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Coronavirus

África frente al coronavirus, cuando lavarse las manos es un lujo por la falta de agua

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La falta de agua potable podría aumentar la propagación del coronavirus en África occidental y central

Abrir el grifo y lavarse las manos con jabón, a conciencia y durante un minuto. Esa es una de las mejores maneras de luchar contra la propagación del coronavirus. Resulta sencillo. Pero… ¿Y si no hay agua? Eso es lo que sucede en muchos países de África, donde lavarse las manos ya era un lujo en antes de la irrupción del Covid 19.

Ahora, con la pandemina golpeando el mundo, ese lujo es una necesidad urgente. Treinta y nueve países africanos ya tienen casos confirmados, más de 1.000, en todo el continente. Y el agua, uno de los elementos más importantes para luchar contra el virus, es allí un bien muy escaso.

"Ya teníamos bastantes problemas", señala Alexandra, una madre que vive en un suburbio pobre de Sudáfrica. "Ahora tenemos que lavarnos mucho las manos además de alimentar a nuestros hijos", añade.

Victoria Braquehaid Conesa, misionera de la Congregación Pureza de María en Camerún, sabe a lo que se refiere Alexandra. “En Camerún, la medida básica de higiene de lavarse las manos con agua y con jabón es difícil de aplicar cuando muchísima gente tiene dificultades de acceso al agua y donde, para muchos, comprarse una pastilla de jabón es un lujo”, señala a RTVE.es.

300 millones de personas sin acceso al agua

Y ese es un problema común en el continente. Según Manos Unidas, unos 300 millones de personas, un 63% de la África subsahariana, no disponen de acceso a agua potable. Las sequías ya ha provocado grandes hambrunas, y los países más afectados son precisamente los más pobres. Países como Zimbabue, Somalia o Zambia, por ejemplo, donde no hay caído una gota en ocho meses.

La población, especialmente en las zonas rurales, sólo tiene acceso a aguas muy contaminadas de charcas, pozos y arroyos. “Pienso, por ejemplo, en nuestra misión de aquí de Ngovayang, que está en plena selva, al sur de Camerún”, señala Victoria. “Sí hay acceso al agua, porque hay ríos cerca, pero no al agua potable y hay muchas dificultades para su tratamiento”.

El problema, señala Victoria, no es exclusivo de las áreas rurales. “La realidad de la falta de acceso al agua es también muy dura en las grandes concentraciones urbanas del África Subsahariana, como la capital de Camerún, Yaundé, o ciudades de la República Democrática del Congo, como Kinsasa o Lugumbashí” señala. “Muchísima gente allí no tiene acceso a agua potable y, además, en condiciones de hacinamiento”.

Otras pandemias por falta de agua

Manos Unidas lleva años tratando de ayudar en un problema de primer orden. En los últimos cinco años, ha emprendido proyectos para acercar agua potable a las zonas más remotas. Algunos, como en el de Togo, se ha invertido más de un millón de euros para perforar 135 pozos. Eso ha beneficiado directamente a cerca de 70.000 personas que habitan en zonas rurales muy complicadas y aisladas.

Porque la del coronavirus no sería la primera pandemia derivada de la escasez de agua segura en el continente. Asociada a esta escasez también hay otras enfermedades como el cólera, las diarreas hemorrágicas y tifoideas o la malaria. Su efecto en la población es devastador. “La malaria es una de las principales causas de muerte, especialmente entre los niños, en la franja de entre 0 y cinco años”, recuerda la misionera. “Todas esas enfermedades están relacionadas con el acceso al agua, o el acceso al agua potable”.

Ahora, el coronavirus amenaza con hacer aún más grande esa emergencia humanitaria. Porque abrir el grifo todos los días es algo impensable en muchas partes del continente.