude deducir como debían lucir los colores originales”.

Portada de 'La pirámide del inmortal'

Javier Sierra: “Me gustaría ver ‘La cena secreta’ en cómic

Javier Sierra confiesa que está tan fascinado con el cómic que le gustaría que se adaptasen otras novelas suyas. “Quizá la que más merecería pasar a las viñetas sería La cena secreta, que se ha publicado en 45 países y tiene millones de lectores. Una historia que nos traslada a 1497, con Leonardo Da Vinci, que está a punto de pintar La última cena, y con grandes secundarios como el papa Alejandro VI, o Sandro Botticelli, que era amigo de Leonardo y con el que llegó a tener incluso un restaurante a medias. Historia poco conocida pero muy interesante”.

No sabemos si Salva Rubio podría encargarse del guion de esa adaptación porque no le faltan proyectos: “Acabo de publicar en Francia El hombre que resucitó Notre Dame, junto al dibujante Edu Ocaña, que trata sobre la primera restauración de la catedral, cuando iba a ser demolida, porque en aquella época no se apreciaba el arte gótico. Y Tengo a punto de salir La Bibliotecaria de Auschwitz (Planeta Cómic), una adaptación de la novela de Antonio Iturbe Ilustrada por Loreto Aroca, Planeta Cómic”.

“Y no me apeo del tema napoleónico –añade el guionista-, porque en otoño saco en Francia el primer tomo de un personaje muy relacionado con él, Alexandre Dumas, el padre del escritor Alejandro Dumas, que fue enemigo de Napoleón. Un talentoso general que fue condenado al olvido por ser mulato. Prácticamente fue borrado de la historia y Napoleón tuvo mucho que ver con eso porque lo odiaba. Creo que con estos dos personajes puede salir algo espectacular”.

En cuanto a Cesc Dalmases: “Estoy embarcado en dos proyectos, uno es para Francia, un thriller policíaco con toques fantásticos, que se titula El Gólem. La protagonista es una mujer y mezcla tema religión, racismo… con toques fantásticos. Y aparte, trabajo en la adaptación de la historia real de una superviviente de Auschwitz que es un personaje muy importante en Francia. Es una historia con un toque más optimista o positivo, dentro de lo que es el horror de este género”.

Finalmente, Roger Surroca nos comenta que: “Tengo muchos proyectos futuros. Pero lo que realmente me interesa es hacer el color de los dos proyectos siguientes de Cesc y Ricard Efa. Que serán muy distintos porque uno será muy pictórico y el otro tendrá un aspecto mucho más digital y moderno.”.